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El ciberacoso representa el 25% de los casos de bullying
MADRID, 03 de DICIEMBRE de 2014 - LAWYERPRESS / @LuisjaSanchez
 

«Un 20% de los jóvenes catalanes ha sido víctima de acoso escolar », según el estudio del trabajo final del máster interuniversitario de Criminología de la UOC de 2014 hecho por Ariadna Boldú. La autora añade que « de estos, un 25% también ha sufrido ciberacoso en algún momento de la infancia o la adolescencia »

En el 25% de los jóvenes víctimas de acoso hay un efecto de perpetuación y reproducción de la conducta acosadora sufrida. Tal y como alerta el estudio, una de cada cuatro víctimas de ciberacoso se convertirá en ciberagresor , concretamente «el 24,6% de los jóvenes victimizados reproducen más adelante esta conducta ciberacosador hacia otros». Según Boldú, este nuevo tipo de violencia se extiende más allá del aula y «tiene una incidencia especial entre trece y quince años». Un estudio elaborado en el País Vasco en 2014 dice que la victimización afecta en mayor porcentaje las chicas (58%) que los chicos (46%). Boldú, haciendo referencia al estudio interuniversitario de la UOC y hablando de las modalidades más utilizadas de ciberacoso, añade que « un 42% de los agresores admite haber insultado y ofendido a alguien por las redes sociales o internet , porcentaje seguido de un 14% que dice que ha esparcido difamaciones y rumores y un 9% que ha hecho seguimiento mediante software espía ».

 

Tanto las víctimas de ciberacoso por internet como las de acoso escolar, en el aula, tienen más posibilidades de « sufrir un elevado estrés psíquico con repercusiones que pueden desencadenar fracaso escolar, miedos físicas y psicológicas y anulación de la personalidad acosado », indica Mar Bahía, docente de los Estudios de Psicología y Educación de la UOC. Boldú alerta de que « ser víctima de acoso escolar o ciberacoso es un factor de riesgo muy importante en la aparición de conductas delictivas o disruptivas en el menor acosado ».

 

El cara a cara: el acoso escolar

Los patios de escuela pueden ser espacios de diversión y también un infierno. Según datos del Síndic de Greuges de 2005 , la violencia escolar es algo bastante usual, teniendo en cuenta que un 75% de los alumnos de España de entre doce y dieciséis años ha sido testigo de este tipo de violencia. Este estudio revelaba que España es el país con la tasa más alta de agresores (7,60%) y ocupa la segunda plaza en la tasa de víctimas (14,50 %) en comparación de Austria, Bélgica, Irlanda, Noruega y el Reino Unido. 

Según Marisa Escuer, profesora del postgrado de Resolución de conflictos de la UOC, hay muchos tipos de conflictos diferentes: « varían según los grupos de edad, pero normalmente van desde el maltrato físico, pasando por el verbal, hasta el psicológico ». A partir de siete años se empiezan a organizar en grupos y destacar los alumnos líderes y «durante la adolescencia la pertenencia a un grupo es fundamental», señala esta experta.

 

« No, tú no juegas »: pautas para saber si el niño sufre acoso escolar

Las víctimas «a veces sienten tanta vergüenza que no lo comunican y asumen como normal esta situación», indica Mar Bahía, que señala algunas conductas que pueden alertar a los padres que el niño sufre algún tipo de maltrato :

 

·                     No tiene ganas de ir a la escuela; llora sin motivo aparente.

·                     Sufre ansiedad, angustia o nerviosismo.

·                     Tiene baja autoestima.

·                     No tiene muchos amigos; no lo invitan a cumpleaños o fiestas de otros compañeros.

·                     Busca hacer amigos de otras clases o cursos más bajos que el suyo.

·                     Aumentan los problemas en casa.

·                     No quiere hablar de la escuela.

 

Resolver esta situación por parte de los padres y los propios alumnos pasa por el hecho de que « el niño debe aprender a defenderse sin alterarse para ser respetado ;reconocer puntos débiles y fuertes de sí mismo y de los demás para mejorar su autoestima ; mantener la calma y la tranquilidad ante los primeros desprecios demostrando su fortaleza personal ; mostrar que no tiene miedo y que no les teme; buscar otras relaciones personales con las que no sufra rechazo para trabajar su autonomía e independencia ", afirma Mar Badia.

Marisa Escuer, profesora del posgrado de la UOC, destaca la importancia de una estabilidad familiar para superar este tipo de conflictos: « un alumno fuerte psicológicamente, con buena autoestima y una estructura familiar sólida tiene más posibilidades de salir de situaciones de marginación o abuso”

 

 

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