Las
principales
conclusiones
del
informe
son
las
siguientes:
Como
ya
subrayaron
otros
estudios,
el
informe
demostró
que
la
frágil
recuperación
insinuada
por
un
crecimiento
positivo
en
2010-2011
quedó
interrumpida
por
una
recesión
del
ciclo
económico,
y
las
industrias
de
la
UE
sufrieron
una
doble
recesión.
También
confirmó
que,
desde
2001,
la
proporción
de
la
producción
económica
correspondiente
a
los
sectores
manufactureros
se
redujo
en
tres
puntos
porcentuales,
situándose
en
torno
al
15 %
del
PIB
en
2012.
Diferencias
entre
los
países:
La
producción
manufacturera
global
de
la
UE
oculta
diferencias
significativas
entre
los
Estados
miembros.
Por
ejemplo,
se
puede
observar
una
fuerte
recuperación
en
Rumanía,
Polonia,
Eslovaquia
y
los
Estados
bálticos,
que
han
recuperado
incluso
superado
sus
máximos
anteriores
a la
recesión.
Diferencias
sectoriales:
los
sectores
de
alta
tecnología,
medicamentos
y
productos
básicos
resisten
la
crisis:
Existen
asimismo
diferencias
significativas
entre
sectores.
La
construcción,
la
industria
manufacturera
y
las
industrias
mineras
se
vieron
gravemente
afectadas.
Los
resultados
de
las
industrias
de
productos
básicos,
como
alimentos
y
bebidas,
y de
medicamentos,
han
sido
relativamente
mejores.
Las
industrias
manufactureras
de
alta
tecnología
no
se
han
visto
afectadas
en
la
misma
medida
que
otros
sectores.
Los
logros
en
materia
de
productividad
varían
y se
concentran
en
las
industrias
de
alta
tecnología:
Los
logros
en
materia
de
productividad
y
empleo
varían
significativamente
entre
sectores,
con
una
disminución
general
en
la
industria
manufacturera,
especialmente
en
las
industrias
de
baja
tecnología.
A
raíz
de
la
última
crisis,
la
industria
manufacturera
de
la
UE
consiguió
reducir
los
costes
laborales
y
aumentar
la
productividad;
las
industrias
de
alta
tecnología
fueron
el
principal
motor
del
crecimiento,
ofreciendo
una
mayor
resistencia
respecto
de
las
repercusiones
negativas
de
la
crisis
financiera
gracias
a un
incremento
de
la
productividad
y a
una
dependencia
energética
limitada.
Los
servicios
crecen
más
deprisa
que
la
industria
manufacturera:
Por
término
medio,
entre
2000
y
2012,
los
servicios
comerciales
(que
normalmente
presta
el
sector
privado)
crecieron
1,7
puntos
porcentuales
en
la
UE y
actualmente
constituyen
la
mitad
del
PIB
de
la
UE.
La
proporción
de
servicios
no
comerciales
(que
normalmente
presta
el
sector
público)
también
aumentó
y en
2012
constituyó
el
23 %
del
PIB.
A
partir
del
periodo
2001-2010,
el
empleo
ha
crecido
en
las
industrias
de
servicios,
mientras
que
ha
disminuido
en
la
industria
manufacturera.
Tanto
la
industria
manufacturera
como
los
servicios
se
benefician
de
los
vínculos
entre
ambos
sectores:
Las
industrias
manufactureras
utilizan
cada
vez
más
los
servicios
como
parte
de
sus
procesos
comerciales;
en
el
desarrollo
y la
venta
de
productos,
y en
las
actividades
comerciales
horizontales,
como
contabilidad
y
logística.
El
mayor
crecimiento
de
la
productividad
en
la
industria
manufacturera
podría
extenderse
a
otros
sectores.
La
creciente
interdependencia
entre
la
industria
manufacturera
y
los
servicios
implica
que
la
primera
desempeña
una
«función
portadora»
con
respecto
de
los
servicios
que,
en
ausencia
esta,
podrían
ver
restringidas
sus
posibilidades
de
comercialización.
Esta
situación
estimula
la
innovación
y la
mejora
cualitativa
de
las
actividades
de
servicios.
Las
cadenas
de
valor
mundiales
son
cada
vez
más
importantes
para
la
industria
de
la
UE:
La
UE
sigue
siendo
el
principal
actor
en
el
comercio
mundial,
tanto
en
términos
de
bienes
y
servicios
como
de
flujos
de
inversión.
La
globalización
ha
transformado
las
«cadenas
de
valor»
de
las
empresas
con
la
creación
de
un
número
cada
vez
mayor
de
redes
transfronterizas
consolidadas.
Si
bien
las
empresas
de
la
UE
ya
participan
en
las
cadenas
de
valor
mundiales,
el
refuerzo
de
su
participación
aumentaría
su
competitividad
y
aseguraría
su
acceso
a
los
mercados
mundiales
en
condiciones
competitivas
más
favorables.
Mas información y descarga informe - aqui.