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Francisco Javier Vieira, presidente del TSJ de Madrid:
“Esperemos que el nuevo Ministro afronte una reforma de la justicia que sea viable”
MADRID, 13 de OCTUBRE de 2014 - LAWYERPRESS / @LuisjaSanchez
 

Francisco Javier Vieira, presidente del TSJ de Madrid“La justicia requiere un profundo cambio que no va a contentar a todos en un principio.” Esta es una de las reflexiones que nos ofrece Francisco Javier Vieira, presidente del TSJ, en el paseo que damos con él para visitar la exposición fotográfica que refleja la actividad de la justicia madrileña. Son fotos cedidas por diferentes medios de comunicación, algunas de ellas muy conocidas y que nos permiten abordar de forma más distendida muchas cuestiones. Hablamos con Vieira de los juicios rápidos, de las reformas del Código Penal; del impacto de tantos famosos sentados en el banquillo e incluso de la nueva organización judicial y del Campus de la Justicia en Madrid, ahora pensado de forma más realista: “El proyecto original nos hubiera colocado a la vanguardia de la justicia en el mundo pero llegó la crisis económica y hay que reconducirlo todo. Ahora el nuevo proyecto tendrá que contemplar las competencias que se den más a Madrid capital como partido y la nueva organización judicial que emanará de la LOPJ de la que hemos hablado con anterioridad.” Desde su punto de vista la reforma de la justicia, aún pendiente, debe afrontarse desde planteamientos de más calado que el simple hecho de incorporar nuevos órganos judiciales. “Hay que buscar un nuevo modelo de administración judicial donde la especialización de los juzgados sea esencial y que esta reforma de nuestra Justicia sea viable realmente”, opina.

 

En primera persona

“Recuerdo que en aquel 1989, año en que se creó el TSJ de Madrid, con Clemente Auger como presidente, me encontraba en un juzgado de primera instancia e instrucción de Segovia, también era decano de los juzgados de esta localidad.

Acababa de llegar de la Audiencia territorial de Burgos, donde había sido destinado anteriormente. En aquella fecha, Segovia dejó de pertenecer a Madrid para pasar a depender del Tribunal de Justicia de Castilla-León.

“La Justicia de Madrid en imágenes”, un recorrido fotográfico de acontecimientos significativos en los que los tribunales de la región han sido protagonistas desde comienzos del siglo XX.

Las casi cien fotografías que forman la exposición son “un viaje emocional al corazón de la Justicia en la región a través de sus protagonistas: los hombres y mujeres que han servido durante estos 25 años en los órganos judiciales de la Comunidad Autónoma madrileña,  y en ellas se resalta la enorme importancia que tiene en nuestra sociedad la Justicia”.

Las primeras fotos de esta exposición, en blanco y negro y en un tono más solemne que el actual dejan claro que la justicia ha cambiado bastante. Podemos ver algunas instantáneas de primeros de siglo con el famoso juicio al Cantinero o el proceso que sufrió Jacinto Benavente que tanta repercusión mediática tuvieron en su día.

Los acontecimientos más representativos de la evolución de la Justicia en España están recogidos en la exposición, como la implantación de los Jurados Populares, la puesta en marcha de los juicios rápidos, la lucha especializada contra la lacra social que supone la violencia machista.

Al mismo tiempo se ven otras instantáneas sobre la decisión de celebrar juicios civiles por la tarde en la Audiencia Provincial para combatir el sempiterno atraso, la creación de nuevos juzgados para combatir la tradicional falta de medios materiales y humanos y acabar con el sentimiento popular generalizado de que la justicia es lenta.”

 

Sr. Vieira, viendo la foto del Juicio del Jarabo, apuesto seductor que mataba a sus víctimas en aquellos años cincuenta, da la sensación que la justicia siempre ha interesado.

Es cierto, juicios como éste fueron todo un acontecimiento social. Acusado de matar a cuatro personas despertó una gran expectación. Se formaban grandes colas en el edificio actual del Tribunal Supremo, donde antes estaba ubicada la Audiencia Provincial. Eran tiempos donde también a los ciudadanos les interesaba saber qué pasaba con la justicia.

 

¿Y que ha cambiado ahora, en otros procesos también mediáticos?

Sobre todo algo esencial. La presencia y el acceso de los medios de comunicación a las vistas hacen que su repercusión sea mayor. Cuando fui presidente de la Audiencia Provincial de Burgos hicimos lo posible para facilitar ese acceso a las vistas orales a los medios de comunicación.

Se trataba de organizar de una forma seria y rigurosa su acceso. Sobre todo que los medios audiovisuales pudieran hacer su trabajo. En la citada Audiencia Provincial cree una sala de prensa; era la propia biblioteca que se convertía en una sala de prensa. Había varias pantallas con imágenes y los medios podían pinchar esas imágenes para luego difundirlas

 

¿Es bueno que este tipo de asuntos tan mediáticos se retransmitan y todo el mundo tenga acceso a lo que en esa sala sucede?

Los juicios orales públicos, siguiendo algunas sentencias del Tribunal Constitucional, tienen un derecho de acceso preferente. Al mismo tiempo hay que ver qué intereses están en juego y pueden verse dañados por esa presencia.

En este contexto se dictan resoluciones que ponderan los diferentes intereses en juego para ver en qué casos y condiciones pueden entrar los propios medios informativos.

Dicho esto es muy importante para la justicia que la transparencia de su funcionamiento se conozca a través de los propios medios de comunicación.

 

Quizás el problema está en la información que se transmite a los medios en los procesos de instrucción.

Es uno de los problemas existentes, creo que tenemos importante déficit en nuestro ordenamiento jurídico con lo cual se perjudican intereses importantes y en muchos casos se cuestiona la presunción de inocencia de terceros.

 

Seguimos viendo esta exposición. Nos detenemos en una foto en blanco y negro del año setenta y seis. En aquel año el adulterio era delito en el Código Penal.

Refleja a un grupo de feministas que en una de las entradas de la Audiencia Provincial reclamaban la abolición del adulterio del citado Código Penal. Al final ha desaparecido. Es curiosa la evolución del propio derecho penal: conductas que eran delito han dejado de serlo y otras ya lo son.

 

Es cierto, pero el Código Penal ha tenido demasiadas reformas en estos años.

Son excesivas las reformas que ha tenido este texto normativo. De todas formas, nuestro Derecho está vivo y tiene que adaptarse a la evolución de la sociedad lo que hace que sean inevitables en algunas ocasiones este tipo de reformas.

 

Curioso, muchas reformas penales pero ninguna procesal penal para aligerar los procesos.

Hay que afrontar de manera decidida la reforma del proceso penal. Es absurdo mantener un proceso penal donde se puede dificultar mucho la instrucción por la continuada interposición de recursos y que al mismo tiempo tengamos causas que se eternizan en los juzgados. La respuesta penal debe ser más ágil de la que es en la actualidad..

 

En esta foto de 1989 se observa el acto fundacional del TSJ de Madrid, Clemente Auger, fue el primer presidente de esta institución.

Y un servidor tiene el honor de ser el cuarto. En la foto Auger aparece con Hernández Gil, presidente del TS y CGPJ y de Enrique Múgica, por aquel entonces Ministro de Justicia.

A lo largo de estos años el TSJ de Madrid ha consolidado, desde sus tres salas, muchos de los criterios con respuestas de calidad. Aunque no soy yo quien debe valorar su funcionamiento, creo que la opinión generalizada recalca que su actividad es bastante satisfactoria.

 

Hace unos días compartimos con usted y otros juristas el año judicial del TSJ de Madrid, donde usted volvió a incidir  en la falta de medios de la justicia, http://goo.gl/lVU2Dn.

Ya lo he comentado en varias ocasiones. Hay muchas materias que deben modificarse. Los propios edificios judiciales están dispersos y mal ubicados y que podría tener solución si se crea un nuevo Campus de la Justicia en Madrid.

Al mismo tiempo son necesarias modificaciones legislativas que permitan una mejora organización de la oficina judicial y de sus propios órganos judiciales.  En Madrid hay muchos órganos de la misma naturaleza que se podrían especializar.

La especialización genera efectos beneficios. Ofrece una respuesta de más calidad y más homogénea en todos los casos y al mismo tiempo reduce el esfuerzo de aquellos profesionales que tienen que dar resoluciones de esas materias. Creo que en Madrid no hemos aprovechado mucho esas posibilidades de especialización.

 

Otro año importante para la justicia es 1994 cuando se implantaron los juicios rápidos. Lo podemos ver en esta instantánea. ¿Han funcionado tal y como se esperaba?

En cierta manera sí. Los juicios rápidos penales permiten dar una respuesta más rápida a la justicia penal pero quizás no todo lo que hubiéramos querido.

Pese a ello no hemos logrado desbloquear el funcionamiento de los juzgados de lo penal que en algunos casos sigue siendo tardía.

Con el número de juzgados que hay en Madrid se podría llegar a una especialización penal incluso por materias.

En el 2003 se crean catorce nuevos juzgados en la capital, al mismo tiempo se crearon varios juzgados de guardia permanentes, unos a diligencias y otros a juicios rápidos lo que ha hecho que se aligeren los juzgados de instrucción en Madrid.

 

Llegando a 1999, el TSJ de Madrid tomó una medida importante contra el atasco judicial, que contemplamos en otra foto.

Es el año que se ponen en marcha 27 juzgados unipersonales de lo contencioso administrativo que en ese momento alivió la carga de trabajo de esos tribunales. Esos juzgados dieron una buena respuesta, ahora luchamos para que se reduzca el atasco que tienen como otros órganos judiciales.

 

Da la sensación que las tasas han frenado los pleitos de este tipo.

Más que las tasas, lo que ha afectado es otra reforma legislativa sobre la condena en costas, donde se introdujo la medida que ya regía en el proceso civil, la condena por vencimiento. Paga las costas el que pierde el caso. Y esta medida ha sido un freno para interponer este tipo de recursos.

 

Es curioso que en la relación administración y administrado no se piense en un sistema de mediación para muchos conflictos entre estas partes.

Es posible que tenga razón. Pero otras voces indican que es complicado que la Administración entre en labores de mediación como las que comenta con ciudadano.  De todas formas en casos donde pudiera dar una rápida respuesta y sobre todo razón al ciudadano, se la diera, sin tener que acudir a los tribunales.

 

Otra imagen, esta del año 2000 donde se observan expedientes hasta en un urinario.

Son expedientes en tramitación de la propia Audiencia Provincial que al no haber espacio llegaban a inundar algunos cuartos de baño. Fotos de este tipo denuncian la situación de la justicia que trabaja muy en precario. En este caso los responsables políticos tras la aparición de la citada foto solucionaron este tema.

 

Sin embargo, se ve mucho papel aún. ¿Cuándo va a llegar la tecnología a la justicia de pleno?

Va llegando lentamente. Ahora se está implantando un sistema de gestión procesal que ya está desarrollado en la jurisdicción de menores, contenciosa administrativa y social; se va a implantar en la penal y llegará a la civil en muy poco tiempo.

 

Es evidente que la planta de juzgados ha crecido de forma notable si vemos la última Memoria que usted presentó este mes de julio, http://goo.gl/2giRbn.

La actual planta judicial está organizada en 21 partidos judiciales; hay uno en Madrid capital y el resto en la periferia de la capital. Como bien sabe algunas poblaciones ubican juzgados por la importancia que tienen más que algunas capitales de provincia.

 

Es lógico pensar que la reforma de la LOPJ ahora en gestación debería contar con la idiosincrasia de Madrid y sus partidos judiciales.

Es cierto. La nueva demarcación judicial que es necesaria deberá adaptarse a las peculiaridades de cada territorio.  Y el de Madrid es diferente al de otros territorios como puedan ser Galicia o Catalunya.

 

¿Le gusta esta reforma de la LOPJ que ahora se baraja?

Es interesante aunque no se adapta totalmente a las características de Madrid. Sería más partidario de provincializar toda la comunidad autónoma desde juzgados especializados como pasa ahora con los juzgados de lo mercantil o los de contencioso administrativo y en cierta manera los penales y los juzgados de lo social.

Ese modelo de juzgados mucho más especializados que abarcara una competencia provincial y que se mantuviera la estructura judicial en varios partidos judiciales. Quizás algunos de estos veinte partidos existentes habría que suprimirlos.

 

En este año 2005 se hablaba del proyecto de Ciudad de la Justicia que en el pasado año judicial volvieron a comentar tanto Manuel Moix, fiscal jefe, como usted.

Es otro diseño más austero y realista del campus de la justicia madrileña que necesitamos. El proyecto original nos hubiera colocado a la vanguardia de la justicia en el mundo pero llegó la crisis económica y hay que reconducirlo todo.

El proyecto nuevo tendrá que contemplar las competencias que se den más a Madrid capital como partido y la nueva organización judicial que emanará de la LOPJ de la que hemos hablado con anterioridad.

 

18 de febrero del 2009, primera huelga de jueces. Frente al ministro socialista Fernández Bermejo. ¿Dónde estaba usted en ese momento?

Eran mis primeros días como presidente del TSJ de Madrid. Lo hice cinco días antes de la citada huelga. Asumimos la situación con preocupación. Respetamos la opción de quien quisiera hacer huelga y tratar los problemas que pudieran surgir.

 

Da la sensación que la situación sigue siendo la misma, pocos medios, carga de trabajo. Dicen que el cambio de Ministro ha frenado otra huelga de jueces…

No sabría decirle exactamente si eso es verdad. No me gustan las huelgas de jueces, incluso desde el punto de vista jurídico es discutible que podamos hacer estos paros cuando somos los que tenemos que garantizar en todo momento el Estado de Derecho.

Confio que el nuevo Ministro de Justicia pueda reconducir todas las tensiones que hayan podido surgir en estos tres últimos años.   Esperamos que afronte una reforma de la justicia que sea viable. No siempre contenta a todos los cambios y la primera reacción suele ser un rechazo inicial a esos cambios.

A todos nos interesa que la justicia responda en tiempos menores; ofrezca respuestas de más calidad. Se trata de dar una solución razonada y razonable a cualquier problema que tenga el ciudadano.

 

En esa reforma ya sabemos que el crecimiento del presupuesto de Justicia es del 1 por cien y contaremos con tan solo 100 nuevas plazas de fiscales y magistrados.

No es suficiente para afrontar los retos que nos llegan. También hay que darse cuenta que en un solo año no se puede solucionar todos los males de la justicia. Además del presupuesto es fundamental modificar algunas tareas dentro de la administración de la justicia.

La justicia requiere unos cambios organizativos en todos los ámbitos; la puesta en marcha de la Oficina judicial así como la especialización de los órganos judiciales.

También un cambio de mentalidad en cómo se afrontan esos asuntos y de los propios procedimientos para que no se demoren tanto. Son cambios más profundos que la creación de órganos judiciales.

 

 

 

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