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Elecciones alternativas al CGPJ: Se ha oído la voz de los jueces españoles
MADRID, 04 de NOVIEMBRE de 2013 - LAWYERPRESS

Por Jesús Manuel Villegas Fernández, Magistrado del juzgado de instrucción número tres de Guadalajara, Portavoz Asamblea General de Jueces

Jesús Manuel Villegas Fernández, MagistradoLa Justicia tiene los ojos vendados. Y así debe ser, pues descarga su terrible su espada atendiendo sólo al Derecho, sin mirar si alcanza a ricos o a pobres, grandes o chicos, débiles o poderosos. Es una imagen ya impresa en el inconsciente colectivo. Pero acaso debiéramos acostumbrarnos a representar de otro modo; mejor amordazada, con la boca tapada. ¿Por qué?
La última reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial perpetúa la designación política del gobierno judicial. Violando el programa electoral, el Ejecutivo se ha asegurado que sean los grupos parlamentarios los que, a la postre, determinen quien manda en nuestra administración de Justicia. Por otro lado, las últimas iniciativas legislativas prevén la supresión de los decanos, órganos estos elegidos democráticamente por los jueces respectivos de cada partido judicial. El objetivo es que sean substituidos por unos presidentes de “tribunales de instancia”, nombrados directamente por el Consejo General del Poder Judicial. Ese mismo consejo, recordémoslo, cuyos miembros deben su cargo a los partidos políticos. Se cierra el círculo, pues, por arriba y por abajo.
Si triunfan estos designios, por la totalidad de la carrera judicial sólo hablarán los políticos y sus acólitos togados. Escucharíamos, entonces, sólo ese lenguaje almibaradamente versallesco en el que se solazan los profesionales de la política, trufado de vaguedades y tópicos. Así, el Consejo ya no será un órgano “politizado”, sino transido de “politicidad”; como tampoco "partidista", sino “sensible a las corrientes ideológicas de la sociedad”; e igualmente, no será el resultado de las componendas en la sombra, sino el fruto del “consenso democrático entre los principales grupos parlamentarios”.
El insigne lingüista don Lázaro Carreter decía que el vetusto lenguaje del pedante academicismo se asemejaba a un río congelado, que ofrece una falsa impresión de quietud e inmovilidad. Pero, bajo las gélidas aguas cristalizadas, fluye la viva corriente de la lengua popular que, a la postre, termina quebrando la costra de hielo que, aun pareciendo sólida, resulta sorprendentemente fina y quebradiza.
En efecto, bajo la huera retórica de esos políticos-togados que imperan sobre la judicatura, bulle la voz de la mayoría de los jueces españoles, cansados de que los confundan con los comisarios del poder, injustamente equiparados a un Consejo que los gobierna, pero al que no han elegido. Por eso, organizados a través del correo electrónico, sin conexiones con partidos, sindicados, grupos económicos, periodísticos o institucionales, cientos de jueces españoles organizaron unas elecciones alternativas en contestación a la farsa oficialista. El 26 de octubre de 2013 anunciaron los resultados de este proceso sin valor jurídico, pero cargado de fuerza moral, en el que un millar de miembros de la carrera judicial eligieron a doce “vocales” simbólicos. En una semana descongestionaron el atasco de unos grupos parlamentarios que no atinan a encontrar la mágica dosis entre vocales “progresistas” y “conservadores”. Cosas del pasteleo.
Mil jueces deciden enviar un mensaje al poder político. Eso sí, sin estridencias, dentro del estricto respeto, no sólo a la Ley (lo que va de suyo), sino a las exquisitas formas de la prudencia, virtud judicial por antonomasia. Ha sido la voz de la mayoría silenciosa, de los que trabajan cotidianamente en sus juzgados sin anhelar cómodos cargos, de los que lucen togas limpias, no manchadas por ese polvo del camino que algunos tanto complace.
Y, quizás por eso, ha sonado casi inaudible, alejada de la palabrería vana de los secuaces de la política y del teatral griterío de los que se desgañitan en la escena pública interpretando el papel que otros les han escrito. Son palabras apenas susurradas, pero bien vocalizadas, dirigidas al pueblo español para transmitir una idea sencilla: sus jueces no son cómplices de los manejos partitocráticos, nada quieren saber del designio amordazador de la Justicia. Con eso basta, no hay que chillar.
Esa voz ruge bajo la cacofonía del mercado político, donde se intercambian cromos rojos y azules, coloreadas etiquetas clavadas en la espalda de pretendientes oficialistas. Uno de los aspectos más fascinantes de este proceso alternativo es que no hay manera de ligarlo a sectores progresistas o conservadores, ni siquiera a ninguna asociación judicial.
No se cuentan entre sus filas figurones políticos, ni padrinos de nombradía, como tampoco goza del respaldo de mecenas acaudalados o avalistas de cualquier jaez. Ha nacido espontáneamente, a través del correo electrónico, las redes sociales, las conversaciones entre compañeros, las llamadas telefónicas, los cafés distendidos entre juicio y juicio…
Y por eso asusta tanto, porque no saben como definirlo, como catalogarlo, como encerrarlo dentro de las categorías con las que su mente politizada maneja la realidad. Si no está a la derecha o la izquierda, ¿dónde colocarlo? Pues en ningún sitio. No es de extrañar que la instituciones oficiales hayan dado la callada por respuesta. En realidad, es la suicida táctica del avestruz.
Pero estas elecciones no brotan del vacío. Son un torrente de agua fresca que ha roto esa mugrienta pátina de detritus político que envuelve al gobierno judicial. Es la justicia real que discurre rauda frente a oficial. Ya en el año 2009 casi 1.500 jueces se adhirieron a un manifiesto contra la politización de la justicia.
Ahora se escribe otro capítulo de la misma historia. Y no será el último. Ante la amenaza de un gobierno judicial más politizado que nunca, los jueces españoles nunca estuvieron tan solos. Pero tampoco tan libres. Ahora hablarán con una voz propia.
En suma, poco a poco, la Justicia se va desprendiendo de su mordaza. Ciega, sí; muda, no. El silencio ante la iniquidad es complicidad (qui tacet consentire videtur).

 


 
 

 

 


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