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«Un
20%
de
los
jóvenes
catalanes
ha
sido
víctima
de
acoso
escolar »,
según
el
estudio
del
trabajo
final
del
máster
interuniversitario
de
Criminología
de
la
UOC
de
2014
hecho
por
Ariadna
Boldú. La
autora
añade
que
« de
estos,
un
25%
también
ha
sufrido
ciberacoso
en
algún
momento
de
la
infancia
o la
adolescencia »
En
el
25%
de
los
jóvenes
víctimas
de
acoso
hay
un
efecto
de
perpetuación
y
reproducción
de
la
conducta
acosadora
sufrida. Tal
y
como
alerta
el
estudio, una
de
cada
cuatro
víctimas
de
ciberacoso
se
convertirá
en
ciberagresor ,
concretamente
«el
24,6%
de
los
jóvenes
victimizados
reproducen
más
adelante
esta
conducta
ciberacosador
hacia
otros».
Según
Boldú,
este
nuevo
tipo
de
violencia
se
extiende
más
allá
del
aula
y
«tiene
una
incidencia
especial
entre
trece
y
quince
años». Un
estudio
elaborado
en
el
País
Vasco
en
2014
dice
que
la
victimización
afecta
en
mayor
porcentaje
las
chicas
(58%)
que
los
chicos
(46%). Boldú,
haciendo
referencia
al
estudio
interuniversitario
de
la
UOC
y
hablando
de
las
modalidades
más
utilizadas
de
ciberacoso,
añade
que
« un
42%
de
los
agresores
admite
haber
insultado
y
ofendido
a
alguien
por
las
redes
sociales
o
internet , porcentaje
seguido
de
un
14%
que
dice
que
ha
esparcido
difamaciones
y
rumores
y un
9%
que
ha
hecho
seguimiento
mediante
software
espía ».
Tanto
las
víctimas
de
ciberacoso
por
internet
como
las
de
acoso
escolar,
en
el
aula,
tienen
más
posibilidades
de « sufrir
un
elevado
estrés
psíquico
con
repercusiones
que
pueden
desencadenar
fracaso
escolar,
miedos
físicas
y
psicológicas
y
anulación
de
la
personalidad
acosado »,
indica
Mar
Bahía,
docente
de
los
Estudios
de
Psicología
y
Educación
de
la
UOC. Boldú
alerta
de
que
« ser
víctima
de
acoso
escolar
o
ciberacoso
es
un
factor
de
riesgo
muy
importante
en
la
aparición
de
conductas
delictivas
o
disruptivas
en
el
menor
acosado ».
El
cara
a
cara:
el
acoso
escolar
Los
patios
de
escuela
pueden
ser
espacios
de
diversión
y
también
un
infierno. Según
datos
del
Síndic
de
Greuges
de
2005 ,
la
violencia
escolar
es
algo
bastante
usual,
teniendo
en
cuenta
que
un
75%
de
los
alumnos
de
España
de
entre
doce
y
dieciséis
años
ha
sido
testigo
de
este
tipo
de
violencia. Este
estudio
revelaba
que
España
es
el
país
con
la
tasa
más
alta
de
agresores
(7,60%)
y
ocupa
la
segunda
plaza
en
la
tasa
de
víctimas
(14,50
%) en
comparación
de
Austria,
Bélgica,
Irlanda,
Noruega
y el
Reino
Unido.
Según
Marisa
Escuer,
profesora
del
postgrado
de
Resolución
de
conflictos
de
la
UOC,
hay
muchos tipos
de
conflictos
diferentes: « varían
según
los
grupos
de
edad,
pero
normalmente
van
desde
el
maltrato
físico,
pasando
por
el
verbal,
hasta
el
psicológico ». A
partir
de
siete
años
se
empiezan
a
organizar
en
grupos
y
destacar
los
alumnos
líderes
y
«durante
la
adolescencia
la
pertenencia
a un
grupo
es
fundamental»,
señala
esta
experta.
« No,
tú
no
juegas »: pautas
para
saber
si
el
niño
sufre
acoso
escolar
Las
víctimas
«a
veces
sienten
tanta
vergüenza
que
no
lo
comunican
y
asumen
como
normal
esta
situación»,
indica
Mar
Bahía,
que
señala algunas
conductas
que
pueden
alertar
a
los
padres
que
el
niño
sufre
algún
tipo
de
maltrato :
·
No
tiene
ganas
de
ir a
la
escuela; llora
sin
motivo
aparente.
·
Sufre
ansiedad,
angustia
o
nerviosismo.
·
Tiene
baja
autoestima.
·
No
tiene
muchos
amigos; no
lo
invitan
a
cumpleaños
o
fiestas
de
otros
compañeros.
·
Busca
hacer
amigos
de
otras
clases
o
cursos
más
bajos
que
el
suyo.
·
Aumentan
los
problemas
en
casa.
·
No
quiere
hablar
de
la
escuela.
Resolver esta situación
por
parte
de
los
padres
y
los
propios
alumnos
pasa
por
el
hecho
de
que « el
niño
debe
aprender
a
defenderse
sin
alterarse
para
ser
respetado ;reconocer
puntos
débiles
y
fuertes
de
sí
mismo
y de
los
demás
para mejorar
su
autoestima ; mantener
la
calma
y la
tranquilidad
ante
los
primeros
desprecios
demostrando
su
fortaleza
personal ; mostrar
que
no
tiene
miedo
y
que
no
les
teme; buscar
otras
relaciones
personales
con
las
que
no
sufra
rechazo
para trabajar
su
autonomía
e
independencia ",
afirma
Mar
Badia.
Marisa
Escuer,
profesora
del
posgrado
de
la
UOC,
destaca
la importancia
de
una
estabilidad
familiar
para
superar
este
tipo
de
conflictos:
« un
alumno
fuerte
psicológicamente,
con
buena
autoestima
y
una
estructura
familiar
sólida
tiene
más
posibilidades
de
salir
de
situaciones
de
marginación
o
abuso” |