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¿Por qué ha crecido la siniestrabilidad laboral en nuestro país?
MADRID, 13 de JUNIO de 2014 - LAWYERPRESS

Por Hilda Irene Arbonés Lapena. Abogada Laboralista. Doctorando en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social

Hilda Irene Arbonés LapenaNuestro sistema de Seguridad Social incluye en su ámbito de protección tanto las contingencias por riesgos comunes (enfermedad, maternidad etc…) como las contingencias o riesgos profesionales (accidentes y enfermedades profesionales).

Centrándonos en las segundas, concretamente en el accidente de trabajo y atendiendo al articulado de la Ley General de la Seguridad Social, se entiende por ello, toda lesión corporal que el trabajador sufre con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecuta por cuenta ajena.

Ha cobrado una relevancia importante en las últimas semanas, el aumento de los accidentes de trabajo sufridos en el lugar de trabajo y durante el tiempo de trabajo regulado en el artículo 115.3 LGSS; así, algunas fuentes indican que el número total de accidentes sufridos en el último cuatrimestre del año, han pasado de 25.700 a 26.253.

¿A que es debido este alto índice de siniestralidad? Bajo mi punto de vista, se trata de un mezclum de causas que atañe tanto a empresarios como a trabajadores.  Voy a realizar un breve análisis bajo los dos puntos de vista más significativos para mí; por un lado bajo la óptica prevencionista,  y por otro, atendiendo a las sucesivas reformas laborales que aún intentamos digerir:

La óptica prevencionista es clara: la Prevención de Riesgos laborales permite que en los centros de trabajo, la dirección empresarial pueda anticiparse para planificar y adoptar una serie de medidas preventivas con el fin de evitar accidentes laborales, para ello, la mayor parte de las empresas cuentan con especialistas en Prevención de riesgos laborales que realizan tareas de evaluación de los posibles riesgos.

Esta precariedad pone en grave riesgo la seguridad y salud de los trabajadores, situándose en primer plano el aumento de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales por la inaplicación de las medidas de seguridad y la no planificación de la actividad preventiva durante el desarrollo de la actividad laboral, o incluso la falta de formación del trabajador tal y como recoge la LPRL.

 Siguiendo el criterio económico cortoplacista, resulta caro actualmente mantener un servicio de prevención correctamente dotado así como cumplir con aspectos importantísimos de la LPRL, lo que ha llevado a que muchas empresas, relajen sus obligaciones en la materia  facilitando por tanto el aumento de accidentes laborales.

Las inversiones en salud laboral son consideradas por muchas empresas como un gasto y por tanto, susceptible de ser minorado y no como una inversión.n.

Resulta curioso que a pesar de que las cifras de desempleo son cada vez más elevadas (con escasos incrementos puntuales, cuestión que no trataré en este momento por su extensión), es decir, el número de afiliados a la Seguridad Social cada vez es menor, hayan aumentado exponencialmente los accidentes de trabajo.

 Ello debería conllevar que, desde el Gobierno así como desde la Inspección de trabajo y de la seguridad social, se incremente la presión frente a los empresarios que, de manera irresponsable, sea del modo que fuere, ponen en riesgo la vida de los trabajadores para obtener ventajas competitivas en el mercado laboral actual.

A esta visión prevencionista, debe unirse las consecuencias de las reformas laborales que venimos sufriendo desde 2010 y que ha convertido el mundo de las relaciones laborales en una carrera hacia la precariedad,  la pervivencia inamovible de la maldita temporalidad, y el traslado involuntario del empleo a tiempo completo al empleo a tiempo parcial, por mucho que el art. 12 ET parezca decir lo contrario.

 Debemos hacernos eco aunque no nos guste, de las cifras estadísticas, concretamente, un reciente estudio elaborado por los sindicatos CCOO y UGT ha concluido que Baleares registra el mayor índice de incidencia de accidentes laborales del país, con un total de 4.224 accidentes por cada 100.000 trabajadores, una cifra que sitúa a las Islas a mucha distancia de la segunda comunidad con mayor índice de siniestros laborales, que es Asturias (3.490 accidentes por cada 100.000 trabajadores).

 A pesar de ello, el último accidente grave del que quien suscribe ha tenido conocimiento es el producido en el astillero de Armón, donde ha fallecido un trabajador, aunque es realmente el octavo del 2014.

Es claro pues, que la reforma laboral tiene directa relación con el índice de accidentes laborales, al producirse una desregularización de las condiciones de trabajo que incluye ampliación y cambio de jornadas (con la modificación de la posibilidad de realizar horas complementarias y las ya más que exprimidas horas extraordinarias), disminución de descansos, descenso en la calidad y la cantidad en la formación e incremento del miedo a la pérdida del puesto de trabajo, que además vale menos como consecuencia de la disminución de indemnizaciones.

En definitiva y como balance final a ésta somera exposición de realidades afectantes a ambas partes de una relación laboral, planteo una reflexión que quiero compartir con Vds.: Si la prevención resulta costosa para las empresas, lo mejor sería eliminarla;  si lo que se necesita para salir del agujero crítico de entornos económico negativo en que nos encontramos supone la necesidad del uso de trabajadores a destajo, abolamos definitivamente los derechos laborales y reinstauremos la esclavitud como antaño. ¿Es una barbaridad verdad?

Pues entonces, empresarios, cumplan con sus obligaciones. Gobierno y Organismos con capacidad decisoria, incrementen las medidas no sólo pedagógicas y recordatorias sino también sancionadoras; y trabajadores, seamos conscientes de que la flexibilidad introducida en las relaciones laborales no ha conllevado la seguridad que se predicaba, ni jurídica ni preventiva, solicitemos formación y cumplámosla, y seamos conscientes de que un freno a tiempo puede conllevar un accidente menos (aunque un despido más).

 

 

 

 

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