La empresa familiar ante la subida de impuestos

Publicado el miércoles, 25 noviembre 2020

Fernando Jiménez González, socio de Auren Abogados y asesores.

Fernando Jiménez González

Fernando Jiménez González

 

Antes del cierre del cualquier ejercicio, los grupos familiares deben llevar a cabo una revisión de determinadas circunstancias con implicaciones tributarias. Este año 2020, quizás de manera más especial, como consecuencia de las más que previsibles novedades inminentes en el ámbito tributario.

Nos referimos, principalmente, a las medidas fiscales que se contienen en el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2021, así como en el Proyecto de Ley de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal.  A lo anterior, habría que añadir los continuos rumores que se siguen produciendo sobre la posible armonización de los impuestos patrimoniales (Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones – ISD- e Impuesto sobre el Patrimonio -IP-), con el propósito de minimizar las importantes diferencias de tributación en estos impuestos que se producen en las distintas Comunidades Autónomas. Ante todo esto, una buena planificación tributaria hace más que recomendable adelantarse a dichas circunstancias y estar preparados de la mejor manera posible.

Como es sabido, a las empresas familiares les resultan de aplicación determinados beneficios fiscales que pretenden facilitar los relevos intergeneracionales y, con ello, su pervivencia en el tiempo y mantenimiento del empleo. Estos beneficios fiscales pivotan sobre la exención en el IP (por participaciones en empresas familiares), que a su vez tiene proyección en otras figuras impositivas como el ISD y el IRPF. En definitiva, antes de la finalización del año, resulta muy importante llevar a cabo un proceso de revisión para asegurar el cumplimiento de requisitos para la aplicación de la referida exención en el IP.

En primer lugar, es preciso asegurarse que uno de los miembros del grupo familiar ejerce funciones de dirección en la empresa familiar y percibe por ello una remuneración que represente más del 50% de la totalidad de sus rendimientos empresariales, profesionales y de trabajo personal. El cumplimiento de este requisito en uno de los miembros del grupo familiar dará derecho a la exención a todos ellos (hasta segundo grado, inclusive). Un matiz importante en este sentido: según una reciente sentencia del Tribunal Supremo (de 18 de junio de 2020), si la retribución se obtiene de una empresa en la que los socios participan de forma indirecta (vía holding, por ejemplo) dicha retribución no computaría a los efectos del cumplimiento del requisito. Es decir, es muy importante que los socios participen de forma directa en la empresa de la cual el familiar directivo obtiene sus ingresos.

Por otro lado, conviene llevar a cabo un análisis de los activos del balance que se entiendan afectos a la actividad empresarial llevada a cabo por la sociedad. En este sentido, son numerosas las circunstancias que deberán ser tenidas en cuenta: requisitos en caso de participación a través de sociedad holding, si existen beneficios no distribuidos procedentes de la realización de actividades económicas en los últimos 10 años, etc.

Entre estas circunstancias, conviene prestar atención cuando entre el patrimonio de la empresa familiar se encuentran inmuebles explotados en arrendamiento. Así, para que la actividad de arrendamiento de inmuebles se considere actividad económica a efectos del IP (y con ello que dichos elementos se consideren afectos) es necesario que para su desarrollo se utilice, al menos, una persona empleada con contrato laboral y a jornada completa. Si nos aseguramos del cumplimiento de los requisitos para la aplicación de la exención en IP por empresa familiar, estaremos sin duda en mejor posición ante posibles subidas impositivas en este impuesto o en el de ISD, y con ello con mayor margen de maniobra para realizar determinadas donaciones. En relación con otras medidas fiscales que pueden aprobarse de manera inminente destacamos lo siguiente:

La reforma anunciada incorpora un incremento de la carga fiscal asociada tanto en el IRPF, como a efectos del Impuesto sobre Sociedades (IS). En el IRPF con tramos adicionales tanto en la base general (rentas superiores a 300.000 euros), como en la base del ahorro (rentas superiores a 200.000 euros); en el IS la principal medida consistiría en la limitación al 95% de la exención aplicable a dividendos y plusvalías derivadas de la transmisión de participaciones, reguladas ambas en el artículo 21 de la Ley del IS y actualmente aplicable al 100%.

Medidas como las indicadas, pueden hacer recomendable una revisión inminente de determinadas circunstancias, que a su vez dependerán de las particularidades que rodeen a cada grupo familiar: posibilidad de anticipar repartos de dividendos o transmisión de participaciones, revisión de aquellas estructuras con diferentes niveles, puesto que la anunciada reforma en el IS tendría un efecto multiplicador sobre la misma renta al distribuirse como dividendo, etc.

En definitiva, si el final de cada ejercicio siempre aconseja una revisión de la situación fiscal de los grupos familiares, las circunstancias excepciones que estamos viviendo, con una enorme incertidumbre en términos económicos y de previsible incremento de la carga tributaria, lo hacen casi una obligación. Por supuesto, todas estas actuaciones deberán estar alienadas con los objetivos y particularidades personales, familiares y empresariales que rodean a cada grupo familiar.


Auren Abogados

Sobre el autor
Redacción

La redacción de Lawyerpress NOTICIAS la componen periodistas de reconocido prestigio y experiencia profesional. Encabezado por Hans A. Böck como Editor y codirigido por Núria Ribas. Nos puede contactar en redaccion@lawyerpress.com y seguirnos en Twitter en @newsjuridicas

Comenta el articulo