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Expertos
consultados
por
Lawyerpress
se
muestran
prudentes
a la
hora
de
valorar
ese
cambio
que
señala
Empleo
tras
los
datos
del
desempleo
de
diciembre
de
este
año
Los
últimos
datos
del
desempleo
en
nuestro
país
son
concluyentes.
El
año
pasado
se
cerró
con
4.701.338
desempleados
registrados
en
las
oficinas
de
empleo,
tras
caer
en
diciembre
en
107.570
personas
respecto
al
mes
anterior.
Esta
caída
supone
la
mayor
caída
del
paro
en
un
diciembre
de
la
serie
histórica
y la
segunda
si
se
tienen
en
cuenta
todos
los
meses
del
año,
solo
superada
por
la
de
julio
de
2013,
cuando
la
bajada
fue
de
127.248.
Atendiendo
a
estos
datos,
el
paro
registrado
ha
bajado
respecto
a
diciembre
de
2012
en
146.293
personas..
En
este
entorno
hemos
querido
sondear
a
diferentes
expertos
en
derecho
laboral
si
estamos
en
el
umbral
de
la
recuperación
y de
la
creación
de
empleo
como
se
ha
insinuado
desde
el
propio
Ministerio
de
Empleo
y
Seguridad
Social.
Opinan,
Fernando
Vizcaíno
de
Sas,
socio
responsable
de
laboral
de
Jiménez
de
Parga
Abogados,
Ignacio
Hidalgo,
socio
responsable
de
laboral
de
Chavarri
&
Muñoz
Abogados,
Hilda
Arbones,
Abogada
laboralista.
Doctorando
en
Derecho
del
Trabajo
y de
la
Seguridad
Social,
Nicolás
Martin,
abogado
experto
en
derecho
laboral
y
Laura
Molla,
socia
de
de
GMR
Management
y
Servicios
Jurídicos
SL.
Fernando
Vizcaíno
de
Sas,
es
el
responsable
del
área
laboral
de
Jiménez
de
Parga
&
Asociados.
que
ya
enjuició
para
nuestro
medio
la
reforma
laboral
y
sus
repercusiones
en
una
entrevista
que
fue
muy
comentada
http://goo.gl/v2Wqfx
, se
muestra
prudente
en
su
punto
de
vista
aunque
constata
que
se
está
creando
empleo
de
forma
progresiva:
“Que
se
cree
empleo
es
siempre
positivo.
Después
de
una
periodo
largo
de
destrucción
sistemática
de
puestos
de
trabajo,
las
noticias
de
que
se
empieza
a
generar
empleo
neto
son
esperanzadoras.
Pero
la
pregunta
es
si
esto
significa
el
fin
del
crecimiento
galopante
del
desempleo
o
no.
Es
imposible
contestar
a
esta
pregunta
sin
caer
en
la
politización
de
la
respuesta.
Se
han
usado
tanto
las
estadísticas
de
desempleo
para
atacar
o
defender
la
política
del
Ministerio
de
Trabajo
(en
la
actualidad
enfáticamente
denominado
de
Empleo)
que
hemos
aprendido
a
fuerza
de
discusión
lo
que
es
la
“estacionalidad”
de
los
datos
o
qué
significa
“interanual”
a
estos
efectos.
Dependiendo
si
quien
lo
maneja
es
defensor
o
detractor
del
gobierno
el
crecimiento
que
se
está
observando
demuestra
el
fin
de
la
era
de
pérdida
de
empleo
o es
algo
insignificante
que
no
augura
más
que
la
continuación
de
una
época
terrorífica
y
obscura
que
seguirá
con
la
sangría
de
trabajadores.
Por
mi
formación
desdeño
las
estadísticas
y me
paro
en
contemplar
la
relación
que
puede
tener
estos
datos
con
la
Reforma
Laboral.
El
Preámbulo
de
la
Ley
3/2012,
de 6
de
julio
dice:
“…La
gravedad
de
la
situación
económica
y
del
empleo
descrita
exige
adoptar
una
reforma
que
proporcione
a
los
operadores
económicos
y
laborales
un
horizonte
de
seguridad
jurídica
y
confianza
en
el
que
desenvolverse
con
certeza
para
conseguir
recuperar
el
empleo….”.
¿Estos
datos
qué
significan
referidos
a
este
deseo?:
Entiendo
que
hay
que
reconocer
que
las
normas
de
la
Reforma
Laboral
pueden
empezar
a
dar
sus
frutos
ya
que,
la
verdad
sea
dicha,
es
que
se
crea
empleo,
no
se
destruye.
De
ahí
a
que
se
recuperen
los
cinco
millones
largos
de
puestos
perdidos
va
un
abismo.
Pero
siempre
es
mejor
que
estemos
hablando
de
que
el
paro
baja
y
no,
como
era
lo
normal
antes
de
la
Reforma
Laboral,
de
que
baja.”
Un
atisbo
de
esperanza
Ignacio Hidalgo es el Director de laboral de Chavarri & Muñoz Abogados. De la lectura de sus declaraciones se desprende un cierto atisbo de cambio en el panorama laboral. E incluso de paradigma porque ahora las mesas de negociación se transforman en negociadoras de medidas de flexibilidad que ayudan a mantener el empleo, como es de desear en su opinión. Antes de realizarse la última reforma laboral de diciembre, era crítico con que se realizaran nuevos cambios en la normativa, como escribía en este artículo para nuestra publicación
http://goo.gl/6hBC9K
:
“El
pasado
3 de
enero
el
Gobierno
dio
a
conocer
las
cifras
de
evolución
del
desempleo
en
2013:
el
paro
registrado
habría
disminuido
en
147.385
personas
durante
dicho
año.
Como
es
habitual,
según
quién
interprete
esas
cifras
la
lectura
va
de
lo
muy
positivo
a lo
muy
negativo,
lo
que
genera
aún
más
dudas
respecto
de
cuál
pueda
ser
la
situación
real
y lo
que
ello
implicaría:
¿se
estará
realmente
abandonando
la
situación
de
crisis
en
la
que
nos
encontramos
desde
hace
ya
demasiado
tiempo?
No
cabe
duda
de
que
basta
con
sumar
al
anterior
dato
otros
(%
de
contratación
temporal
vs.
contratación
indefinida,
número
de
cotizantes
a la
seguridad
social,
datos
de
la
EPA,
etc.)
para
desviar
el
resultado
hacia
una
lectura
negativa
(o
no
tan
positiva
del
dato)
y,
de
la
misma
forma,
basta
comparar
éste
con
los
de
otros
años,
para
ser
enormemente
optimista.
Todo,
a
gusto
del
consumidor
o el
intérprete.
Yo,
por
naturaleza,
me
exijo
ser
optimista
incluso
en
las
peores
circunstancias
y,
por
ello,
sin
querer
hacer
de
mi
opinión
una
certeza
o
pretender
que
mi
interpretación
sea
mejor
que
la
de
cualquier
otro
(sobre
todo
cuando
no
soy
especialista
en
datos
estadísticos
y me
da
pavor
intentar
interpretarlos),
creo
que,
al
menos,
nada
malo
se
puede
extraer
de
las
cifras
oficiales.
Me
niego
a
pensar
que
no
signifique
un
cambio,
aunque
sea
pequeño,
el
hecho
de
que
en
los
últimos
años
los
datos
fueran
en
cada
trimestre
peores
y
ahora,
poco
a
poco,
empiecen
a no
ser
tan
negativos
e
incluso
sean
positivos.
Y me
niego
a
pensar
que
no
implique
un
cambio,
y
casi
de
paradigma,
el
hecho
de
en
los
procesos
de
reestructuración
empresarial
las
mesas
de
negociación
se
hayan
transformado
en
negociadoras
de
medidas
de
flexibilidad
(y,
por
tanto,
de
formas
alternativas
para
mantener
el
empleo),
frente
a
las
negociadoras
de
indemnizaciones
que
eran
antes
(y,
por
tanto,
de
remedios
para
paliar
la
necesaria
pérdida
de
empleo)
La
duda,
por
lo
tanto,
la
resuelvo
en
positivo.
No
sé
cómo
de
patente
se
hará
el
cambio
de
tendencia
en
los
próximos
meses,
pero
creo
que
existir,
como
las
meigas,
existe.
La
esperanza,
sin
duda
más
importante
para
mantener
y
relanzar
el
optimismo,
es
que
ese
cambio
de
tendencia
sea
pronto
perceptible
e
indudable
para
todos.
Cuando
uno
ve
una
carrera
de
Maratón
(o,
si
es
capaz,
la
corre),
se
da
cuenta
que
los
corredores
van
más
rápido
todavía
cuando
ven,
al
fondo,
la
línea
de
meta.
Saber
que
llegas
al
final
te
hace
más
rápido,
más
fuerte,
mejor.
Nos
hace
falta
ver
la
meta,
la
salida
a
esta
situación,
para
ser
aún
más
capaces
de
superarla.
Y
esa
es
mi
esperanza,
que
pronto
veamos
todos,
sin
excepción,
la
salida.”
No
podemos
ser
triunfalistas
En
opinión
de
Hilda
Irene
Arbonés
@hildaarbones
Abogada
laboralista.
Doctorando
en
Derecho
del
Trabajo
y de
la
Seguridad
Social,
subraya
que
el
dato
de
diciembre
es
un
alivio
pero
que
aún
es
pronto
para
ver
si
hay
un
cambio
de
tendencia
positivo.
Esta
jurista
se
mostró
muy
crítica
con
los
últimos
cambios
laborales
de
diciembre
http://goo.gl/GZDraA
:
“Ya
hace
más
de
un
siglo
Benjamín
Disraeli,
que
bien
conocía
el
arte
de
la
política
nos
advirtió:
“Hay
tres
tipos
de
mentiras:
pequeñas
mentiras,
grandes
mentiras
y
estadísticas”.
La
página
web
del
Ministerio
de
Empleo,
nos
ha
regalado
datos
que,
ciertamente,
son
un
deleite
para
nuestra
vista
y
oídos,
ávidos
de
buenas
noticias
después
de
seis
años
de
calvario.
Así,
recoge
el
Ministerio
una
disminución
del
paro
en
diciembre
de
2013
de
107.570.-
personas,
la
mayor
de
un
mes
de
Diciembre
y la
segunda
mayor
de
la
serie
histórica.
También
nos
indica
que
ello
supone
una
caída
desestacionalizada
del
desempleo
en
57.645
personas,
respecto
al
mismo
mes
de
2012,
o un
aumento
en
el
número
de
contratos
de
un
22
%,
respecto
a
Diciembre
de
2012.
Sin
negar
los
números
citados,
y
que
suponen
una
mejoría
sobre
los
guarismos
del
año
precedente,
sí
debemos
llamar
la
atención
sobre
si
ello
supone
de
verdad
una
mejora
en
la
situación
para
los
trabajadores,
pues
hay
cuestiones
que
están
en
nuestra
realidad
social
laboral,
pero
omiten
las
estadísticas.
Así,
por
ejemplo,
si
bien
es
cierto
que
se
incrementa
el
número
de
contratos
y se
reduce
el
número
de
desempleados,
no
puedo
asegurar
si,
en
realidad,
eso
responde
a un
incremento
en
las
jornadas
laborales,
o se
trata
simplemente
de
que
las
40
horas
de
un
contrato
indefinido
y a
jornada
completa
de
hace
unos
años
y
que
acabó
en
el
paro,
se
reparten
en
tres
contratos
temporales
a
tiempo
parcial,
de
distintas
personas,
preferentemente
en
fines
de
semana,
vacaciones
de
Navidad
y
festivos,
muy
propio
del
sector
servicios,
y
además,
con
menores
salarios,
y
total
inseguridad
respecto
a
sus
condiciones
laborales
más
allá
de
los
próximos
15
días,
y de
las
horas
“complementarias”
que
va a
trabajar
la
semana
que
viene.
Por
eso
creo
que
no
podemos
caer
en
triunfalismos,
y si
bien
el
dato
pueda
suponer
un
cierto
alivio
estadístico,
dista
todavía
de
permitir
asegurar
que
es
un
cambio
de
tendencia
y
sobre
todo,
una
mejora
real
en
la
situación
del
empleo
y de
los
trabajadores…
Y es
que,
seguramente,
Disraeli
tenía
mucha
más
talla
política
que
nuestros
actuales
gobernantes.
Necesidad
cambio
relaciones
laborales
Otro
abogado
laboralista
como
Nicolás
Martín,
www.nicolasmartin.es
duda
que
estemos
ante
ese
cambio
de
tendencia
que
señala
nuestro
Gobierno.
Como
argumentos
la
falta
de
consolidación
de
creación
de
empleo
en
nuestro
mercado
laboral
y la
creación
en
los
últimos
siete
años
de
más
de 3
millones
de
nuevos
desempleados.
Desde
su
punto
de
vista
ha
llegado
el
momento
de
cambiar
el
marco
de
relaciones
laborales
de
nuestro
país:
“El
balance
de
empleo
2013
es
calificado
como
cambio
de
tendencia.
Pues,
estamos
apañados
(permítanme
la
licencia).
Situemos
los
datos
en
la
realidad
de
los
datos:
- En
2013,
el
paro
ha
disminuido
en
147.385
personas
cuando,
en
términos
anuales,
bajó
en
451.484
personas.
Primera
conclusión:
nuestro
mercado
laboral
no
consolida
la
creación
de
empleo.
- En
julio
2006,
el
INEM
registraba
1.954.984
parados
(nuestra
mejor
cifra
histórica);
en
febrero
de
2013,
5.040.222
parados
(nuestra
peor
cifra
histórica).
En 7
años,
hemos
generado
más
de 3
millones
de
parados
en
las
listas
del
INEM.
- El
gobierno
Aznar
recogió
un
número
de
parados
de
2.956.781
(marzo
1996)
y
llegó
a su
menor
cifra
en
julio
2001
(1.835.740
parados).
El
mínimo
del
gobierno
Zapatero
fue
de
1.954.984
parados.
En
la
mayor
época
de
expansión
de
la
economía
española,
generamos
1.121.040
empleos
en
más
de 5
años
(una
media
de
225.000
empleos
anuales
cuando
nuestra
economía
era
el
motor
de
Europa
y
estábamos
a
punto
de
entrar
en
el
G8).
Desde
julio
2001,
hemos
destruido
3.204.482
empleos.
Es
decir
a
nuestra
mejor
media,
la
de
los
años
dorados,
tardaríamos
más
de
14
años
(2028
siempre
que
sea
cierto
que
2014
es
el
año
de
crecimiento)
en
volver
a
niveles
de
empleo
de
2001.
Todos
somos
conscientes
de
esta
situación
y no
podemos
continuar
esperando
que
se
solucione
sólo
con
lo
que
antes
era
buenismo
y
ahora
esperanza
desbordante.
Es
urgente
conseguir
un
acuerdo
completo,
real,
desde
todas
las
perspectivas
y
consensuado
para
cambiar
no
la
norma
laboral,
sino
el
sistema
de
relaciones
laborales
en
España.
El
actual
sistema
ha
fracasado
y es
incapaz
de
generar
empleo
al
nivel
que
deseamos.
Quien
genere
empleo,
liderara
la
sociedad
española.
Datos
estacionales
y
menos
contratos
indefinidos
Por
último,
la
abogada
experta
en
derecho
laboral.
Laura
Mollá
socia
de
GMR
Management
y
Servicios
Jurídicos
SL,
se
muestra
crítica
con
los
datos
presentados
por
Empleo.
Desde
su
punto
de
vista
hay
que
relacionarlos
con
otras
variables.
Hay
desde
su
punto
de
vista
crecimiento
de
empleo
estacional,
verano
y
Navidades
y
menos
contratos
indefinidos
en
un
contexto
donde
ya
los
empresarios
reclaman
un
sistema
laboral
más
flexible.
También
su
punto
de
vista
sobre
los
últimos
cambios
laborales
de
diciembre
fueron
muy
comentados
http://goo.gl/uBC6wN
:
“En
los
coeficientes
utilizados
por
el
Ministerio
en
la
nota
de
prensa
del
3 de
enero
de
2014,
en
la
que
se
insistía
en
el
inicio
de
una
recuperación
económica,
se
puede
observar
que
el
número
de
desempleados
inscritos
en
el
año
2013,
va
en
aumento
hasta
llegar
al
periodo
estival
en
el
que
el
descenso
es
progresivo
hasta
diciembre
2013.
(Pero
no
olvidemos
que
se
refiere
a
inscritos,
de
modo
que
aquellos
que
hayan
dejado
de
confiar
en
el
Servicio
público
de
empleo
para
la
búsqueda
activa
del
mismo,
no
aparecerán
en
estas
listas).
Para
saber
si
efectivamente
se
produce
o no
una
real
recuperación
económica,
estos
datos
hay
que
vincularlos
a
otros
indicadores,
como
son
el
número
de
afiliados
a la
Seguridad
Social,
o el
censo
de
población.
Indicadores
todos
ellos
que
podemos
encontrar
en
el
INE
o en
las
bases
de
datos
de
la
Seguridad
Social.
Así,
a
diciembre
de
2012,
existían
16.332.488
afiliados
a la
Seguridad
Social,
mientras
que
en
enero
2013
el
número
de
afiliados
había
descendido
en
250.000
personas,
y de
igual
modo
sucede
a lo
largo
del
ejercicio,
observándose
un
ligero
incremento
en
junio
y
diciembre
2013,
situándose
dichas
cifras
en
16.346.700
y
16.357.640
respectivamente.
Por
lo
tanto,
los
datos
objetivamente
hablando,
y a
mi
modesto
entender,
lo
que
evidencian
es
que
se
produce
un
incremento
de
trabajadores
afiliados
en
los
meses
estivales
y
Navidad,
pero
nada
más.
La
contratación
indefinida
se
ha
visto
reducida
considerablemente,
en
beneficio
de
la
contratación
temporal
principalmente
a
tiempo
parcial,
quizá
motivada
por
la
eliminación
de
bonificaciones
en
los
contratos
por
tiempo
indefinido.
No
considero
que
los
datos
en
si
mismos
evidencien
la
creación
de
empleo,
ya
que
nos
encontramos
con
cifras
de
afiliados
similares
a
las
de
noviembre
2012
o
junio
2013
en
periodos
estacionales
del
año.
Pero
lo
que
si
considero
que
se
desprende
de
toda
la
información
analizada,
especialmente
la
relativa
a la
contratación,
es
que
existe
un
nuevo
paradigma
laboral,
no
solo
visto
desde
el
aspecto
negativo,
como
pueda
ser
la
reducción
en
materia
de
prestaciones
y
derechos
laborales
(como
se
apunta
desde
algunos
sectores),
sino
con
el
inicio
de
una
nueva
generación
empresarial,
que
pide
a
gritos
un
sistema
laboral
más
flexible
(no
recortando
derechos)
sino
facilidad
administrativa
para
dar
de
alta
a
los
trabajadores,
elegir
el
tipo
de
contrato,
y
poder
adecuar
la
jornada
a
las
necesidades
reales
de
su
actividad,
posiblemente
en
detrimento
de
“un
trabajo
para
toda
la
vida”,
pero
sin
que
ello
debiera
implicar
per
se,
una
reducción
de
derechos
de
los
trabajadores.
|