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Al
inicio de esta semana informativos de radio,
prensa y televisión nos volvían a sorprender (o
quizá no, pues la corrupción en España, por
desgracia, es casi la norma y no la excepción)
con otro escándalo de presuntos cobros de
comisiones por adjudicación de contratos
públicos.
Este nuevo presunto asalto a las arcas públicas
ha sido descubierto en el marco de una
investigación coordinada por la Audiencia
Nacional, la Fiscalía Especial contra la
Corrupción y la Unidad Central Operativa (UCO)
de la Guardia Civil. El origen de la
operación se encuentra en la comisión rogatoria
enviada a finales del año pasado por la Fiscalía
suiza informando a Anticorrupción de que había
abierto una investigación por blanqueo a
Francisco Granados (ex secretario general del
Partido Popular en la Comunidad de Madrid) y el
empresario Marjaliza, a los que había bloqueado
las cuentas y a los que quería interrogar.
El número de imputados asciende a 51 persona
(pertenecientes a cuatro partidos distintos: PP,
PSOE, IU y los independientes de la UDM) que habrían
intervenido en adjudicaciones por valor de 250
millones de euros en los dos últimos años y
tenían, presuntamente, el objetivo de conseguir
el lucro personal de aquéllos. Entre los
detenidos se encuentran un total de 17 cargos
relacionados con la política municipal y
regional, tres funcionarios de varios
ayuntamientos madrileños y 14 empresarios.
Estos presuntos delincuentes actuaban en varios
Municipios y Comunidades, como Madrid, Murcia,
Valencia y León, y se habrían dedicado a mediar
entre empresarios y políticos para conseguir los
contratos públicos. Los delitos que se les
imputan son: Blanqueo de capitales,
falsificación de documentos, delitos fiscales,
cohecho, tráfico de influencias, malversación de
caudales, prevaricación, revelación de secretos,
negociaciones prohibidas a funcionarios, fraude
contra la administración y organización
Criminal.
Como curiosidad, relacionada con el nombre por
el que se ha bautizado a esta enésima operación
contra los abusos y corruptelas políticas,
reseñar que la “Operación Púnica”
hace referencia al nombre científico del
granado, el árbol frutal que da las granadas, es
"punica granatum". Y el árbol
podrido ahora, es el que representa el presunto
autor principal de esta trama: Francisco
Granados
Pues bien, siguiendo con el juego de palabras
escogido por los profesionales que han trabajado
para ayudar a destapar este nuevo escándalo,
podríamos decir que esta llamada “Operación
Púnica”, ha vuelto a hacer mucho daño a la
“España Púdica”.
En efecto, según el Diccionario de la Real
Academia Española (DRAE), la acepción del
término “púdica”, es: Honesta,
casta, pudorosa. Justo lo contrario a
los valores que, día tras día, nos llegan de
estos presuntos delincuentes, unos deshonestos,
corruptos e indecentes personajes que, sin
ningún tipo de escrúpulo, se van enriqueciendo
con bienes ajenos y, lo que es peor, sirviéndose
de un pueblo inocente, en vez de servir a su
pueblo, el mismo que un día depositó su
confianza en ellos y ahora se ve traicionado.
Por ello, debemos felicitar a la Audiencia
Nacional, la Fiscalía Especial contra la
Corrupción y la Unidad Central Operativa (UCO)
de la Guardia Civil, por el trabajo realizado
para destapar este nuevo caso de corrupción,
porque en España, y fuera de España, este tipo
de casos, además de causar dolor, causan
Pudor. |