MARKETING
COMUNICACIÓN
INTERNET
FORMACIÓN
RRHH
PUBLISHING & EVENTS
DIRECTORIO
Noticias de Despachos
Operaciones
LP emprende
Por Fernando Mier. Socio director de IURISTAX
De mayor quería ser socio de una firma grande. Yo, de mayor, quería ser abogado de una firma grande. Las circunstancias y algunas casualidades me llevaron a iniciar en una de ellas mi trayectoria profesional. Nada se me hacia más apetecible que poder acceder a ese Olímpo. Tampoco éramos tan grandes. Menos de 50, pero en los 80 y en Barcelona, eso era bastante. Jamás se me había pasado por la cabeza la posibilidad de iniciar mi propio proyecto y, en aquellos años - hace bastante -, la expresión de "emprendimiento" era poco común. Allí me abocaron a lo que hoy llamamos la abogacía de los negocios, aprendí un estilo de ejercer la profesión, bastante derecho, lo que es la exigencia del cliente y de la Firma - hasta extremos insospechados -, el trabajo duro y varias cosas más, ... aunque algunas empiezo a darme cuenta ahora. También lo pasábamos muy bien, pero creo que eso era porque casi todos teníamos sobre los 20, dormíamos poco y el socio director no llegaba a los 40. 10 años después, éramos más de 500 y la Firma un modelo de éxito, que ofrecía una muy atractiva carrera profesional. Así y todo, hubo un día que deje de sentirme cómodo y aquel camino - entonces sin saber muy bien porque - no me parecía el mio. En mi prospección de alternativas solo una se hacía apetecible: incorporarme a un proyecto profesional de otros, con cierta dimensión y ambición de crecimiento. No fue mal. En poco tiempo llegue a Socio, era el Director del Área Mercantil y estaba en el Consejo. Llegamos a ser 60, con oficina en Madrid, Barcelona, Bilbao y Sevilla. Creía haber llegado a mi sitio. Estaba en el sitio adecuado, en el momento oportuno. Pero tampoco pudo ser. Otra vez, 10 años después, mi poltrona se movía y el proyecto entraba en crisis. Cómo era bastante tozudo y poco dado a la reflexión, ni se me paso por la cabeza pensar que podía haber otros mundos. Mi experiencia y mis contactos profesionales se limitaban al ámbito del derecho de los negocios, y estaba convencido de que solo en una firma grande y multidisciplinar podía poner todo eso en valor. Varios procesos de selección, algunas miserias y no pocas decepciones, me hicieron replantear la situación. Seguía queriendo ser socio de una firma grande, pero llegue a plantearme si yo estaba preparado para ello. Al final, la necesidad aprieta y, casi por descarte, opte por iniciar mi propio proyecto profesional. Mentiría si digo que fue fruto de una decisión meditada y un planteamiento estratégico. No hice ningún plan de negocio, ni proyecciones. Tenía trabajo encima de la mesa, clientes que esperaban respuesta y colegios que pagar. De perdidos al río, opte por empezar de 0, tabula rasa, sin los asideros de jefes o otros socios que encubriesen mis miedos y carencias. Me hacia ilusión decidir cada uno de mis pasos y, en un arrebato de inconsciencia, a asumir yo solo las consecuencias de mis decisiones. De eso, hoy hace casi 7 años y todavía no me he arrepentido. Sigo desarrollando la práctica profesional en el área del derecho de los negocios, que es lo que me gusta y lo que creo que se hacer. Mantenemos varios clientes cuya confianza nos hemos ganado durante más de 20 años y raro es el mes en que no damos alguno nuevo de alta. Cada año hemos facturado algo más que el anterior y nos gusta el tipo de temas que nos confían. Aprendemos de los errores - que ahora son solo nuestros - y en general somos capaces de rectificar sin demasiadas dificultades. No queremos tener inercias, y cada mañana intentamos plantearnos si empezando hoy, lo haríamos igual. Ahora me doy cuenta que, en mi caso al menos, la vocación de ser socio de una firma grande respondía a cierto seguidismo y el miedo a asumir la responsabilidad de las decisiones propias. En el proyecto de otros, ya tienes una parte del camino hecho, te parece que apuestas sobre seguro y crees que es más cómodo. No necesitas pensar y decidirlo todo. .... Pero tampoco disfrutas los éxitos como cuando son fruto de tus decisiones. Es una satisfacción íntima, que no trasciende, pero plena cómo pocas. La independencia y la posibilidad de tomar tus propias decisiones, tampoco tiene precio. Ahora me dicen que eso es espíritu emprendedor. No lo sé. Es posible. Hablamos de aquí a unos años, con un poco más de perspectiva.
Buscar en lawyerpress.com
comparte ésta información
Tweet
copyright, 2013 - Strong Element, S.L. - Peña Sacra 18 - E-28260 Galapagar - Madrid - Spain - Tel.: + 34 91 858 75 55 - Fax: + 34 91 858 56 97 - info@lawyerpress.com - www.lawyerpress.com - Aviso legal