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¿Brotes verdes en el mercado laboral?
MADRID, 10 de ENERO de 2014 - LAWYERPRESS / @LuisjaSanchez
 

Expertos consultados por Lawyerpress se muestran prudentes a la hora de valorar ese cambio que señala Empleo tras los datos del desempleo de diciembre de este año

Los últimos datos del desempleo en nuestro país son concluyentes. El año pasado se cerró con 4.701.338 desempleados registrados en las oficinas de empleo, tras caer en diciembre en 107.570 personas respecto al mes anterior. Esta caída supone la mayor caída del paro en un diciembre de la serie histórica y la segunda si se tienen en cuenta todos los meses del año, solo superada por la de julio de 2013, cuando la bajada fue de 127.248. Atendiendo a estos datos, el paro registrado ha bajado respecto a diciembre de 2012 en 146.293 personas.. En este entorno hemos querido sondear a diferentes expertos en derecho laboral si estamos en el umbral de la recuperación y de la creación de empleo como se ha insinuado desde el propio Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Opinan, Fernando Vizcaíno de Sas, socio responsable de laboral de Jiménez de Parga Abogados, Ignacio Hidalgo, socio responsable de laboral de Chavarri & Muñoz Abogados, Hilda Arbones, Abogada laboralista. Doctorando en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, Nicolás Martin, abogado experto en derecho laboral y Laura Molla, socia de de GMR Management y Servicios Jurídicos SL.

Fernando Vizcaíno de Sas, es el responsable del área laboral de Jiménez de Parga & Asociados. que ya enjuició para nuestro medio la reforma laboral y sus repercusiones en una entrevista que fue muy comentada http://goo.gl/v2Wqfx , se muestra prudente en su punto de vista aunque constata que se está creando empleo de forma progresiva:
“Que se cree empleo es siempre positivo. Después de una periodo largo de destrucción sistemática de puestos de trabajo, las noticias de que se empieza a generar empleo neto son esperanzadoras. Pero la pregunta es si esto significa el fin del crecimiento galopante del desempleo o no.
Es imposible contestar a esta pregunta sin caer en la politización de la respuesta. Se han usado tanto las estadísticas de desempleo para atacar o defender la política del Ministerio de Trabajo (en la actualidad enfáticamente denominado de Empleo) que hemos aprendido a fuerza de discusión lo que es la “estacionalidad” de los datos o qué significa “interanual” a estos efectos. Dependiendo si quien lo maneja es defensor o detractor del gobierno el crecimiento que se está observando demuestra el fin de la era de pérdida de empleo o es algo insignificante que no augura más que la continuación de una época terrorífica y obscura que seguirá con la sangría de trabajadores.
Por mi formación desdeño las estadísticas y me paro en contemplar la relación que puede tener estos datos con la Reforma Laboral. El Preámbulo de la Ley 3/2012, de 6 de julio dice: “…La gravedad de la situación económica y del empleo descrita exige adoptar una reforma que proporcione a los operadores económicos y laborales un horizonte de seguridad jurídica y confianza en el que desenvolverse con certeza para conseguir recuperar el empleo….”.
¿Estos datos qué significan referidos a este deseo?: Entiendo que hay que reconocer que las normas de la Reforma Laboral pueden empezar a dar sus frutos ya que, la verdad sea dicha, es que se crea empleo, no se destruye.
De ahí a que se recuperen los cinco millones largos de puestos perdidos va un abismo. Pero siempre es mejor que estemos hablando de que el paro baja y no, como era lo normal antes de la Reforma Laboral, de que baja.”

Un atisbo de esperanza
Ignacio Hidalgo es el Director de laboral de Chavarri & Muñoz Abogados. De la lectura de sus declaraciones se desprende un cierto atisbo de cambio en el panorama laboral. E incluso de paradigma porque ahora las mesas de negociación se transforman en negociadoras de medidas de flexibilidad que ayudan a mantener el empleo, como es de desear en su opinión. Antes de realizarse la última reforma laboral de diciembre, era crítico con que se realizaran nuevos cambios en la normativa, como escribía en este artículo para nuestra publicación http://goo.gl/6hBC9K :
“El pasado 3 de enero el Gobierno dio a conocer las cifras de evolución del desempleo en 2013: el paro registrado habría disminuido en 147.385 personas durante dicho año.
Como es habitual, según quién interprete esas cifras la lectura va de lo muy positivo a lo muy negativo, lo que genera aún más dudas respecto de cuál pueda ser la situación real y lo que ello implicaría: ¿se estará realmente abandonando la situación de crisis en la que nos encontramos desde hace ya demasiado tiempo?
No cabe duda de que basta con sumar al anterior dato otros (% de contratación temporal vs. contratación indefinida, número de cotizantes a la seguridad social, datos de la EPA, etc.) para desviar el resultado hacia una lectura negativa (o no tan positiva del dato) y, de la misma forma, basta comparar éste con los de otros años, para ser enormemente optimista. Todo, a gusto del consumidor o el intérprete.
Yo, por naturaleza, me exijo ser optimista incluso en las peores circunstancias y, por ello, sin querer hacer de mi opinión una certeza o pretender que mi interpretación sea mejor que la de cualquier otro (sobre todo cuando no soy especialista en datos estadísticos y me da pavor intentar interpretarlos), creo que, al menos, nada malo se puede extraer de las cifras oficiales.
Me niego a pensar que no signifique un cambio, aunque sea pequeño, el hecho de que en los últimos años los datos fueran en cada trimestre peores y ahora, poco a poco, empiecen a no ser tan negativos e incluso sean positivos.
Y me niego a pensar que no implique un cambio, y casi de paradigma, el hecho de en los procesos de reestructuración empresarial las mesas de negociación se hayan transformado en negociadoras de medidas de flexibilidad (y, por tanto, de formas alternativas para mantener el empleo), frente a las negociadoras de indemnizaciones que eran antes (y, por tanto, de remedios para paliar la necesaria pérdida de empleo)
La duda, por lo tanto, la resuelvo en positivo. No sé cómo de patente se hará el cambio de tendencia en los próximos meses, pero creo que existir, como las meigas, existe.
La esperanza, sin duda más importante para mantener y relanzar el optimismo, es que ese cambio de tendencia sea pronto perceptible e indudable para todos. Cuando uno ve una carrera de Maratón (o, si es capaz, la corre), se da cuenta que los corredores van más rápido todavía cuando ven, al fondo, la línea de meta. Saber que llegas al final te hace más rápido, más fuerte, mejor.
Nos hace falta ver la meta, la salida a esta situación, para ser aún más capaces de superarla. Y esa es mi esperanza, que pronto veamos todos, sin excepción, la salida.”

No podemos ser triunfalistas
En opinión de Hilda Irene Arbonés @hildaarbones Abogada laboralista. Doctorando en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, subraya que el dato de diciembre es un alivio pero que aún es pronto para ver si hay un cambio de tendencia positivo. Esta jurista se mostró muy crítica con los últimos cambios laborales de diciembre http://goo.gl/GZDraA :
“Ya hace más de un siglo Benjamín Disraeli, que bien conocía el arte de la política nos advirtió: “Hay tres tipos de mentiras: pequeñas mentiras, grandes mentiras y estadísticas”.
La página web del Ministerio de Empleo, nos ha regalado datos que, ciertamente, son un deleite para nuestra vista y oídos, ávidos de buenas noticias después de seis años de calvario. Así, recoge el Ministerio una disminución del paro en diciembre de 2013 de 107.570.- personas, la mayor de un mes de Diciembre y la segunda mayor de la serie histórica.
También nos indica que ello supone una caída desestacionalizada del desempleo en 57.645 personas, respecto al mismo mes de 2012, o un aumento en el número de contratos de un 22 %, respecto a Diciembre de 2012.
Sin negar los números citados, y que suponen una mejoría sobre los guarismos del año precedente, sí debemos llamar la atención sobre si ello supone de verdad una mejora en la situación para los trabajadores, pues hay cuestiones que están en nuestra realidad social laboral, pero omiten las estadísticas.
Así, por ejemplo, si bien es cierto que se incrementa el número de contratos y se reduce el número de desempleados, no puedo asegurar si, en realidad, eso responde a un incremento en las jornadas laborales, o se trata simplemente de que las 40 horas de un contrato indefinido y a jornada completa de hace unos años y que acabó en el paro, se reparten en tres contratos temporales a tiempo parcial, de distintas personas, preferentemente en fines de semana, vacaciones de Navidad y festivos, muy propio del sector servicios, y además, con menores salarios, y total inseguridad respecto a sus condiciones laborales más allá de los próximos 15 días, y de las horas “complementarias” que va a trabajar la semana que viene.
Por eso creo que no podemos caer en triunfalismos, y si bien el dato pueda suponer un cierto alivio estadístico, dista todavía de permitir asegurar que es un cambio de tendencia y sobre todo, una mejora real en la situación del empleo y de los trabajadores… Y es que, seguramente, Disraeli tenía mucha más talla política que nuestros actuales gobernantes.

Necesidad cambio relaciones laborales
Otro abogado laboralista como Nicolás Martín, www.nicolasmartin.es duda que estemos ante ese cambio de tendencia que señala nuestro Gobierno. Como argumentos la falta de consolidación de creación de empleo en nuestro mercado laboral y la creación en los últimos siete años de más de 3 millones de nuevos desempleados. Desde su punto de vista ha llegado el momento de cambiar el marco de relaciones laborales de nuestro país:
“El balance de empleo 2013 es calificado como cambio de tendencia. Pues, estamos apañados (permítanme la licencia). Situemos los datos en la realidad de los datos:
- En 2013, el paro ha disminuido en 147.385 personas cuando, en términos anuales, bajó en 451.484 personas. Primera conclusión: nuestro mercado laboral no consolida la creación de empleo.
- En julio 2006, el INEM registraba 1.954.984 parados (nuestra mejor cifra histórica); en febrero de 2013, 5.040.222 parados (nuestra peor cifra histórica). En 7 años, hemos generado más de 3 millones de parados en las listas del INEM.
- El gobierno Aznar recogió un número de parados de 2.956.781 (marzo 1996) y llegó a su menor cifra en julio 2001 (1.835.740 parados). El mínimo del gobierno Zapatero fue de 1.954.984 parados.
En la mayor época de expansión de la economía española, generamos 1.121.040 empleos en más de 5 años (una media de 225.000 empleos anuales cuando nuestra economía era el motor de Europa y estábamos a punto de entrar en el G8).
Desde julio 2001, hemos destruido 3.204.482 empleos. Es decir a nuestra mejor media, la de los años dorados, tardaríamos más de 14 años (2028 siempre que sea cierto que 2014 es el año de crecimiento) en volver a niveles de empleo de 2001.
Todos somos conscientes de esta situación y no podemos continuar esperando que se solucione sólo con lo que antes era buenismo y ahora esperanza desbordante. Es urgente conseguir un acuerdo completo, real, desde todas las perspectivas y consensuado para cambiar no la norma laboral, sino el sistema de relaciones laborales en España. El actual sistema ha fracasado y es incapaz de generar empleo al nivel que deseamos. Quien genere empleo, liderara la sociedad española.

Datos estacionales y menos contratos indefinidos
Por último, la abogada experta en derecho laboral. Laura Mollá socia de GMR Management y Servicios Jurídicos SL, se muestra crítica con los datos presentados por Empleo. Desde su punto de vista hay que relacionarlos con otras variables. Hay desde su punto de vista crecimiento de empleo estacional, verano y Navidades y menos contratos indefinidos en un contexto donde ya los empresarios reclaman un sistema laboral más flexible. También su punto de vista sobre los últimos cambios laborales de diciembre fueron muy comentados http://goo.gl/uBC6wN :
“En los coeficientes utilizados por el Ministerio en la nota de prensa del 3 de enero de 2014, en la que se insistía en el inicio de una recuperación económica, se puede observar que el número de desempleados inscritos en el año 2013, va en aumento hasta llegar al periodo estival en el que el descenso es progresivo hasta diciembre 2013. (Pero no olvidemos que se refiere a inscritos, de modo que aquellos que hayan dejado de confiar en el Servicio público de empleo para la búsqueda activa del mismo, no aparecerán en estas listas).
Para saber si efectivamente se produce o no una real recuperación económica, estos datos hay que vincularlos a otros indicadores, como son el número de afiliados a la Seguridad Social, o el censo de población. Indicadores todos ellos que podemos encontrar en el INE o en las bases de datos de la Seguridad Social.
Así, a diciembre de 2012, existían 16.332.488 afiliados a la Seguridad Social, mientras que en enero 2013 el número de afiliados había descendido en 250.000 personas, y de igual modo sucede a lo largo del ejercicio, observándose un ligero incremento en junio y diciembre 2013, situándose dichas cifras en 16.346.700 y 16.357.640 respectivamente.
Por lo tanto, los datos objetivamente hablando, y a mi modesto entender, lo que evidencian es que se produce un incremento de trabajadores afiliados en los meses estivales y Navidad, pero nada más. La contratación indefinida se ha visto reducida considerablemente, en beneficio de la contratación temporal principalmente a tiempo parcial, quizá motivada por la eliminación de bonificaciones en los contratos por tiempo indefinido.
No considero que los datos en si mismos evidencien la creación de empleo, ya que nos encontramos con cifras de afiliados similares a las de noviembre 2012 o junio 2013 en periodos estacionales del año.
Pero lo que si considero que se desprende de toda la información analizada, especialmente la relativa a la contratación, es que existe un nuevo paradigma laboral, no solo visto desde el aspecto negativo, como pueda ser la reducción en materia de prestaciones y derechos laborales (como se apunta desde algunos sectores), sino con el inicio de una nueva generación empresarial, que pide a gritos un sistema laboral más flexible (no recortando derechos) sino facilidad administrativa para dar de alta a los trabajadores, elegir el tipo de contrato, y poder adecuar la jornada a las necesidades reales de su actividad, posiblemente en detrimento de “un trabajo para toda la vida”, pero sin que ello debiera implicar per se, una reducción de derechos de los trabajadores.
 


 

 

 

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