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LP emprende - especial segundo aniversario de la Reforma Laboral

 
A mí me gusta, me parece una preciosa niña de dos años
MADRID, 14 de FEBRERO de 2014 - LAWYERPRESS

Por Fernando Vizcaíno de Sas, Socio Director Departamento Laboral Jiménez de Parga Abogados
 

Ordinatio rationis ad bonum commune, ab eo, qui curam communitatis habet, promulgata «Ordenación de la razón para el bien común, promulgada por aquel a quien incumbe el cuidado o gobierno de la comunidad:». Santo Tomás de Aquino.

Permítanme que encabece estas líneas con la vieja definición de ley de la escuela escolástica, aunque sea para no olvidarme de la esencia de las cosas.
…ad bonum commune, encaminada al bien común es lo que debe aspirar cualquier ley que salga de la legitimidad del poder legislativo y se supone, ya de antiguo también, que el legislador sólo persigue regular de forma racional aquello que favorezca a sus compatriotas y beneficie al acervo común.
Últimamente en España nos estamos olvidando de este fin de las leyes. Aquí nos dedicamos a dividir las cosas según el color partidario de quien gobierna y quién está en la oposición. Una ley es buena si la apoya y dicta mi partido o es nefanda si la iniciativa surge del partido contrario al mío.
Se ha perdido la objetividad en legislar y en juzgar las leyes. Los políticos no hablan de las normas por su contenido, sino que se dedican a utilizarlas contra sus adversarios si no son eficaces o a prometer su derogación si no tienen otro argumento para comentarlas. Los jueces, quizás también desviándose del principio de Ulpiano Suum cuique tribuere, se convierte en una segunda instancia legislativa modificando leyes y decretos también con un cierto tufillo colorista.
El Real Decreto Ley 3/12 de 11 de febrero, del que ahora cumplimos sus dos años de vigencia, decía en su exposición de motivos: “…La reforma apuesta por el equilibrio en la regulación de nuestras relaciones de trabajo: equilibrio entre la flexibilidad interna y la externa; entre la regulación de la contratación indefinida y la temporal, la de la movilidad interna en la empresa y la de los mecanismos extintivos del contrato de trabajo; entre las tutelas que operan en el contrato de trabajo y las que operan en el mercado de trabajo…”.
Sin embargo por mor de esa parcialidad en la crítica, los exégetas de siempre han dicho que la Reforma sólo buscaba reducir el paro y no lo ha conseguido = ¡Fracaso absoluto. Que dimita la Ministra!
Pero es evidente que su finalidad (no siempre compartida por mí, por cierto) no era esa sino, en definitiva, cambiar lo que se ha llamado el marco de las relaciones laborales en España y apostar por la igualdad entre empresarios y trabajadores con la “flexiseguridad”. Su mayor pecado, probablemente, restar poder a los sindicatos y trasladar el peso de la vida laboral al ámbito interno de las empresas, interiorizando las relaciones entre empresarios y trabajadores.
Ahora que se cumplen dos años de la Reforma Laboral y me piden mi opinión al respecto creo que la Ley ha cumplido, sobradamente, con lo que se proponía. ¿Ha descendido el paro? No significativamente y hasta se han destruido puestos de trabajo aunque la tendencia parece invertirse y los analistas más rigurosos apuestan por una creación de empleo neto entre el 2014 y el 2015.
¿Cuales eran los objetivos de la Reforma? Los enumera la Exposición de Motivos de la Ley 3/2012, de 6 de julio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral diciendo: “…la presente Ley recoge un conjunto coherente de medidas que pretenden fomentar la empleabilidad de los trabajadores, reformando aspectos relativos a la intermediación laboral y a la formación profesional (capítulo I); fomentar la contratación indefinida y otras formas de trabajo, con especial hincapié en promover la contratación por PYMES y de jóvenes (capítulo II); incentivar la flexibilidad interna en la empresa como medida alternativa a la destrucción de empleo (capítulo III); y, finalmente, favorecer la eficiencia del mercado de trabajo como elemento vinculado a la reducción de la dualidad laboral, con medidas que afectan principalmente a la extinción de contratos de trabajo (capítulo IV)…”.
Me reconocerán que en todos estos apartados ha cambiado la cosa. El predominio de los sindicatos y la forma de la negociación colectiva, modificación de las condiciones de trabajo, no automaticidad de los derechos adquiridos, contratación y modelos de contrato, colaboración en el acceso al mercado de trabajo, etc… Poco o nada tiene que ver antes de la Reforma y después. La norma ha conseguido lo que se proponía y está en camino de obtener el fin último de estabilizar la destrucción de empleo e iniciar el ataque contra esa lacra que es el paro. Ya dije en otra ocasión que el Derecho Laboral que estudié en la universidad y este que hoy está vigente en España no se parecen lo más mínimo. No solo en su letra sino en su música, en su espíritu. Del principio tuitivo del “indubio pro trabajador” al habérsele negado derechos fundamentales a los trabajadores el Régimen Franquista se ha pasado a una igualdad de armas.
Queda mucho por hacer, sin duda. Se impone inmediatamente la regulación de la huelga y debe menguarse el poder excesivo (a mi entender) que se ha depositado en manos judiciales. Hay que trabajar en el abaratamiento de los costes de seguridad social y en la financiación de vías de creación de empleo. Los contratos siguen estando mal definidos, y no necesariamente por ser muchos o pocos, y debería apostarse por un contrato temporal puro no causal como el que existió (y triunfó) años atrás…. Es larga la lista de lo pendiente, sí.
Pero el paso está dado. La criticada Ministra nos ha cambiado el paso a los “laboralistas” y ha modificado de golpe y plumazo las relaciones laborales que se habían quedado obsoletas ante la feroz crisis que nos asolaba.
Para mí eso es suficiente y, sin color, sin pasión, sin ponerme ninguna camiseta, ni chandal alguno, creo que la Reforma Laboral en sus dos años ha tenído más de positivo que de negativo. Me pueden criticar si lo desean, están en su derecho como yo en el de decir lo que pienso.
Y a ti Reforma Laboral ¡Feliz segundo aniversario!
 


 

 

 

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