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Trabajan
en
la
sombra,
las
veinticuatro
horas
del
día
muy
pendientes
de
lo
que
sucede
en
las
redes
sociales,
verdaderos
canales
de
comunicación
que
permiten
que
el
propio
ciudadano
sea
protagonista
de
contenidos
y
noticias.
Ese
es
el
trabajo
de
la
Unidad
de
Investigación
Tecnológica
de
la
Policía
Nacional,
un
cuerpo
de
nuevo
cuño
que
trabaja
en
la
investigación
y
persecución
de
diferentes
delitos
que
se
cometen
en
la
red.
Con
la
inspectora
Silvia
Barrera,
@internetparkk,
hemos
tenido
la
oportunidad
de
conversar
sobre
los
riesgos
y
situaciones
que
pueden
surgir
en
estas
redes
sociales.
“Todas
las
redes
sociales
se
mueven
en
una
dicotomía;
ayudar
a
registrarte
y
ayudarte
a
tener
el
acceso
a la
información
que
quieras
y al
mismo
tiempo
poder
gestionar
tu
privacidad
para
evitar
situaciones
como
las
que
se
dan
con
las
suplantaciones
de
perfiles”,
comenta.
Y es
que
la
seguridad
de
las
redes
sociales
es
un
valor
muy
en
alza
en
estos
momentos
que
vivimos.
Para
nuestra
entrevistada
“es
preferible
buscar
otros
procedimientos
administrativos,
más
agiles,
con
sanciones
económicas
que
acudir
a la
via
penal
por
determinadas
incidencias
que
nos
sucedan
en
esa
red
social”.
Para
esta
profesional
aún
la
respuesta
judicial
en
determinados
asuntos
es
lenta
lo
que
hace
que
determinados
asuntos
puedan
generar
daños
morales
y
reputaciones
a
terceros
importantes.
En
primera
persona
“Nuestra
Unidad
lleva
funcionando
como
tal
desde
el
pasado
2000,
fecha
en
la
que
se
crea
la
Brigada
de
Investigación
Tecnológica.
En
sus
inicios
empezó
trabajando
en
los
temas
de
pornografía
infantil.
Luego
su
expansión
coincidió
con
el
trabajo
en
áreas
de
propiedad
intelectual
e
industrial
y
temas
de
fraude.
Hasta
el
año
pasado
fuimos
y
funcionábamos
como
Brigada,
un
departamento
con
más
de
sesenta
profesionales
adscrito
al
mismo
organizada
en
tres
secciones.
Una
de
protección
al
menor
con
tres
grupos;
otra
de
fraudes
para
investigar
este
tipo
a
través
de
medios
electrónicos
y
otra
de
seguridad
lógica
dedicada
a
investigar
ataques
informáticos.
Junto
a
ello
siempre
hemos
tenido
otra
sección
técnica
de
apoyo
que
nos
ha
ayudado
a
realizar
análisis
forenses,
volcados
de
discos
duros
y
que
también
ha
llevado
nuestra
formación
a
nivel
nacional
e
internacional.
A
principios
de
este
año
nos
convertimos
en
Unidad,
formada
por
dos
Brigadas.
Hay
una
que
es
la
Brigada
Central
de
Investigación
Tecnológica
donde
se
tratan
los
temas
de
menores;
pornografía
infantil
y la
sección
de
redes
sociales
en
la
que
estoy
inmersa.
Además
hay
una
sección
de
seguridad
informática
más
relacionado
con
los
ataques
en
la
red.
Trabajo
en
la
sección
de
redes
sociales,
quizás
la
más
nueva
de
las
creadas.
Desde
hace
siete
años
llevo
trabajando
en
estos
temas
a
requerimientos
de
uno
de
los
Comisarios
Jefes.
Se
trataba
de
introducirte
en
algo
nuevo
como
las
redes
sociales
donde
hay
mucho
que
investigar.
La
verdad
que
en
este
tiempo
todo
ha
evolucionado
mucho.
Siempre
me
atrajo
mucho
la
investigación
en
Internet
y
cómo
se
organizaba.
De
hecho
con
otro
compañero
cree
este
grupo
de
Redes
Abiertas
para
cubrir
aquellos
delitos
que
no
eran
pornografía
infantil,
el
fraude
típico
que
se
conocía
o
los
ataques
informáticos.
Se
trataba
de
analizar
conductas
en
Internet
que
pudieran
ser
o no
delictivas.
Fue
la
eclosión
de
las
redes
sociales
lo
que
nos
hizo
poner
en
marcha
un
grupo
específico
de
redes
dentro
de
la
citada
sección.
Aquí
analizamos
comportamientos
en
la
red
que
pueden
ser
o no
complejos;
conductas
que
se
salen
de
lo
común
y el
fenómeno
de
las
redes
sociales
como
tal.
Estamos
las
veinticuatro
horas
pendientes
de
lo
que
sucede
en
redes
como
Twitter,
Tuenti
o
Facebook.
“
Sra.
Barrera,
¿Cómo
ve
el
fenómeno
y la
irrupción
de
las
redes
sociales
una
inspectora
de
la
Policía
Nacional
como
usted
que
trabaja
con
ellas
a
diario?
Nadie
puede
dudar
que
son
el
reflejo
de
nuestra
sociedad.
De
hecho
en
los
últimos
meses
se
ha
convertido
en
la
herramienta
más
potente
de
ciertos
movimientos
reivindicativos
o
nuevas
formaciones
políticas
para
dejarse
ver.
Se
ha
convertido
en
uno
de
los
elementos
claves
a la
hora
de
movilizar
masas
en
uno
u
otro
sentido.
Twitter,
sin
duda
es
la
red
social
estrella
para
este
tipo
de
movilizaciones
y
protestas.
El
momento
que
vivimos
hace
que
esa
agresividad
de
los
ciudadanos
llegue
también
a
las
redes
sociales
y se
vea
en
su
forma
de
actuar.
Desde
fuera
lo
que
si
llama
la
atención
es
que
redes
como
Twitter,
Facebook
o
LInkedin
cada
vez
se
parecen
más
entre
ellas.
Es
cierto,
al
final
cada
red
social
intenta
fijarse
en
lo
bueno
que
tienen
sus
rivales
y
adaptarlo
a su
propio
entorno.
Twitter
es
más
dinámica
tienes
solo
140
caracteres
para
decir
algo
mientras
que
Facebook
los
contenidos
son
más
personales
y
puedes
controlar
algo
más
la
privacidad
de
quien
vea
tus
contenidos.
Si
se
hiciera
una
comparativa
entre
las
redes
sociales
más
utilizadas
todas
tienen
el
botón
de
me
gusta,
el
de
compartir
y el
de
retuitear.
Puedes
hacer
lo
mismo
aunque
el
entorno
sea
diferente
¿Son
estas
redes
sociales,
seguras?
La
verdad
es
que
han
hecho
un
esfuerzo
importante
en
privacidad
pero
deben
seguir
mejorando,
sobre
todo
porque
los
usuarios
que
quieren
robar
datos
utilizan
cada
vez
técnicas
más
complejas.
En
el
caso
de
Tuenti,
red
social
española
centrada
en
los
jóvenes,
la
verdad
es
que
su
funcionamiento
es
bastante
bueno.
Son
los
primeros
interesados
en
que
la
privacidad
del
usuario
esté
garantizada.
Todas
las
redes
sociales
se
mueven
en
una
dicotomía;
registrarse
y
ayudarte
a
tener
el
acceso
a la
información
que
quieras
y al
mismo
tiempo
poder
gestionar
tu
privacidad
para
evitar
situaciones
como
las
que
se
dan
con
las
suplantaciones
de
perfiles.
Son
buenos
colaboradores
de
las
fuerzas
de
seguridad,
entonces…
Hay
que
decir
que
problemas
no
ponen
a la
hora
de
colaborar,
todas
quieren
ser
redes
seguras
pero
los
problemas
están
en
Twitter
y
Facebook.
Cada
una
de
ellas
tiene
sus
procedimientos
de
requerimientos.
En
el
caso
de
Facebook
dispone
de
una
plataforma
de
seguridad
para
que
determinados
perfiles
sean
salvaguardados
o
investigados
que
lleva
cierto
tiempo,
quizás
demasiado
para
lo
rápido
que
se
mueve
la
información
Por
su
parte
Twitter,
no
es
de
los
que
más
colaboran,
siguen
su
propia
normativa
en
cuanto
a
política
de
condiciones
de
uso.
Suele
haber
bastantes
problemas
a la
hora
de
contactar
con
sus
responsables.
El
más
cercano
se
encuentra
en
Irlanda
y en
EEUU.
Han
avanzado
en
el
intercambio
de
información
pero
aún
tienen
mucho
que
mejorar.
En
este
contexto,
cree
oportuno
como
el
Ministerio
del
Interior
ha
insinuado,
que
se
refuerce
el
Código
Penal
con
otra
normativa
para
atajar
los
delitos
que
surjan
en
redes
sociales?
No
es
necesario
hacer
más
esfuerzos
legislativos.
Los
tipos
penales
actuales
dan
respuesta
a
estas
situaciones
que
surgen
en
redes
sociales
tanto
a
nivel
de
comentarios
como
de
contenidos
delictivos
que
se
puedan
llegar
a
publicar.
El
problema
puede
estar
en
cómo
adaptar
ese
Código
Penal
pensado
para
un
mundo
físico
en
un
entorno
virtual.
Desde
mi
punto
de
vista
no
se
trataría
tanto
de
criminalizar
estas
conductas
desde
el
reproche
penal,
con
penas
de
privación
de
libertad,
sino
de
buscar
otro
tipo
de
procedimiento
sancionador.
La
idea
sería
apostar
por
procedimientos
más
agiles,
de
corte
administrativo,
con
sanciones
económicas
en
lugar
de
penales
porque
éstas
requieren
de
un
proceso
previo
de
instrucción
que
puede
ser
largo.
Suelen
tener
efecto
más
disuasorio
que
estos
otros.
Da
la
sensación
entonces
que
el
trabajo
de
investigación
de
la
Policía
Nacional
en
rede
sociales
no
es
sencillo,
por
lo
que
comenta.
Tenemos
consultas
diarias
de
ciudadanos
que
se
sienten
difamados.
Otros
creen
que
su
perfil
ha
sido
suplantado
y
recurren
a
nosotros
que
tenemos
varios
perfiles
activos
en
todas
las
redes
sociales.
Lo
primero
que
les
sugerimos
es
que
reporten
a la
red
social
en
cuestión.
Que
sepan
exactamente
qué
está
pasando
en
esos
momentos.
Suele
ser
lo
menos
gravoso
para
todo
el
mundo
y
así
evitamos
la
victimización
del
ciudadano.
En
los
casos
más
graves,
de
comentarios
graves
o
insultos
o
vejaciones
que
se
producen
de
forma
continuada
siempre
hay
usuarios
que
provocan
nuestra
actuación,
como
Fuerzas
y
Cuerpos
de
Seguridad
del
Estado.
Ahí
es
donde
al
final
se
produce
una
respuesta
penal
cercana
y
más
contundente.
Es
entonces
un
proceso
rápido…
Eso
es
lo
malo.
No
hay
una
respuesta
rápida
por
desgracia.
Tenga
en
cuenta
que
lo
primero
que
se
hace
es
analizar
los
comentarios
que
nos
llegan
y
las
propias
circunstancias
que
hizo
que
se
produjera
el
mismo.
También
investigamos
al
propio
usuario,
si
actúa
en
su
nombre
o en
el
de
una
entidad
y
vemos
al
mismo
tiempo
si
es
una
conducta
repetida
o
estamos
hablando
de
un
hecho
aislado.
Otro
tema
que
se
tiene
en
consideración
es
la
repercusión
de
esos
comentarios
en
la
propia
red
y
cuanta
gente
lo
comparte
o
retuitea.
Eso
hace
que
el
comentario
sea
más
grave
o
no.
Con
nuestras
herramientas
de
análisis
de
redes
sociales
podemos
plantear
a la
autoridad
judicial
en
breve
tiempo
el
caso
en
cuestión.
Realmente
donde
está
el
problema
está
en
el
juzgado.
Pasan
unos
días
hasta
que
esa
petición
nuestra
se
admite
a
trámite
o
no.
En
ese
espacio
de
tiempo
un
video
que
se
pide
retirar
puede
haberse
compartido
entre
doscientas
o
trescientas
mil
veces.
Es
evidente
que
un
problema
de
este
tipo
con
un
menor
por
medio
se
agrava
aún
más.
Es
cierto.
No
podemos
olvidar
que
los
menores,
como
nativos
digitales
que
son
muchos,
son
las
personas
más
expuestas
a
los
riesgos
digitales
de
los
que
estamos
hablando.
Cualquier
comentario
fuera
de
tono
puede
hacer
daño
moral
o
incluso
a su
reputación
bastante
notable.
Vivimos
momentos
delicados
con
el
grooming,
ciberbullying,
abusos
sexuales
por
parte
de
adultos
en
un
entorno
en
el
que
el
menor
busca
la
red
como
un
vehículo
de
información
y no
advierte
este
tipo
de
peligros.
En
muchos
casos
esos
contenidos
que
asimila
puede
influir
en
su
formación
moral
si
ve
contenidos
violentos
o de
índole
sexual.
Es
el
caso
ahora,
tras
el
periodista
Foley
decapitado
y
otras
situaciones
violentas
que
no
debemos
que
nuestros
menores
se
acostumbren
a
ello.
Las
redes
sociales
se
han
convertido
en
el
principal
canal
de
captación
de
menores
desde
el
punto
de
vista
delictivo.
Muchos
adultos
que
conocen
su
funcionamiento
se
hacen
pasar
por
ellos
para
diferentes
juegos
en
la
red
y
posteriores
contactos
sexuales
que
hay
que
evitar.
Y si
el
menor
es
el
delincuente,
¿Qué
hacemos?
Se
está
convirtiendo
en
un
fenómeno
cada
vez
más
habitual.
Hablamos
de
nativos
digitales
que
a
corta
edad
ya
utilizan
con
destreza
el
móvil
o la
tablet
que
muchos
de
nosotros.
Desde
esta
perspectiva
hay
casos
de
ciberbullying
o
grooming
claros.
Lo
primero
que
hacemos
es
contactar
con
los
padres
y
saber
en
qué
entorno
está
viviendo
ese
menor
concretamente.
De
esa
forma
podremos
saber
porqué
ha
realizado
ese
comportamiento
en
concreto
que
es
reprobable.
Al
final
lo
que
queremos
comentarles
a
los
propios
padres
es
que
intenten
controlar
el
uso
de
las
tecnologías
de
sus
hijos,
cuestión
que
no
es
sencilla.
Un
menor
de
unos
quince
años
es
muy
independiente
y
tiene
su
móvil
y
hay
cosas
que
hace
que
nadie
se
entera.
Una
de
las
batallas
de
las
redes
sociales
es
la
retirada
de
los
datos
o
ciertos
contenidos,
ahora
con
la
última
sentencia
del
TJUE
que
respalda
el
derecho
al
olvido
parece
más
sencillo.
Lo
primero
que
tengo
que
decirle
es
que,
pese
a
que
pueda
parecer
sorprendente,
la
policía
no
recibe
peticiones
de
ayuda
para
que
se
retiren
ese
tipo
de
datos
personales.
Solo
en
algún
momento
nos
han
consultado
sobre
el
procedimiento
a
seguir
en
lo
concerniente
al
derecho
al
olvido.
Sobre
el
fallo
comentarle
que
consolida
un
derecho
que
nos
corresponde
como
usuarios,
independientemente
de
la
responsabilidad
que
puedan
tener
los
prestadores
de
servicios
en
este
tipo
de
temas.
En
los
casos
más
graves
el
derecho
a la
privacidad
debe
estar
por
encima
del
derecho
a la
información,
cuestión
que
no
es
fácil
dilucidar
por
nadie.
Hay
casos
delicados,
como
aquella
clínica
condenada
por
una
mala
praxis
que
quiere
que
esos
datos
desaparezcan.
Es
evidente
que
también
los
usuarios
tienen
derecho
a
saber
cómo
funciona
dicha
entidad.
No
será
fácil
desarrollar
este
derecho
teniendo
en
cuenta
que
además
de
Google
existen
otros
buscadores
que
pueden
al
mismo
tiempo
indexar
la
misma
información.
Volviendo
a
las
redes
sociales,
¿Puede
darnos
algunos
consejos
para
que
nuestra
estancia
será
tranquila
y no
se
generen
problemas
de
ningún
tipo?
Lo
primero
que
hay
que
darse
cuenta
es
que
las
redes
sociales
no
son
como
la
barra
de
un
bar.
Este
es
un
comentario
tópico
que
hay
que
desterrar,
ya.
Al
contrario
están
pendientes
de
nosotros
miles
de
usuarios.
Estamos
ante
un
potente
medio
de
difusión
que
tiene
gran
influencia
en
cualquier
opinión
que
demos.
Hay
que
tener
claro
qué
imagen
queremos
dar
en
esa
red
social
y
ser
conscientes
del
alcance
de
nuestros
comentarios.
Los
comentarios
aunque
no
se
retuiteen
se
leen
y
luego
te
lo
dicen
en
cualquier
momento.
Otra
cuestión
son
las
provocaciones.
Hay
que
procurar
evitarlas
sabiendo
que
hay
usuarios
que
les
gusta
provocar
con
sus
comentarios
o
actitudes.
Al
mismo
tiempo
es
fundamental
tener
cuidado
con
los
contactos
que
hacemos
y la
información
que
compartimos.
Frente
a
ello
hay
que
darse
cuenta
que
las
redes
sociales
te
permiten
contactar
con
cualquier
persona
en
cualquier
lugar
del
mundo
en
las
materias
que
a
uno
le
interese.
Siempre
que
haya
un
problema
hay
que
reportarlo
a la
red
social
en
lugar
de
usar
el
derecho
penal.
Ya
le
he
comentado
que
los
procesos
penales
pueden
ser
largos
y en
ese
tiempo
la
reputación
sufre
de
la
persona
afectada.
¿Se
puede
evitar
un
linchamiento
en
redes
sociales?
Es
muy
complicado
de
evitar.
Y
más
en
una
herramienta
tan
interactiva
como
las
redes
sociales
donde
todo
el
mundo
quiere
dar
su
opinión.
Hay
perfiles
que
buscan
relevancia
en
redes
de
cualquier
manera
y no
les
importa
difundir
noticias
falsas
o
bulos.
En
este
tipo
de
situaciones
los
propios
medios
de
comunicación
también
deben
ser
muy
prudentes
con
lo
que
hagan.
Por
un
comentario
o
una
noticia
que
suban
pueden
cargarse
la
reputación
de
una
persona.
La
gente
que
hace
este
tipo
de
comentarios
no
se
da
cuenta
que
la
víctima
puede
ser
ella
en
algún
momento.
Es
posible
que
si
se
recurriese
a
procesos
más
agiles,
de
corte
no
penal
y
con
sanciones
económicas,
algunas
situaciones
que
conocemos
en
redes
sociales
no
hubieran
degenerado
en
lo
que
han
degenerado.
Seguro
que
los
infractores
se
lo
pensarían
dos
veces
al
hacerlo.
Si
el
fenómeno
delictivo
trasciende
nuestras
fronteras.
¿Cómo
se
organiza
la
colaboración
con
otros
países?
En
este
sentido
se
activan
los
mecanismos
de
colaboración
internacional
desde
Interpol,
Europol
y
Eurojust.
Con
este
último
se
hacen
requerimientos
judiciales
mientras
que
el
resto
ayuda
a la
cooperación
policial
entre
países.
Es
evidente
que
en
este
entorno
se
ha
avanzado
mucho
pero
debemos
seguir
trabajando
en
mejorar
las
relaciones.
Así
se
realizan
reuniones
periódicas
en
materia
de
cibercrimen,
algunas
de
ellas
he
participado
porque
formo
parte
de
varios
proyectos
a
nivel
internacional.
Los
mecanismos
de
intercambio
de
información
ya
establecidos
están
muy
bien
pero
si
sufrimos
un
ataque
informático
o un
asunto
en
redes
sociales
que
necesita
una
respuesta
más
rápida
necesitamos
contactos
directos
en
los
países
afectados.
|