|
Por
Real
decreto
511/1985,
de
20
de
febrero
se
aprobó
el
reglamento
mediante
el
instrumento
de
22
de
julio
de
1978(B.O.E.
de
21
de
octubre)
España
se
adhirió
a la
convención
sobre
ESTATUDO
DE
LOS
REFUGIADOS,
hecho
en
Ginebra
el
28
de
julio
de
1951
y el
Protocolo
de
Nueva
York
sobre
la
misma
materia
de,
31
de
Enero
de
1967.
El
régimen
del
General
Franco
no
fue,
ni
mucho
menos
insensible
ante
la
humanidad
que
se
pone
de
manifiesto
anteriores
textos
legales
que
hizo
suyos
y
que
actualmente
se
han
constituido
en
Derecho
interno
del
nuestro
país,
siendo
de
obligado
cumplimiento
para
los
poderes
públicos
españoles.
De
suerte
que,
actualmente
el
refugiado
tiene
y
ostenta
un
derecho
que
si
lo
ejercita
España
debe
otorgarle
el
asilo
territorial,
de
conformidad
con
el
artículo
13.4
de
nuestra
Constitución
cuando
determina
que
la
Ley
establecerá
los
términos
en
que
los
ciudadanos
de
otros
países
y el
apátrida
podrán
gozar
del
derecho
de
asilo
en
España.
La
norma
vigente
es
la
Ley
de
28
de
Marzo
de
1984,
que
configura
el
asilo
por
referencia
a la
exclusión
de
la
extradición
en
el
ámbito
de
los
delitos
políticos.
Sin
detenerme
ahora
en
análisis
político
de
las
normas
aplicativas
conviene
destacar
que
el
articulo
1
dispone
de
dicha
Ley
que
“el
territorio
español
es
un
refugio
inviolable
para
todos
aquellos
a
quienes
se
conceda
asilo”.
La
cuestión,
pues,
en
nuestro
país
es
clara
por
demás
y no
cabe
ni
excusas
ni
subterfugio
para
que
no
se
aplique
el
asilo
del
refugiado,
como
suele
estar
sucediendo
en
buena
parte
que
no
en
toda
de
comunidad
europea.
Por
eso
a mi
regreso
de
descanso
estival
me
ha
sorprendido
sobremanera
la
actuación
general
de
un
estado
comunitario
como
termino
siendo
Hungría
con
la
dictatorial
y
despótica
decisión
de
cerrar
su
frontera
con
Serbia
y
alambradas
con
cuchillas
para
hacer
imposible
el
paso
hacia
Alemania,
que,
en
principio
está
dispuesta
a
recibir
a
los
miles
de
sirios
que
huyendo
de
una
dictadura
asesina
pretende
acogerse
a
los
Derechos
humanos
que
se
dicen
vigentes
en
la
comunidad
europea
para
todas
la
personas,
por
el
mero
hecho
de
serlo.
La
canciller
alemana
Ángela
Merkel
no
ha
titubeado
en
acoger
a
miles
de
refugiados
y
concederles
asilo.
La
Constitución
alemana
tampoco
ofrece
la
menor
negativa
en
absoluto.
Yo,
le
verdad
sea
dicha,
no
sé
cómo
es
la
Constitución
húngara
y la
verdad
es
que
me
interesa
bien
poco.
Pero,
conviene
recordar
que
el
asilo
no
es
más
que
un
ejercicio
de
un
derecho
que
tiene
un
refugiado
máxime
cuando
está
huyendo
con
toda
su
familia
de
una
cruel
y
asesina
dictadura
sustentada
por
un
brutal
ejercito
que
carga
y
descarga
sobre
la
población
civil
más
inocente
(mujeres,
ancianos
y
niños).
Los
sirios
refugiados
solo
quieren
una
cosa:
que
les
dejen
vivir
y
que
no
los
torture
de
la
infame
manera
que
está
sucediendo
por
el
anti-democrático
dictador
que
gobierna
Siria.
La
comunidad
europea
ha
pecado
de
insensata
y
poco
previsora,
y
ahora
además
de
sumamente
egoísta.
Se
le
avecina
un
buen
nublado:
la
señora
Merkel
ya
ha
vaticinado
que
para
Navidades
serán
mas
de
un
millón
de
refugiados
los
que,
desesperadamente,
se
lancen
al
abordaje
de
Europa.
La
imprevisión
europea
puede
costarle
muy
cara
y
hasta
poner
en
peligro
su
propia
existencia.a.
Pero
lo
que
no
es
admisible
es
la
cerrazón
de
Hungría
con
su
ejército
en
marcha
para
liberarse
de
los
mendigantes
sirios
que
imploran
agua
pan
y un
techo,
además
de
un
trabajo
cuando
se
normalice
el
aluvión
que
se
nos
viene
encima.
Alemania
ha
sido,
después
de
los
horrores
nazis,
un
país
de
generosa
acogida
y
debe
seguir
siéndolo,
por
su
bien
y
por
el
de
toda
Europa.
Porque
una
actitud
como
la
de
Hungría
es
despótica,
inhumana
y
cobarde
y
por
si
fuese
poco
su
ejército
“reforzado”
por
una
enloquecida
periodista
patilarga,
armada
de
un
cuaderno
y un
bolígrafo,
deba
patadas
en
las
espinillas,
sin
venir
a
cuanto,
especialmente,
a
los
que
llevaban
en
brazos
a
bebés.
Ese
animal
debe
estar
todavía
suelto.
Su
desgarbada
figura
ha
recorrido
las
televisiones
del
todo
el
mundo,
y
una
pena
de 7
años
de
privación
de
libertad
le
haría
reflexionar
y
escribir
sobre
la
invasión
de
los
soviéticos,
con
sus
tanques,
arrollando
a la
ciudadanía
húngara.
Hungría
se a
favoreció
entonces
de
toda
la
simpatía
de
la
Europa
democrática
y de
U.S.A.
cuando
vieron
como
los
tanques
soviéticos
despanzurraban
a la
desvalida
ciudadanía
húngara.
Pero
eso,
no
le
da
derecho
para
comportarse
como
bestias
contra
los
indefensos
sirios
que
no
llevan
armas
y
solo
niños
en
sus
brazos.
La
Comunidad
Europea
debería
sancionar
gravemente
a
Hungría
y
colocarla
muy
cerca
de
la
expulsión
por
no
estar
a la
altura
de
la
civilidad
de
la
mayoría
de
los
países
comunitarios,
por
su
falta
de
humanidad,
por
su
nulo
respeto
de
los
derechos
humanos
por
su
atroz,
cruel
e
inhumana
actuación.
Me
llegan
noticias
que
unos
indocumentados
diplomáticos
húngaros
protestan
en
U.S.A.
por
las
severas
críticas
que
está
recibiendo
su
país.
Debieran
ser
reducidos
a
las
mismas
condiciones
en
los
que
se
encuentran
los
sirios
para
que
vieran,
como
dicen
en
mi
tierra,”
lo
que
vale
un
peine”.
Manuel
Cobo
del
Rosal
Abogado
y
Catedrático
de
Derecho
Penal.
|