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Dimite
como
Ministro
de
Justicia
y
abandona
la
política
al
no
haber
sabido
“
convertir
este
cambio
normativo
en
proyecto
de
ley”
en
un
discurso
de
despedida
sin
reproches
pero
con
gran
abatimiento.
Su sustituto
será
el
hasta
ahora
secretario
de
estado
de
infraestructuras
y
antiguo
secretario
de
de
estado
de
Justicia
del
gobierno
de
Aznar,
Rafael
Catalá
Polo.
Rodeado
de
su
equipo
de
trabajo
que
durante
tres
años
ha
mantenido
lealtad
y
confianza
hacia
su
persona
y de
una
ingente
cantidad
de
medios
de
comunicación,
convocados
poco
antes
de
las
cinco
de
la
tarde
de
ayer,
Alberto
Ruiz-Gallardón,
Ministro
de
Justicia,
anunció
su
dimisión
por
no
haber
logrado
convertir
la
reforma
del
aborto
en
proyecto
de
ley.
También
confesó
que
después
de
treinta
años
con
responsabilidades
políticas
abandona
la
misma
para
ser
un
militante
de
base
del
PP.
Gallardón
dimite
el
mismo
día
que
Mariano
Rajoy
anunciaba
por
la
mañana
que
la
reforma
de
la
ley
del
aborto
al
no
alcanzar
el
consenso
necesario
quedaba
paralizada
y
cuando
el
PSOE
planteaba
en
el
Congreso
una
proposición
de
ley
para
derogar
la
ley
de
Tasas
Judiciales
que
tantos
quebraderos
de
cabeza
está
dando
a
los
ciudadanos.
El
hasta
ayer
Ministro
de
Justicia
no
desveló
quien
será
su
sucesor
y
cómo
se
hará
la
transición
para
el
nuevo
inquilino
del
Palacio
de Parcent.
También
apuntó
que
no
le
había
pedido
que
reconsiderara
su
opinión.
Por
primera
vez
en
muchos
años
hemos
visto
a un
Alberto
Ruiz-Gallardón
abatido.
Pese
a
ello
en
el
cuarto
de
hora
de
exposición
de
motivos
y
tras
la
rueda
de
prensa
posterior,
más
larga
de
lo
habitual
donde
aceptó
cualquier
tipo
de
pregunta,
solo
el
citar
a su
hijo
Ignacio,
en
la
primera
fila
de
los
asistentes
a
esta
despedida,
junto
a su
equipo
de
trabajo
del
Ministerio
le
saco
del
discurso
monocorde
y en
el
que
no
hay
culpables
de
esta
salida
del
Gobierno.
Una
salida
que
ya
comentó
al
propio
Mariano
Rajoy
hace
una
semana
y
que
el
pasado
viernes
le
ratificó
cuando
supo
que
el
Presidente
del
Gobierno
iba
a
retirar
el
anteproyecto
de
interrupción
del
embarazo
por
falta
de
consenso
político.
El propio
Gallardón
confesó
a
los
periodistas
que
nos
agolpábamos
en
el
salón
de
actos
del
Palacio
de
Parcent
que
“elaborados
los
recursos
de
inconstitucionalidad
sobre
la
Ley
de
Consulta
catalana
y en
su
caso
contra
el
Decreto
de
Convocatoria
de
la
misma,
mi
trabajo
en
este
Ministerio
estaba
ya
cumplido
y
era
el
momento
de
tomar
con
libertad
esta
decisión
que
he
tomado”;
comentó.
Y
recordó
que
estos
recursos
tienen
que
interponerse
desde
el
Ministerio
de
Administraciones
Públicas,
o
mejor
dicho
por
el
Presidente
del
Gobierno,
autorizado
por
el
Consejo
de
Ministros
con
la
tramitación
de
dicho
Ministerio.
En un
ejercicio
de
sinceridad
recordó
que
las
compañías
y
los
afectos
se
agradecen
más
en
política
sean
públicos
o
privados.
“No
tengo
que
hacer
ningún
reproche
a
ningún
compañero
de
Gobierno
en
estos
tres
años
como
Ministro.
Ningún
miembro
de
la
dirección
nacional
del
PP
se
dirigió
jamás
para
pedir
que
modificara
este
anteproyecto
de
la
ley
del
aborto”,
comentó.
Y
recordó
que
desde
que
se
aprobó
como
anteproyecto
solo
había
tenido
despacho
con
el
propio
presidente
del
Gobierno
sobre
este
tema.
A la
pregunta
de
si
se
sentía
desautorizado
frente
al
empeño
que
él
había
puesto
de
cara
a
que
este
encargo
del
partido
se
convirtiera
en
proyecto
de
ley,
Gallardón
recordó
que
“creí
que
la
reforma
iba
a ir
para
adelante
al
tener
los
informes
con
algunos
cambios
del
CGPJ,
Consejo
Fiscal
y
Comité
de
Bioética
que
aceptaban
la
reforma
con
matices.
Sin
embargo
se
introdujeron
elementos
de
reflexión
diferentes
a
finales
de
julio
que
ya
me
hicieron
dudar
de
su
viabilidad.
Eso
ha
hecho
generar
mi
dimisión.
No
he
sido
capaz
de
lograr
la
tramitación
parlamentaria
de
esta
reforma
que
se
aprobó
en
Consejo
de
Ministros
en
diciembre
del
año
pasado
como
anteproyecto,”
apuntó..
Y
recordó
que
ésta
era
una
reforma
de
España
por
encima
de
todo
que
necesitaba
de
la
responsabilidad
solidaria
del
Gobierno
de
la
nación
para
aprobarse.
El hasta
ayer
Ministro
de
Justicia
también,
a
raíz
de
otra
pregunta
de
otro
compañero
de
los
medios
de
comunicación,
pidió
perdón
a
los
votantes
del
PP
que
se
pudieran
sentir
defraudados
por
no
haberse
aprobado
esta
reforma.
“ Es
obvio
que
hemos
decepcionado
a
mucha
gente
y me
hubiera
gustado
darles
la
noticia
que
el
proyecto
de
ley
estaba
en
marcha.
De
todas
formas
los
grandes
logros
a
veces
requieren
más
esfuerzos
que
el
que
se
derive
de
únicamente
una
legislatura”,
apuntó.
A
este
respecto
dio
por
bien
empleado
el
tiempo
invertido
en
debatir
esta
reforma
con
los
diferentes
operadores
de
nuestra
sociedad.
Gallardón
sacó
fuerzas
de
flaqueza
en
el
tramo
final
de
su
intervención
para
evitar
criticar
a
nadie
de
su
entorno
y
subrayar
la
necesidad
de
apoyar
el
proyecto
político
del
PP
“ No
miro
hacia
atrás
ni
con
ira
ni
con
rencor;
lo
hago
con
profunda
gratitud
porque
las
oportunidades
que
he
tenido
durante
estos
tres
años
de
Ministro
han
sido
fabulosas.
En
la
vida
no
se
alcanzan
todos
los
éxitos”
comentó.
En
sus
palabras
finales
recalcó
que
no
tiene
recuerdo
negativo
ni
para
nada
ni
para
nadie.
Gallardón
dimite
y
abandona
la
política
tras
treinta
años
con
diferentes
responsabilidades
políticas.
En
los
próximos
días
renunciará
formalmente
al
escaño
que
obtuvo
en
las
elecciones
generales
de
2011
y
también
dejará
de
pertenecer
al
Comité
Ejecutivo
Nacional
del
PP,
aunque
seguirá
siendo
militante. |