Hay que confesarlo públicamente que mi ídolo es mi hermano mayor. Y vais a decir, claro, ya que tienes hermano mayor, es psicológicamente muy fácil de explicar.
Hace poco se lo comente a un amigo mío que ni le conoce a mi hermano mayor, y me dice: "Genial, ya me hubiera gustado a mi tener un hermano mayor como el tuyo."
Y le conteste: "Pero vive a mas de 1300 km de mi casa, le veo una vez al año, quizás. Nos llamamos poco por teléfono y nuestros mensajes por eMail nunca tienen más que un párrafo."
Y aun así, mi hermano es mi ídolo. En lo privado seguro, porque es mi hermano, pero sobre todo en lo profesional. Es un empresario, un Unternehmer, pero también es un Kaufmann (=un vendedor + e economista + gestor + estratega). Maneja una empresa que factura más de 100.000 euros por empleado, y son unos cuantos... Trabaja con ella en una multitud de países y tiene sucursales en otras cuantas. Vamos, un empresario de una pequeña multinacional.
Y es mi ídolo! No porque le tenga envidia, sino porque es un profesional de la gestión de empresa, de saber comprar, contratar, evolucionar, crecer y también vender. Es un empresario, aunque en España tendríamos que llamarle emprendedor.
Se lanzó con su empresa propia tras dirigir durante varios años una compañía de la cual salió lo que vende. Aprendió el negocio desde los inicios con unos maestros, sus antiguos jefes y ahora socios, para poder persistir en un mercado competitivo, de alta calidad y totalmente global.
Es mi ídolo, porque antes de emprender por su cuenta y riesgo ha aprendido el oficio de empresario no solo en un Máster en una escuela de negocios. Ha creado esa base sólida de saber gestionar recursos humanos, financieros y tecnológicos para poder afrontar el emprendimiento.
Y es mi ídolo porque me da buenos consejos, es mi conciencia empresarial, aunque le haga muy poco caso. Es mi ídolo, porque me puede chafar una brillante idea con sólo dos preguntas: cuánto cuesta hacerlo y como lo as a vender?
Es un tío eminentemente pragmático que sabe trasladar una compleja idea en números y procedimientos. Y he allí el secreto de su éxito. Pragmatismo, calculo certero y crear un proceso.
Las tres áreas más conflictivas al empezar una empresa son justamente estas. Hasta ahora un 80% de las nuevas empresas fracasan por eso. Aunque con la nueva burbuja del emprendimiento podemos suponer que pronto lleguemos al 90% de fracasos empresariales.
¡Ojo! Yo creo al cien por cien en el emprendimiento, si no estaría a mi edad todavía creando empresas y promoviendo proyectos nuevos. Pero pido ante tanto emprendimiento espacio para la reflexión. Ilusión, bien! Business Angel, muy bien! Idea genial, fantástico!
Emprender es enfrentarse a sus propios retos personales y conseguir la mejor formación para lo que uno quiere hacer.
Y quizás cada emprendedor debería buscar antes de todo su ídolo. A mi hermano le alquilo, por horas... Soy empresario!