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Los mediadores no existimos
MADRID, 21 de ENERO de 2013 - LAWYERPRESS

Por Ana Criado Inchauspé, Presidenta de la Asociación Madrileña de Mediadores

Igual esta frase parece bastante contradictoria, cuando este artículo se publica hoy, 21 de enero, con motivo del día de la mediación, pero la verdad es que desgraciadamente la realidad es ésta.

Les explico. En muchos foros profesionales, jurídicos, psicológicos, centros, reuniones, seminarios, talleres, programas de televisión, artículos periodísticos etc… se habla de mediación, procesos de mediación, ámbitos de la mediación, ley estatal de mediación etc.. Todo esto está muy bien y nos beneficia, sin embargo por mucho que releo, agudizo el oído y pongo mis cinco sentidos en ello, jamás oigo nada sobre nosotros: los mediadores. Por lo que estoy llegando a la triste conclusión de que para los organizadores de seminarios, talleres y encuentros, para la Administración local, autonómica y/o estatal, por no hablar de ciertos colegios profesionales, para los periodistas, etc.. LOS MEDIADORES NO EXISTIMOS. Y cuando digo que no existimos, me estoy refiriendo a ese espacio que nos corresponde como profesionales debidamente cualificados para ejercer la mediación.

Bueno, como siempre hay excepciones. Sí que existimos para ciertos “piratas formadores” que se están lucrando a base de vender cursos de mediación “no presenciales”, sin a penas clases prácticas, pero que son capaces de convencer a los pobres incautos que les contratan, de que se van a “forrar” con la mediación, e incluso prometen su inscripción una vez finalizado el curso en “supuestos listados legales”. También existimos para más centros de formación y curiosamente, para los notarios que han creado incluso una fundación de mediación y arbitraje. Bueno, existen ellos “transformados” en mediadores, no se sabe muy bien cómo, porque su formación todavía es un misterio (lo cual no significa que sea mala), y ahí están…

La tan esperada Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, en su artículo 11.2 dice “El mediador deberá estar en posesión de título oficial universitario o de formación profesional superior y contar con formación específica para ejercer la mediación, que se adquirirá mediante la realización de uno o varios cursos específicos impartidos por instituciones debidamente acreditadas, que tendrán validez para el ejercicio de la actividad mediadora en cualquier parte del territorio nacional.”. El borrador del futuro reglamento que desarrolla la ley citada, dice que a formación específica del mediador será de 50 horas. Además el mediador deberá realizar actividades de formación continúa al menos cada 5 años, con una duración mínima de 20 horas.

¿Entienden ahora el motivo del título de este artículo?

El mediador y su formación, son la clave para que esta Ley funcione, y cumpla con el objetivo principal que al Ministerio de Justicia le interesa: “desatascar los juzgados” (buceando por Internet, la formación que se ofrece a los fontaneros no baja de 100 horas, llegando alguna de ellas hasta 730 horas. Lo cual a una le hace pensar que en esta país, las tuberías y las calderas son más importantes que las personas).

Los mediadores entre otras muchas acciones hemos reclamado, escrito, montado una plataforma, pero nuestros mensajes: “calidad en la formación” “cien horas mínimo de formación en mediación, con una parte importante presencial y practica”…. no han calado, y no han calado porque desde los ministerios de justicia, economía y educación, que son los artífices de la ley y del reglamento, nos han mirado pero no nos han visto, nos han oído pero no nos han escuchado. No han asimilado nuestro mensaje porque a pesar de que la primera ley de mediación familiar se publicó en este país en Cataluña en el año 2001 ¡¡¡LOS MEDIADORES NO EXISTIMOS!!!.

Estamos perdiendo el protagonismo de nuestra profesión, el valor de la misma y sobre todo: el lugar que nos corresponde. En cuanto se publique el reglamento cualquier persona con un “cursito de 50 horas” podrá ejercer como mediador, y “facilitar la labor a los juzgados”.

Los mediadores ejercemos una actividad profesional independiente, somos los que obramos la magia de la mediación. Somos, después de las partes que intervienen en el proceso, y siempre detrás de ellas, los protagonistas de la mediación. Somos los que empatizamos, creemos en las personas que acuden a nuestras consultas, les empoderamos, y creamos un espacio seguro dónde las partes en conflicto pueden expresarse con seguridad y libertad, y con ello llegar a acuerdos consensuados. Actuamos con imparcialidad y objetividad. Equilibramos desequilibrios. Favorecemos la comunicación. En resumidas cuentas conducimos, soportamos y creamos el proceso de mediación.

¿Y cómo lo hacemos? Con rigor, esfuerzo y profesionalidad. Es una profesión que debe aprenderse, recibiendo una formación especializada de calidad. No se puede ser mediador por una mera inscripción en un registro nacional de mediadores (que ni siquiera va a ser obligatoria), ni por el aval de un seguro de responsabilidad civil. Una persona que se autodenomina mediador, trabaja en ello y cobra por ello debe ser un profesional debidamente formado.

Desgraciadamente no hemos sabido transmitir el orgullo, la responsabilidad y el honor que supone ejercer una profesión como la nuestra. Finalmente seguimos sin existir.


Ana Criado Inchauspé, Presidenta de la Asociación Madrileña de Mediadores

 


 





 




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