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ENTREVISTAS

 
Silvia Barrera, inspectora de la UIT de la Policía Nacional:
“Necesitamos que la respuesta judicial en asuntos de redes sociales sea más rápida”
MADRID, 25 de AGOSTO de 2014 - LAWYERPRESS / @LuisjaSanchez
 

Silvia Barrera, inspectora de la UIT de la Policía NacionalTrabajan en la sombra, las veinticuatro horas del día muy pendientes de lo que sucede en las redes sociales, verdaderos canales de comunicación que permiten que el propio ciudadano sea protagonista de contenidos y noticias. Ese es el trabajo de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, un cuerpo de nuevo cuño que trabaja en la investigación y persecución de diferentes delitos que se cometen en la red. Con la inspectora Silvia Barrera, @internetparkk, hemos tenido la oportunidad de conversar sobre los riesgos y situaciones que pueden surgir en estas redes sociales. “Todas las redes sociales se mueven en una dicotomía;  ayudar a registrarte y ayudarte a tener el acceso a la información que quieras y al mismo tiempo poder gestionar tu privacidad para evitar situaciones como las que se dan con las suplantaciones de perfiles”, comenta. Y es que la seguridad de las redes sociales es un valor muy en alza en estos momentos que vivimos.  Para nuestra entrevistada “es preferible buscar otros procedimientos administrativos, más agiles, con sanciones económicas que acudir a la via penal por determinadas incidencias que nos sucedan en esa red social”. Para esta profesional aún la respuesta judicial en determinados asuntos es lenta lo que hace que determinados asuntos puedan generar daños morales y reputaciones a terceros importantes.

En primera persona

“Nuestra Unidad lleva funcionando como tal desde el pasado 2000, fecha en la que se crea la Brigada de Investigación Tecnológica. En sus inicios empezó trabajando en los temas de pornografía infantil. Luego su expansión coincidió con el trabajo en áreas de propiedad intelectual e industrial y temas de fraude.

Hasta el año pasado fuimos y funcionábamos como Brigada, un departamento con más de sesenta profesionales adscrito al mismo organizada en tres secciones. Una de protección al menor con tres grupos; otra de fraudes para investigar este tipo a través de medios electrónicos y otra de seguridad lógica dedicada a investigar ataques informáticos.

Junto a ello siempre hemos tenido otra sección técnica de apoyo que nos ha ayudado a realizar análisis forenses, volcados de discos duros y que también ha llevado nuestra formación a nivel nacional e internacional.

A principios de este año nos convertimos en Unidad, formada por dos Brigadas. Hay una que es la Brigada Central de Investigación Tecnológica donde se tratan los temas de menores;  pornografía infantil y la sección de redes sociales en la que estoy inmersa. Además hay una sección de seguridad informática más relacionado con los ataques en la red.

Trabajo en la sección de redes sociales, quizás la más nueva de las creadas. Desde hace siete años llevo trabajando en estos temas a requerimientos de uno de los Comisarios Jefes. Se trataba de introducirte en algo nuevo como las redes sociales donde hay mucho que investigar. La verdad que en este tiempo todo ha evolucionado mucho.

Siempre me atrajo mucho la investigación en Internet y cómo se organizaba. De hecho con otro compañero cree este grupo de Redes Abiertas para cubrir aquellos delitos que no eran pornografía infantil, el fraude típico que se conocía o los ataques informáticos. Se trataba de analizar conductas en Internet que pudieran ser o no delictivas.

Fue la eclosión de las redes sociales lo que nos hizo poner en marcha un grupo específico de redes dentro de la citada sección. Aquí analizamos comportamientos en la red que pueden ser o no complejos; conductas que se salen de lo común  y el fenómeno de las redes sociales como tal. Estamos las veinticuatro horas pendientes de lo que sucede en redes como Twitter, Tuenti o Facebook. “

 

Sra. Barrera, ¿Cómo ve el fenómeno y la irrupción de las redes sociales una inspectora de la Policía Nacional como usted que trabaja con ellas a diario?

Nadie puede dudar que son el reflejo de nuestra sociedad.  De hecho en los últimos meses se ha convertido en la herramienta más potente de ciertos movimientos reivindicativos o nuevas formaciones políticas para dejarse ver.

Se ha convertido en uno de los elementos claves a la hora de movilizar masas en uno u otro sentido. Twitter, sin duda es la red social estrella para este tipo de movilizaciones y protestas.  El momento que vivimos hace que esa agresividad de los ciudadanos llegue también a las redes sociales y se vea en su forma de actuar.

 

Desde fuera lo que si llama la atención es que redes como Twitter, Facebook o LInkedin cada vez se parecen más entre ellas.

Es cierto, al final cada red social intenta fijarse en lo bueno que tienen sus rivales y adaptarlo a su propio entorno.

Twitter es más dinámica tienes solo 140 caracteres para decir algo mientras que Facebook los contenidos son más personales y puedes controlar algo más la privacidad de quien vea tus contenidos.

Si se hiciera una comparativa entre las redes sociales más utilizadas todas tienen el botón de me gusta, el de compartir y el de retuitear. Puedes hacer lo mismo aunque el entorno sea diferente

 

¿Son estas redes sociales, seguras?

La verdad es que han hecho un esfuerzo importante en privacidad pero deben seguir mejorando, sobre todo porque los usuarios que quieren robar datos utilizan cada vez técnicas más complejas.

En el caso de Tuenti, red social española centrada en los jóvenes, la verdad es que su funcionamiento es bastante bueno.  Son los primeros interesados en que la privacidad del usuario esté garantizada.

Todas las redes sociales se mueven en una dicotomía; registrarse y ayudarte a tener el acceso a la información que quieras y al mismo tiempo poder gestionar tu privacidad para evitar situaciones como las que se dan con las suplantaciones de perfiles.

 

Son buenos colaboradores de las fuerzas de seguridad, entonces…

Hay que decir que problemas no ponen a la hora de colaborar, todas quieren ser redes seguras pero los problemas están en Twitter y Facebook. Cada una de ellas tiene sus procedimientos de requerimientos.

En el caso de Facebook dispone de una plataforma de seguridad para que determinados perfiles sean salvaguardados o investigados que lleva cierto tiempo, quizás demasiado para lo rápido que se mueve la información

Por su parte Twitter, no es de los que más colaboran, siguen su propia normativa en cuanto a política de condiciones de uso. Suele haber bastantes problemas a la hora de contactar con sus responsables. El más cercano se encuentra en Irlanda y en EEUU.  Han avanzado en el intercambio de información pero aún tienen mucho que mejorar.

 

En este contexto, cree oportuno como el Ministerio del Interior ha insinuado, que se refuerce el Código Penal con otra normativa para atajar los delitos que surjan en redes sociales?

No es necesario hacer más esfuerzos legislativos. Los tipos penales actuales dan respuesta a estas situaciones que surgen en redes sociales tanto a nivel de comentarios como de contenidos delictivos que se puedan llegar a publicar.

El problema puede estar en cómo adaptar ese Código Penal pensado para un mundo físico en un entorno virtual.  Desde mi punto de vista no se trataría tanto de criminalizar estas conductas desde el reproche penal, con penas de privación de libertad, sino de buscar otro tipo de procedimiento sancionador.

La idea sería apostar por procedimientos más agiles, de corte administrativo,  con sanciones económicas en lugar de penales porque éstas requieren de un proceso previo de instrucción que puede ser largo.  Suelen tener efecto más disuasorio que estos otros.

 

Da la sensación entonces que el trabajo de investigación de la Policía Nacional en rede sociales no es sencillo, por lo que comenta.

Tenemos consultas diarias de ciudadanos que se sienten difamados. Otros creen que su perfil ha sido suplantado y recurren a nosotros que tenemos varios perfiles activos en todas las redes sociales.

Lo primero que les sugerimos es que reporten a la red social en cuestión. Que sepan exactamente qué está pasando en esos momentos. Suele ser lo menos gravoso para todo el mundo y así evitamos la victimización del ciudadano.

En los casos más graves, de comentarios graves o insultos o vejaciones que se producen de forma continuada siempre hay usuarios que provocan nuestra actuación, como Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ahí es donde al final se produce una respuesta penal cercana y más contundente.

 

Es entonces un proceso rápido…

Eso es lo malo. No hay una respuesta rápida por desgracia. Tenga en cuenta que lo primero que se hace es analizar los comentarios que nos llegan y las propias circunstancias que hizo que se produjera el mismo.

También investigamos al propio usuario, si actúa en su nombre o en el de una entidad y vemos al mismo tiempo si es una conducta repetida o estamos hablando de un hecho aislado.

Otro tema que se tiene en consideración es la repercusión de esos comentarios en la propia red y cuanta gente lo comparte o retuitea.

Eso hace que el comentario sea más grave o no. Con nuestras herramientas de análisis de redes sociales podemos plantear a la autoridad judicial en breve tiempo el caso en cuestión.

Realmente donde está el problema está en el juzgado. Pasan unos días hasta que esa petición nuestra se admite a trámite o no.  En ese espacio de tiempo un video que se pide retirar puede haberse compartido entre doscientas o trescientas mil veces.

 

Es evidente que un problema de este tipo con un menor por medio se agrava aún más.

Es cierto. No podemos olvidar que los menores, como nativos digitales que son muchos, son las personas más expuestas a los riesgos digitales de los que estamos hablando.  Cualquier comentario fuera de tono puede hacer daño moral o incluso a su reputación bastante notable.

Vivimos momentos delicados con el grooming, ciberbullying, abusos sexuales por parte de adultos en un entorno en el que el menor busca la red como un vehículo de información y no advierte este tipo de peligros.

En muchos casos esos contenidos que asimila puede influir en su formación moral si ve contenidos violentos o de índole sexual. Es el caso ahora, tras el periodista Foley decapitado y otras situaciones violentas que no debemos que nuestros menores se acostumbren a ello.

Las redes sociales se han convertido en el principal canal de captación de menores desde el punto de vista delictivo. Muchos adultos que conocen su funcionamiento se hacen pasar por ellos para diferentes juegos en la red y posteriores contactos sexuales que hay que evitar.

 

Y si el menor es el delincuente, ¿Qué hacemos?

Se está convirtiendo en un fenómeno cada vez más habitual. Hablamos de nativos digitales que a corta edad ya utilizan con destreza el móvil o la tablet que muchos de nosotros. Desde esta perspectiva hay casos de ciberbullying o grooming claros.

Lo primero que hacemos es contactar con los padres y saber en qué entorno está viviendo ese menor concretamente. De esa forma podremos saber porqué ha realizado ese comportamiento en concreto que es reprobable. 

Al final lo que queremos comentarles a los propios padres es que intenten controlar el uso de las tecnologías de sus hijos, cuestión que no es sencilla.  Un menor de unos quince años es muy independiente y tiene su móvil y hay cosas que hace que nadie se entera.

 

Una de las batallas de las redes sociales es la retirada de los datos o ciertos contenidos, ahora con la última sentencia del TJUE que respalda el derecho al olvido parece más sencillo.

Lo primero que tengo que decirle es que, pese a que pueda parecer sorprendente, la policía no recibe peticiones de ayuda para que se retiren ese tipo de datos personales. Solo en algún momento nos han consultado sobre el procedimiento a seguir en lo concerniente al derecho al olvido.

Sobre el fallo comentarle que consolida un derecho que nos corresponde como usuarios, independientemente de la responsabilidad que puedan tener los prestadores de servicios en este tipo de temas. 

En los casos más graves el derecho a la privacidad debe estar por encima del derecho a la información, cuestión que no es fácil dilucidar por nadie. 

Hay casos delicados, como aquella clínica condenada por una mala praxis que quiere que esos datos desaparezcan. Es evidente que también los usuarios tienen derecho a saber cómo funciona dicha entidad.

No será fácil desarrollar este derecho teniendo en cuenta que además de Google existen otros buscadores que pueden al mismo tiempo indexar la misma información.

 

Volviendo a las redes sociales, ¿Puede darnos algunos consejos para que nuestra estancia será tranquila y no se generen problemas de ningún tipo?

Lo primero que hay que darse cuenta es que las redes sociales no son como la barra de un bar. Este es un comentario tópico que hay que desterrar, ya.

Al contrario están pendientes de nosotros miles de usuarios. Estamos ante un potente medio de difusión que tiene gran influencia en cualquier opinión que demos.

Hay que tener claro qué imagen queremos dar en esa red social y ser conscientes del alcance de nuestros comentarios. Los comentarios aunque no se retuiteen se leen y luego te lo dicen en cualquier momento.

Otra cuestión son las provocaciones. Hay que procurar evitarlas sabiendo que hay usuarios que les gusta provocar con sus comentarios o actitudes.  Al mismo tiempo es fundamental tener cuidado con los contactos que hacemos y la información que compartimos.

Frente a ello hay que darse cuenta que las redes sociales te permiten contactar con cualquier  persona en cualquier lugar del mundo en las materias que a uno le interese. 

Siempre que haya un problema hay que reportarlo a la red social en lugar de usar el derecho penal.  Ya le he comentado que los procesos penales pueden ser largos y en ese tiempo la reputación sufre de la persona afectada.

 

¿Se puede evitar un linchamiento en redes sociales?

Es muy complicado de evitar. Y más en una herramienta tan interactiva como las redes sociales donde todo el mundo quiere dar su opinión. Hay perfiles que buscan relevancia en redes de cualquier manera y no les importa difundir noticias falsas o bulos.

En este tipo de situaciones los propios medios de comunicación también deben ser muy prudentes con lo que hagan. Por un comentario o una noticia que suban pueden cargarse la reputación de una persona. La gente que hace este tipo de comentarios no se da cuenta que la víctima puede ser ella en algún momento.

Es posible que si se recurriese a procesos más agiles, de corte no penal y con sanciones económicas,  algunas situaciones que conocemos en redes sociales no hubieran degenerado en lo que han degenerado. Seguro que los infractores se lo pensarían dos veces al hacerlo.

 

Si el fenómeno delictivo trasciende nuestras fronteras. ¿Cómo se organiza la colaboración con otros países?

En este sentido se activan los mecanismos de colaboración internacional desde Interpol, Europol y Eurojust. Con este último se hacen requerimientos judiciales mientras que el resto ayuda a la cooperación policial entre países.

Es evidente que en este entorno se ha avanzado mucho pero debemos seguir trabajando en mejorar las relaciones. Así se realizan reuniones periódicas en materia de cibercrimen, algunas de ellas he participado porque formo parte de varios proyectos a nivel internacional.

Los mecanismos de intercambio de información ya establecidos están muy bien pero si sufrimos un ataque informático o un asunto en redes sociales que necesita una respuesta más rápida necesitamos contactos directos en los países afectados.

 

 

 

 

 

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