|
“La justicia requiere un
profundo
cambio
que
no
va a
contentar
a
todos
en
un
principio.”
Esta
es
una
de
las
reflexiones
que
nos
ofrece
Francisco
Javier
Vieira,
presidente
del
TSJ,
en
el
paseo
que
damos
con
él
para
visitar
la
exposición
fotográfica
que
refleja
la
actividad
de
la
justicia
madrileña.
Son
fotos
cedidas
por
diferentes
medios
de
comunicación,
algunas
de
ellas
muy
conocidas
y
que
nos
permiten
abordar
de
forma
más
distendida
muchas
cuestiones.
Hablamos
con
Vieira
de
los
juicios
rápidos,
de
las
reformas
del
Código
Penal;
del
impacto
de
tantos
famosos
sentados
en
el
banquillo
e
incluso
de
la
nueva
organización
judicial
y
del
Campus
de
la
Justicia
en
Madrid,
ahora
pensado
de
forma
más
realista:
“El
proyecto
original
nos
hubiera
colocado
a la
vanguardia
de
la
justicia
en
el
mundo
pero
llegó
la
crisis
económica
y
hay
que
reconducirlo
todo.
Ahora
el
nuevo
proyecto
tendrá
que
contemplar
las
competencias
que
se
den
más
a
Madrid
capital
como
partido
y la
nueva
organización
judicial
que
emanará
de
la
LOPJ
de
la
que
hemos
hablado
con
anterioridad.”
Desde
su
punto
de
vista
la
reforma
de
la
justicia,
aún
pendiente,
debe
afrontarse
desde
planteamientos
de
más
calado
que
el
simple
hecho
de
incorporar
nuevos
órganos
judiciales.
“Hay
que
buscar
un
nuevo
modelo
de
administración
judicial
donde
la
especialización
de
los
juzgados
sea
esencial
y
que
esta
reforma
de
nuestra
Justicia
sea
viable
realmente”,
opina.
En primera persona
“Recuerdo que en aquel 1989,
año
en
que
se
creó
el
TSJ
de
Madrid,
con
Clemente
Auger
como
presidente,
me
encontraba
en
un
juzgado
de
primera
instancia
e
instrucción
de
Segovia,
también
era
decano
de
los
juzgados
de
esta
localidad.
Acababa de llegar de la Audiencia
territorial
de
Burgos,
donde
había
sido
destinado
anteriormente.
En
aquella
fecha,
Segovia
dejó
de
pertenecer
a
Madrid
para
pasar
a
depender
del
Tribunal
de
Justicia
de
Castilla-León.
“La Justicia de Madrid en imágenes”,
un
recorrido
fotográfico
de
acontecimientos
significativos
en
los
que
los
tribunales
de
la
región
han
sido
protagonistas
desde
comienzos
del
siglo
XX.
Las casi cien fotografías que
forman
la
exposición
son
“un
viaje
emocional
al
corazón
de
la
Justicia
en
la
región
a
través
de
sus
protagonistas:
los
hombres
y
mujeres
que
han
servido
durante
estos
25
años
en
los
órganos
judiciales
de
la
Comunidad
Autónoma
madrileña,
y en
ellas
se
resalta
la
enorme
importancia
que
tiene
en
nuestra
sociedad
la
Justicia”.
Las primeras fotos de esta exposición,
en
blanco
y
negro
y en
un
tono
más
solemne
que
el
actual
dejan
claro
que
la
justicia
ha
cambiado
bastante.
Podemos
ver
algunas
instantáneas
de
primeros
de
siglo
con
el
famoso
juicio
al
Cantinero
o el
proceso
que
sufrió
Jacinto
Benavente
que
tanta
repercusión
mediática
tuvieron
en
su
día.
Los acontecimientos más representativos
de
la
evolución
de
la
Justicia
en
España
están
recogidos
en
la
exposición,
como
la
implantación
de
los
Jurados
Populares,
la
puesta
en
marcha
de
los
juicios
rápidos,
la
lucha
especializada
contra
la
lacra
social
que
supone
la
violencia
machista.
Al mismo tiempo se ven otras
instantáneas
sobre
la
decisión
de
celebrar
juicios
civiles
por
la
tarde
en
la
Audiencia
Provincial
para
combatir
el
sempiterno
atraso,
la
creación
de
nuevos
juzgados
para
combatir
la
tradicional
falta
de
medios
materiales
y
humanos
y
acabar
con
el
sentimiento
popular
generalizado
de
que
la
justicia
es
lenta.”
Sr. Vieira, viendo la foto
del
Juicio
del
Jarabo,
apuesto
seductor
que
mataba
a
sus
víctimas
en
aquellos
años
cincuenta,
da
la
sensación
que
la
justicia
siempre
ha
interesado.
Es cierto, juicios como éste
fueron
todo
un
acontecimiento
social.
Acusado
de
matar
a
cuatro
personas
despertó
una
gran
expectación.
Se
formaban
grandes
colas
en
el
edificio
actual
del
Tribunal
Supremo,
donde
antes
estaba
ubicada
la
Audiencia
Provincial.
Eran
tiempos
donde
también
a
los
ciudadanos
les
interesaba
saber
qué
pasaba
con
la
justicia.
¿Y que ha cambiado ahora, en
otros
procesos
también
mediáticos?
Sobre todo algo esencial. La
presencia
y el
acceso
de
los
medios
de
comunicación
a
las
vistas
hacen
que
su
repercusión
sea
mayor.
Cuando
fui
presidente
de
la
Audiencia
Provincial
de
Burgos
hicimos
lo
posible
para
facilitar
ese
acceso
a
las
vistas
orales
a
los
medios
de
comunicación.
Se trataba de organizar de una
forma
seria
y
rigurosa
su
acceso.
Sobre
todo
que
los
medios
audiovisuales
pudieran
hacer
su
trabajo.
En
la
citada
Audiencia
Provincial
cree
una
sala
de
prensa;
era
la
propia
biblioteca
que
se
convertía
en
una
sala
de
prensa.
Había
varias
pantallas
con
imágenes
y
los
medios
podían
pinchar
esas
imágenes
para
luego
difundirlas
¿Es bueno que este tipo de
asuntos
tan
mediáticos
se
retransmitan
y
todo
el
mundo
tenga
acceso
a lo
que
en
esa
sala
sucede?
Los juicios orales públicos,
siguiendo
algunas
sentencias
del
Tribunal
Constitucional,
tienen
un
derecho
de
acceso
preferente.
Al
mismo
tiempo
hay
que
ver
qué
intereses
están
en
juego
y
pueden
verse
dañados
por
esa
presencia.
En este contexto se dictan resoluciones
que
ponderan
los
diferentes
intereses
en
juego
para
ver
en
qué
casos
y
condiciones
pueden
entrar
los
propios
medios
informativos.
Dicho esto es muy importante
para
la
justicia
que
la
transparencia
de
su
funcionamiento
se
conozca
a
través
de
los
propios
medios
de
comunicación.
Quizás el problema está en
la
información
que
se
transmite
a
los
medios
en
los
procesos
de
instrucción.
Es uno de los problemas existentes,
creo
que
tenemos
importante
déficit
en
nuestro
ordenamiento
jurídico
con
lo
cual
se
perjudican
intereses
importantes
y en
muchos
casos
se
cuestiona
la
presunción
de
inocencia
de
terceros.
Seguimos viendo esta exposición.
Nos
detenemos
en
una
foto
en
blanco
y
negro
del
año
setenta
y
seis.
En
aquel
año
el
adulterio
era
delito
en
el
Código
Penal.
Refleja a un grupo de feministas
que
en
una
de
las
entradas
de
la
Audiencia
Provincial
reclamaban
la
abolición
del
adulterio
del
citado
Código
Penal.
Al
final
ha
desaparecido.
Es
curiosa
la
evolución
del
propio
derecho
penal:
conductas
que
eran
delito
han
dejado
de
serlo
y
otras
ya
lo
son.
Es cierto, pero el Código
Penal
ha
tenido
demasiadas
reformas
en
estos
años.
Son excesivas las reformas que
ha
tenido
este
texto
normativo.
De
todas
formas,
nuestro
Derecho
está
vivo
y
tiene
que
adaptarse
a la
evolución
de
la
sociedad
lo
que
hace
que
sean
inevitables
en
algunas
ocasiones
este
tipo
de
reformas.
Curioso, muchas reformas
penales
pero
ninguna
procesal
penal
para
aligerar
los
procesos.
Hay que afrontar de manera decidida
la
reforma
del
proceso
penal.
Es
absurdo
mantener
un
proceso
penal
donde
se
puede
dificultar
mucho
la
instrucción
por
la
continuada
interposición
de
recursos
y
que
al
mismo
tiempo
tengamos
causas
que
se
eternizan
en
los
juzgados.
La
respuesta
penal
debe
ser
más
ágil
de
la
que
es
en
la
actualidad..
En esta foto de 1989 se observa
el
acto
fundacional
del
TSJ
de
Madrid,
Clemente
Auger,
fue
el
primer
presidente
de
esta
institución.
Y un servidor tiene el honor de
ser
el
cuarto.
En
la
foto
Auger
aparece
con
Hernández
Gil,
presidente
del
TS y
CGPJ
y de
Enrique
Múgica,
por
aquel
entonces
Ministro
de
Justicia.
A lo largo de estos años el TSJ
de
Madrid
ha
consolidado,
desde
sus
tres
salas,
muchos
de
los
criterios
con
respuestas
de
calidad.
Aunque
no
soy
yo
quien
debe
valorar
su
funcionamiento,
creo
que
la
opinión
generalizada
recalca
que
su
actividad
es
bastante
satisfactoria.
Hace unos días compartimos
con
usted
y
otros
juristas
el
año
judicial
del
TSJ
de
Madrid,
donde
usted
volvió
a
incidir
en
la
falta
de
medios
de
la
justicia,
http://goo.gl/lVU2Dn.
Ya lo he comentado en varias
ocasiones.
Hay
muchas
materias
que
deben
modificarse.
Los
propios
edificios
judiciales
están
dispersos
y
mal
ubicados
y
que
podría
tener
solución
si
se
crea
un
nuevo
Campus
de
la
Justicia
en
Madrid.
Al mismo tiempo son necesarias
modificaciones
legislativas
que
permitan
una
mejora
organización
de
la
oficina
judicial
y de
sus
propios
órganos
judiciales.
En
Madrid
hay
muchos
órganos
de
la
misma
naturaleza
que
se
podrían
especializar.
La especialización genera efectos
beneficios.
Ofrece
una
respuesta
de
más
calidad
y
más
homogénea
en
todos
los
casos
y al
mismo
tiempo
reduce
el
esfuerzo
de
aquellos
profesionales
que
tienen
que
dar
resoluciones
de
esas
materias.
Creo
que
en
Madrid
no
hemos
aprovechado
mucho
esas
posibilidades
de
especialización.
Otro año importante para la
justicia
es
1994
cuando
se
implantaron
los
juicios
rápidos.
Lo
podemos
ver
en
esta
instantánea.
¿Han
funcionado
tal
y
como
se
esperaba?
En cierta manera sí. Los juicios
rápidos
penales
permiten
dar
una
respuesta
más
rápida
a la
justicia
penal
pero
quizás
no
todo
lo
que
hubiéramos
querido.
Pese a ello no hemos logrado
desbloquear
el
funcionamiento
de
los
juzgados
de
lo
penal
que
en
algunos
casos
sigue
siendo
tardía.
Con el número de juzgados que
hay
en
Madrid
se
podría
llegar
a
una
especialización
penal
incluso
por
materias.
En el 2003 se crean catorce
nuevos
juzgados
en
la
capital,
al
mismo
tiempo
se
crearon
varios
juzgados
de
guardia
permanentes,
unos
a
diligencias
y
otros
a
juicios
rápidos
lo
que
ha
hecho
que
se
aligeren
los
juzgados
de
instrucción
en
Madrid.
Llegando a 1999, el TSJ de
Madrid
tomó
una
medida
importante
contra
el
atasco
judicial,
que
contemplamos
en
otra
foto.
Es el año que se ponen en marcha
27
juzgados
unipersonales
de
lo
contencioso
administrativo
que
en
ese
momento
alivió
la
carga
de
trabajo
de
esos
tribunales.
Esos
juzgados
dieron
una
buena
respuesta,
ahora
luchamos
para
que
se
reduzca
el
atasco
que
tienen
como
otros
órganos
judiciales.
Da la sensación que las tasas
han
frenado
los
pleitos
de
este
tipo.
Más que las tasas, lo que ha
afectado
es
otra
reforma
legislativa
sobre
la
condena
en
costas,
donde
se
introdujo
la
medida
que
ya
regía
en
el
proceso
civil,
la
condena
por
vencimiento.
Paga
las
costas
el
que
pierde
el
caso.
Y
esta
medida
ha
sido
un
freno
para
interponer
este
tipo
de
recursos.
Es curioso que en la relación
administración
y
administrado
no
se
piense
en
un
sistema
de
mediación
para
muchos
conflictos
entre
estas
partes.
Es posible que tenga razón.
Pero
otras
voces
indican
que
es
complicado
que
la
Administración
entre
en
labores
de
mediación
como
las
que
comenta
con
ciudadano.
De
todas
formas
en
casos
donde
pudiera
dar
una
rápida
respuesta
y
sobre
todo
razón
al
ciudadano,
se
la
diera,
sin
tener
que
acudir
a
los
tribunales.
Otra imagen, esta del año
2000
donde
se
observan
expedientes
hasta
en
un
urinario.
Son expedientes en tramitación
de
la
propia
Audiencia
Provincial
que
al
no
haber
espacio
llegaban
a
inundar
algunos
cuartos
de
baño.
Fotos
de
este
tipo
denuncian
la
situación
de
la
justicia
que
trabaja
muy
en
precario.
En
este
caso
los
responsables
políticos
tras
la
aparición
de
la
citada
foto
solucionaron
este
tema.
Sin embargo, se ve mucho
papel
aún.
¿Cuándo
va a
llegar
la
tecnología
a la
justicia
de
pleno?
Va llegando lentamente. Ahora
se
está
implantando
un
sistema
de
gestión
procesal
que
ya
está
desarrollado
en
la
jurisdicción
de
menores,
contenciosa
administrativa
y
social;
se
va a
implantar
en
la
penal
y
llegará
a la
civil
en
muy
poco
tiempo.
Es evidente que la planta de
juzgados
ha
crecido
de
forma
notable
si
vemos
la
última
Memoria
que
usted
presentó
este
mes
de
julio,
http://goo.gl/2giRbn.
La actual planta judicial está
organizada
en
21
partidos
judiciales;
hay
uno
en
Madrid
capital
y el
resto
en
la
periferia
de
la
capital.
Como
bien
sabe
algunas
poblaciones
ubican
juzgados
por
la
importancia
que
tienen
más
que
algunas
capitales
de
provincia.
Es lógico pensar que la reforma
de
la
LOPJ
ahora
en
gestación
debería
contar
con
la
idiosincrasia
de
Madrid
y
sus
partidos
judiciales.
Es cierto. La nueva demarcación
judicial
que
es
necesaria
deberá
adaptarse
a
las
peculiaridades
de
cada
territorio.
Y el
de
Madrid
es
diferente
al
de
otros
territorios
como
puedan
ser
Galicia
o
Catalunya.
¿Le gusta esta reforma de la
LOPJ
que
ahora
se
baraja?
Es interesante aunque no se
adapta
totalmente
a
las
características
de
Madrid.
Sería
más
partidario
de
provincializar
toda
la
comunidad
autónoma
desde
juzgados
especializados
como
pasa
ahora
con
los
juzgados
de
lo
mercantil
o
los
de
contencioso
administrativo
y en
cierta
manera
los
penales
y
los
juzgados
de
lo
social.
Ese modelo de juzgados mucho
más
especializados
que
abarcara
una
competencia
provincial
y
que
se
mantuviera
la
estructura
judicial
en
varios
partidos
judiciales.
Quizás
algunos
de
estos
veinte
partidos
existentes
habría
que
suprimirlos.
En este año 2005 se hablaba
del
proyecto
de
Ciudad
de
la
Justicia
que
en
el
pasado
año
judicial
volvieron
a
comentar
tanto
Manuel
Moix,
fiscal
jefe,
como
usted.
Es otro diseño más austero y
realista
del
campus
de
la
justicia
madrileña
que
necesitamos.
El
proyecto
original
nos
hubiera
colocado
a la
vanguardia
de
la
justicia
en
el
mundo
pero
llegó
la
crisis
económica
y
hay
que
reconducirlo
todo.
El proyecto nuevo tendrá que
contemplar
las
competencias
que
se
den
más
a
Madrid
capital
como
partido
y la
nueva
organización
judicial
que
emanará
de
la
LOPJ
de
la
que
hemos
hablado
con
anterioridad.
18 de febrero del 2009, primera
huelga
de
jueces.
Frente
al
ministro
socialista
Fernández
Bermejo.
¿Dónde
estaba
usted
en
ese
momento?
Eran mis primeros días como
presidente
del
TSJ
de
Madrid.
Lo
hice
cinco
días
antes
de
la
citada
huelga.
Asumimos
la
situación
con
preocupación.
Respetamos
la
opción
de
quien
quisiera
hacer
huelga
y
tratar
los
problemas
que
pudieran
surgir.
Da la sensación que la situación
sigue
siendo
la
misma,
pocos
medios,
carga
de
trabajo.
Dicen
que
el
cambio
de
Ministro
ha
frenado
otra
huelga
de
jueces…
No sabría decirle exactamente
si
eso
es
verdad.
No
me
gustan
las
huelgas
de
jueces,
incluso
desde
el
punto
de
vista
jurídico
es
discutible
que
podamos
hacer
estos
paros
cuando
somos
los
que
tenemos
que
garantizar
en
todo
momento
el
Estado
de
Derecho.
Confio que el nuevo Ministro de
Justicia
pueda
reconducir
todas
las
tensiones
que
hayan
podido
surgir
en
estos
tres
últimos
años.
Esperamos
que
afronte
una
reforma
de
la
justicia
que
sea
viable.
No
siempre
contenta
a
todos
los
cambios
y la
primera
reacción
suele
ser
un
rechazo
inicial
a
esos
cambios.
A todos nos interesa que la
justicia
responda
en
tiempos
menores;
ofrezca
respuestas
de
más
calidad.
Se
trata
de
dar
una
solución
razonada
y
razonable
a
cualquier
problema
que
tenga
el
ciudadano.
En esa reforma ya sabemos
que
el
crecimiento
del
presupuesto
de
Justicia
es
del
1
por
cien
y
contaremos
con
tan
solo
100
nuevas
plazas
de
fiscales
y
magistrados.
No es suficiente para afrontar
los
retos
que
nos
llegan.
También
hay
que
darse
cuenta
que
en
un
solo
año
no
se
puede
solucionar
todos
los
males
de
la
justicia.
Además
del
presupuesto
es
fundamental
modificar
algunas
tareas
dentro
de
la
administración
de
la
justicia.
La justicia requiere unos cambios
organizativos
en
todos
los
ámbitos;
la
puesta
en
marcha
de
la
Oficina
judicial
así
como
la
especialización
de
los
órganos
judiciales.
También un cambio de mentalidad
en
cómo
se
afrontan
esos
asuntos
y de
los
propios
procedimientos
para
que
no
se
demoren
tanto.
Son
cambios
más
profundos
que
la
creación
de
órganos
judiciales. |