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“El sector legal está en un profundo cambio. Los despachos que sepan posicionarse mejor con un buen marketing que permita más cercanía con el cliente consolidarán su posición”. Así se expresa Antonio Estella, abogado granadino, madrileño de adopción y desde septiembre del pasado año socio director de M Legal, boutique jurídica especializada en derecho empresarial. Una firma que ya cuenta con 20 abogados repartidos en sus sedes de Madrid y Granada. Con este joven letrado hemos hablado de su reto profesional; del sector de la abogacía y del derecho penal, su especialidad en los últimos años. De hecho formó parte del equipo de juristas que creó el primer programa de Compliance Penal en España tras su estancia en Deloitte. Nuestro entrevistado se muestra entusiasmado con su proyecto y con su equipo de profesionales “Hemos logrado un buen equipo. Me preocupaba que pudieran trabajar bien juntos y lo estamos logrando. Siempre que hay un buen ambiente de trabajo también lo percibe el propio cliente”, afirma. En primera persona “Siempre me gustó la abogacía. Eso hizo que en mi Granada natal estudiara Derecho. Mis primeros pasos se encaminaron al bufete de Juan Barcelona, uno de los más fuertes de mi ciudad. Allí coincidí con Alejandro Parra, un formidable abogado del que aprendí el llamado “método Garrigues”. No fue mucha casualidad que en el 2008 me incorporé al propio Garrigues a su oficina de Málaga. Es cierto que en las grandes estructuras se aprende bastante. Y una firma de este calibre es muy rigurosa a la hora de hacer las cosas. Creo que es fundamental trabajar duro cuando te estás formando. Al final pegué el salto a Madrid. Es una ciudad con más posibilidades. En ese momento MLA se estaba ya formando como gran despacho que luego fue. Sin embargo la estancia fue breve porque recalé en Deloitte, ya en el 2010. En Deloitte coincidí con Luis Divar que lideraba un proyecto importante relacionado con la reforma del Código Penal. Fue el momento de especializarme en penal económico, antes había hecho mucho procesal, civil y mercantil. No me costó mucho adaptarme a este entorno. Con Divar desarrollamos el primer programa de Corporate Compliance en aquel momento. Luego nuestro modelo se ha ido extendiendo a otras organizaciones. Al final mi estancia en Deloitte fue de apenas un año. Volví a recalar en MLA, a primeros del 2011, se trataba de desarrollar mi experiencia penal en otra estructura. Por desgracia el despacho que llegó a tener 80 abogados en dos oficinas, tuvo problemas financieros y salió a concurso de acreedores. En ese momento tuve la pregunta de seguir buscando trabajo o empezar mi proyecto personal. Al final gracias al apoyo de algunos clientes, familia y amigos decidí crear M Legal desde el pasado mes de septiembre.” Sr. Estella ¿Qué es lo más complicado a la hora de definir un proyecto personal de despacho? Complicado puede ser todo. Tienes que tomar la decisión y salir de dudas. Podía haberme ido a un centro de negocios a arrancar el despacho, pero he preferido apostar por un proyecto más grande en expansión. La verdad que un proyecto de este tipo tiene muchas trabas que vas superando. En primer lugar, la gestión administrativa; más tarde el equipo de RRHH que me ayudase a seleccionar a los futuros abogados. Ellos han seleccionado a los quince abogados de Madrid y a los cuatro de Granada. Creo que al final hemos logrado un buen equipo. Me preocupaba que pudieran trabajar bien juntos y lo estamos logrando. Siempre que hay un buen ambiente de trabajo también lo percibe el propio cliente. Pero no es fácil ese ambiente de trabajo agradable… No hay que perder la competitividad, eso es bueno, es indudable. Pero es fundamental esforzarse para que la gente se conozca. No es fácil en los grandes despachos donde pasas desapercibido. En nuestra firma procuramos que las incorporaciones noten calor y que vamos a estar pendiente de ellos. Cuando se crean vínculos personales hay más solidaridad a la hora de trabajar. ¿Con qué criterios ha seleccionado M Legal su equipo inicial de abogados? Todos nuestros profesionales tienen un buen perfil académico y hablan al menos dos idiomas. También nos preocupa que en su currículum observamos que hayan hecho cosas diferentes del resto. Que no sea su formación solo jurídica. Apostamos por los profesionales que han sabido enriquecer su vida, trabajando en otras entidades, con muchos viajes al extranjero y ciertamente inquietos. Hay que darse cuenta que la abogacía está cambiando y hay que comunicarse con el mundo. ¿Y como se adaptan ustedes a estos cambios del sector legal? Nuestro equipo es una mezcla de veteranía y juventud. Muchos de ellos nacen en redes sociales y eso les hace tener un espíritu diferente. También apuestan por el teletrabajo y la conciliación de la vida profesional y familiar. Lo fundamental es congeniar los valores de cada persona hacia un objetivo común. Para ello es clave como antes indicaba la comunicación entre todos los profesionales y conocerse mejor en el día a día. ¿Qué estructura tiene M Legal? Trabajamos las principales áreas del derecho, donde hay un senior al frente con un equipo de letrados. Esa es la estructura. Respecto a mi labor es la de socio director y responsable del área penal. En esa labor organizativa que me toca es la de coordinar los trabajos para que ningún departamento tenga una carga de trabajo inasumible. Es fundamental prever esa carga para dotarla de profesionales. ¿Es complicado ser managing partner y abogado a la vez? Ha sido menos difícil de lo que esperaba. Es evidente que pleitear o litigiar quita mucho tiempo pero como me gusta, me llena de vida y no me quita demasiado tiempo de otras cosas. La gestión del despacho cuando tienes un buen equipo no es tan compleja. Casi se podría decir que rueda solo en su quehacer diario. Escucho mucho a mis colegas seniors a la hora de tomar ciertas decisiones. En el caso de momentos críticos, la decisión debe ser mía pero escuchando al equipo que tengo. ¿Algún consejo que pueda dar a alguno de nuestros lectores que quiera poner en marcha un proyecto personal como M Legal? Animarles que si es lo que quieren hacer, que lo hagan. Es posible que en su entorno les digan que están locos, meterse a empresario en un momento de tanta crisis como la que atraviesa nuestro país. Es cuestión de saber si es tu momento. Si lo tienes claro, debes lanzarte a conseguir lo que quieras. Sin precipitarte en tu decisión. Un proyecto profesional de este tipo tiene muchas satisfacciones. Son momentos duros pero da la sensación que la boutique especializada tiene ventaja frente a la gran estructura legal. Es posible que sea como usted dice. En nuestro caso queremos adaptarnos al sector legal y ser uno de sus firmas. Pensamos que con una estructura de unos veinte abogados es suficiente para tener la capacidad de aguantar en el mercado. Este es un modelo más flexible para el cliente y que hace que los costes no se disparen. Luego puedes tener alianzas con especialistas en determinadas materias para asuntos de cierta importancia. Es otra forma de gestionar mejor los costes y recursos humanos y dar el mejor servicio al cliente. ¿Cuál es el abogado que cuajará en este mercado en crisis y tan competitivo? El abogado moderno, el que va a hundir sus raíces en el sector legal, será aquel que sea capaz de razonar como una empresa y adaptarse lo mejor posible a sus clientes siempre de forma creativa. Los abogados debemos aportar valor. Hacer que nuestros clientes sean mejores. Y a nivel internacional, ¿Qué planes hay? Ya estamos trabajando fuera de nuestras fronteras. Tenemos negocio en Rumanía y en toda la parte centroeuropea. Este es un negocio emergente pese a que otros competidores estén marchando a América Latina. Además en la propia composición de M Legal tenemos abogados de diferentes países: albaneses, americanos. El boom de Latinoamérica no va a durar mucho. Además la inestabilidad jurídica de esos países es más que evidente. ¿Qué utilidad para un despacho como este tiene el uso de las nuevas tecnologías? Es fundamental para trabajar en un mundo como el que vivimos global. Las redes sociales están ahí y hay que saber aprovecharlas. Una parte de la inversión de la firma se ha hecho en gestión informática del despacho; las propias redes sociales y a generar nuestro marketing jurídico para ganar en visibilidad. En un contexto global hay que saber moverse en un entorno virtual. Así puedes dar servicio a tu cliente en cualquier parte del mundo. Quien no se convenza a eso no se adaptará a los cambios que están por llegar. Un mercado global donde el cliente parece que tiene la sartén por el mango… Hay que darse cuenta que esta relación que usted señala ha cambiado de forma notable. No se puede trabajar a éxito siempre. Los proyectos tienen que llevar su rentabilidad para que podamos afrontarlos. Nos adaptamos a cualquier circunstancia, tenga en cuenta que el despacho ha nacido en plena crisis. En determinadas ocasiones podemos ayudar a nuestros clientes y ser conscientes que ahora necesitan más facilidades para cubrir nuestros honorarios. Un penalista como usted, ¿Cómo valora estos últimos cambios y la nueva reforma penal que se avecina? Hay que darse cuenta que la propia reforma penal del 2010 que equipara en muchos tipos nuestro legislación a la americana no era tan necesaria como pensó el legislador. Asi se ha creado el delito de corrupción de particulares que incluye recibir un regalo o invitar a un posible cliente cuando es algo muy habitual en nuestra actividad comercial. Han pasado cuatro años y no hay sentencias condenatorias por un delito de este tipo. Es evidente que no era una necesidad social. De todas formas que las empresas se autofiscalicen y desarrollen programas de compliance es bueno desde el punto de vista preventivo, sobre todo por su propia reputación. Ahora habrá otra reforma de la llamada responsabilidad penal de las personas jurídicas… Es cierto veremos cómo queda. Otra sanción que tiene un impacto reputacional para la empresa. Es el caso del FC Barcelona por el caso Neymar que ha sido imputado por este tipo como entidad, sin embargo creo que su contenido no se ha explicado bien desde el punto de vista jurídico. También los ciberdelitos están ahí y están creciendo de forma notable. Aquí hay problemas de competencia y también de saber dónde se cometió el delito y qué daño realmente se ha hecho. Como antes comentábamos, las redes sociales ayudan a crecer pero también son un elemento a tener en cuenta por el crimen organizado. El delincuente en la rede está cómodo. Se aprovecha del anonimato. Los delitos de este tipo se combaten con muchas pruebas periciales e investigación, cuestiones que repercuten luego en la factura que le pasas al cliente. ¿Autorregulación o regulación para las redes sociales? Creo que en este terreno funcionará mejor la regulación por parte del legislador. El sector mejor autorregulado es el farmacéutico, con Farmaindustria como patronal de esta actividad específica. En un sector como el de las redes sociales hay muchos vacios legales que no se cubren desde la autorregulación. Soy más partidario de tener unas normas base y seguir con el sistema tradicional de otros sectores. Hablaba antes del Compliance y de ese primer programa que pusieron en marcha. ¿En estos cuatro años ha cambiado mucho este tipo de programas? No ha cambiado demasiado. Lo que hemos observado es que cuando una empresa se enfrenta a un programa de este tipo lo que le falta es estrategia. Muchos despachos han copiado el modelo que diseñamos hace cuatro años. Y es que me lo he encontrado en muchas empresas a las que he ido a visitar. Nuestro sector legal es poco creativo, se encasilla rápido y prefiere repetir esquemas que ya conoce. Con este tipo de programas ayudas a que la empresa se audite en temas penales. Esto hace que sepan que carencias tiene y en qué deben mejorar. La rentabilidad a nivel reputacional y de organización interna supera con creces el coste del programa de Compliance. ¿Compliance Officer, fuera o dentro de la empresa? Soy partidario de que exista un Compliance Officer dentro de la empresa, que conoce mejor que nadie la compañía. Y a la vez que tenga un asesoramiento externo. Esto le dará una imagen de imparcialidad total. Hay que darse cuenta que garantizar autonomía total a un empleado no será sencillo. ¿No tiene la sensación que delitos como blanqueo de capitales o el propio delito fiscal están desvirtuados por la opinión pública? Es cierto que todo aparece como muy mezclado y confuso. Da la sensación que la Administración busca por encima de todo recaudar y la verdad que el español medio no tiene tanto dinero ni se le puede apretar tanto. Lo mejor que se puede hacer es abrir vías para que fluya el crédito de cara a que la clase media española y empresarios puedan poner en marcha sus proyectos empresariales. Hay que recordar que ya llevamos muchos años de crisis y necesitamos un respiro. A este respecto, ¿le gusta como ha quedado la Ley de Emprendedores? A todas luces, es insuficiente. Se observa la falta de mucho sentido común a la hora de redactar las leyes; hay que dejarse esa parte técnica y buscarse un acercamiento con el ciudadano. Se deberían poner en el lugar de quien emprende o crea. Es cierto que se ha hecho un esfuerzo importante en la parte de subvenciones dirigidas a startups tecnológicas, es un buen camino pero hay que hacer otras cosas. Hay otros empresarios que necesitan ver más apoyo a sus proyectos empresariales. No puede hacer otro pinchazo como el que han tenido el sector de las energías renovables, ahora en reconversión. ¿Van en la buena dirección las medidas aprobadas por el Gobierno para mejorar la financiación de pymes y empresarios? Habrá que ver como se implantan. Es evidente que en la situación en la que estamos todo lo que mejore la situación y esa financiación será bienvenido. Por desgracia esas medidas este año no las veremos implantadas. Veremos en el 2015 si surten efecto. Igual pasa con la reforma de la ley concursal. Es una buena medida siempre y cuando las empresas que van al concurso sean viables. Por desgracias se echa en falta que esta medida se implante en la pyme. A este respecto soy partidario del cierre ordenado más que de la liquidación. Y de mayor flexibilidad a la hora de crear empresas. Si un empresario no cree en su proyecto debería tener la opción de un cierre ordenado del mismo. ¿Qué escenario le espera a M Legal en los próximos cinco años? De seguir creciendo de forma controlada, sin llegar a ser una superestructura. Es posible que tengamos más oficinas en otras ciudades pero habrá que ver cómo se comporta el propio mercado para ello. Nuestro modelo sobre todo se basa en contar con ayuda externa especializada para determinados asuntos siguiendo el modelo americano. Pretendemos estar en un crecimiento de unos treinta abogados como equipo y a partir de ahí buscar esas colaboraciones externas que le indico. Hasta ahora nos ha ido bien lo de compartir clientes. Siempre se puede mejorar el servicio de esta forma.
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