Lo que esconde tu sonrisa: el maltrato psicológico

Publicado el martes, 18 mayo 2021

Judith Mínguez, jueza.

Judith Mínguez, magistrada sustituta y criminóloga

Si bien es cierto que nuestra legislación actual califica como violencia de género el maltrato psicológico, la realidad es, que este tipo de conductas no sólo en la mayoría de ocasiones carecen de reproche penal, por diversos motivos que se pondrán de relieve con posterioridad sino que, en algunos casos, entornos o contextos, podríamos hablar de actitudes socialmente normalizadas y aceptadas.

Todavía en la actualidad, el grueso de la sociedad, cuando se postula sobre la violencia sobre la mujer, considera que la misma se incardina o limita a aspectos físicos, obviando, que el mayor daño que se le puede causar a un ser humano, es aquél que perdura en el tiempo, ya sea en forma de lesión física o psíquica.

Tanto la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género como el artículo 153.1 del Código Penal, hacen mención a la violencia psicológica. Así, la Ley Integral, en el párrafo tercero de su primer artículo, establece que la violencia de género a que se refiere la presente Ley comprende todo acto de violencia física y psicológica…mientras que, el Código Penal, en su artículo 153.1 castiga a aquél que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión de menor gravedad…

Pero, ¿qué debemos entender por maltrato psicológico?, ¿podemos realizar un listado de conductas que puedan ser tildadas de ese modo? Desgraciadamente no, en tanto que y, no siendo profesional en la materia, en el ámbito de la mente todo es muy genérico y aquello que puede afectar o dañar gravemente la psique de unos, puede pasar desapercibido para otros, dependiendo de muchos factores, siendo el primero de ellos, la victimología.

Con esta afirmación no pretende decirse que haya un perfil concreto de víctima por cuanto, cualquier mujer puede ser sujeto pasivo de este tipo de ilícitos en tanto que, el maltratador hallará la forma de minar su psique hasta destruirla, suele ser así como se inicia o se prepara el camino al maltrato físico, previa anulación, dominación y control de la víctima.

En estos casos, el sujeto activo suele ser una persona sociable, el simpático del grupo, carente de toda sospecha, aparentando en ocasiones que el carácter fuerte en la pareja es el de la mujer y no el suyo. Actualmente, este tipo de conductas se perciben cada vez con mayor frecuencia en parejas más jóvenes, adolescentes que normalizan actitudes de sus parejas tales como decirles el modo en el que deben vestirse, con quién relacionarse o, incluso, revisar su terminal telefónico.

Hasta la mujer con mayor categoría profesional, estudios superiores o carácter fuerte y autoestima elevada, puede verse reducida a la menor expresión si cae en manos de un maltratador psicológico. Esa faceta, nunca se pondrá de relieve en sociedad, de igual modo que hace el maltratador físico pero, en el primero de los supuestos, sí existirían mensajes o audios que, quizá no de manera individual pero, en contexto, sí podrían desenmascararle.

Muchos de estos individuos, que en privado se muestran toscos, duros y cuasi insensibles, han observado esas conductas en su infancia o bien, han sido víctimas de la indiferencia o abandono de sus modelos familiares más cercanos, generalmente, de sus progenitores. Esos sucesos comportarían que tuviesen que madurar de manera anticipada, mostrando actitudes independientes y despegadas desde pequeños, dada la situación existente en sus hogares. La falta de cariño y amor así como, el intento de agradar a los familiares encargados de su cuidado, les convierten en personas duras de corazón, casi blindadas a los sentimientos de afecto externo y muy hostiles y desconfiadas con terceros. Ese miedo a ser dañados nuevamente de manera irreversible les convierte en celosos con respecto a la actitud de los demás y, más concretamente, a la de sus parejas. No reconocen sus errores, siendo una tarea realmente ardua el hecho de que asuman algún tipo de culpa o se disculpen, dando siempre la vuelta a las discusiones, mostrándose como víctimas y ofendidos, hasta el punto que su pareja, consiga creer que es así y sea ella quien se disculpe. Este modo de actuar es típico de personas manipuladoras, atributo que ostentan la mayoría de maltratadores psicológicos, llegando a minar la moral de cualquier mujer que se ponga a su alcance y, castigándolas con su ignorancia y silencio cuando se sienten agobiados por cuestiones laborales o de cualquier otra índole.

Las mínimas muestras de cariño que estos sujetos ofrezcan a sus parejas, les compensan lo suficiente como para permanecer junto a ellos dado que, están habituadas a actitudes toscas, distantes y que, aprovechan la mínima ocasión, para poner de relieve sus defectos y carencias pese a que, son buenos compañeros de risas cuando tienen momentos de estabilidad emocional.

Tal y como se ha puesto de relieve con anterioridad, resulta realmente complejo conseguir una condena por maltrato psicológico pese a que, en muchas ocasiones, existen pruebas documentales de los hechos. ¿Dónde radica entonces la dificultad para poder demostrar la comisión de estos ilícitos? Pues en muchas ocasiones, en la victimología, esto es, en el perfil de las propias víctimas en tanto que, tal y como ya se ha apuntado, hasta aquélla con la personalidad más dura o con la mayor formación académica no se halla exenta de ser sujeto pasivo de este tipo de delito. Tal hecho, en ocasiones, resulta incomprensible para algunos juzgadores y descartan este tipo de victimología por considerar que no nos hallamos ante un perfil apto dada su ausencia de vulnerabilidad.

Debe reflexionarse seriamente sobre tal extremo en tanto que, el maltratador psicológico actúa como si de la gota malaya se tratase, minando poco a poco la psique de su víctima hasta destruirla y pudiendo cualquier mujer convertirse en su objetivo.

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2 Comentarios sobre este articulo. Comenta tu primero.

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    Nana Montané 18 mayo, 2021 a las 21:00 - Reply

    Este escrito nos ayuda a abrir los ojos, sobre todo a las mujeres que, como bien se indica, una palabra o un gesto de cariño por parte del maltratados, nos hace pensar o dudar del sentimiento de maltrato que tenemos entre gesto y gesto. Muchas gracias.

  2. Avatar
    María Botia 22 mayo, 2021 a las 18:10 - Reply

    Muy cierto hay personas muy nobles por fuera y por dentro son maltratadores sicológicos…por desgracia yo encontré uno así

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