

Lucia Bayce
Hemos roto algunos techos de cristal, pero no todos. Aún nos queda camino por recorrer. Paso importante para promover la igualdad de género el que han dado los ministros de Asuntos Sociales de la UE al acordar la defensa de una cuota de al menos un 40 por ciento de mujeres en los cargos directivos de las grandes empresas europeas. La medida aún debe ser negociada con la Eurocámara, pero supone un movimiento más hacia la ruptura del ‘techo de cristal’ al que todavía nos enfrentamos las mujeres en el mundo laboral.
El término ‘techo de cristal’ lo acuñó hace más de 40 años, en 1978, la consultora norteamericana Marilyn Loden. Se refería a las normas no escritas y basadas en sesgos de género que provocan que las mujeres encuentren más barreras en su carrera laboral. Loden señaló la necesidad de leyes que amparasen la igualdad, pero también de acabar con estereotipos que nos hacen ver a los hombres como líderes innatos, a las mujeres como emocionales y a las madres trabajadoras como poco comprometidas con sus carreras.
Pese a todo, España está por encima de la media europea en este momento. De hecho, el 36 por ciento de los puestos de dirección están ocupados por mujeres en las empresas medianas españolas, dos puntos más que hace un año, según el informe Women in Business 2022 realizado por Grant Thornton. Este es un porcentaje que supera tanto al obtenido en Europa, que se sitúa en 33 por ciento, como al global, que se encuentra en el 32 por ciento.
Siempre he defendido que el mérito y la capacidad han de ser los motores que guíen la progresión profesional de cualquier persona. Entiendo que desde el momento en que tales criterios prevalezcan a todos los niveles, reclutamiento, designación, promoción, etc., estaremos en el buen camino para que el techo de cristal desaparezca. Por este y muchos otros motivos, el mercado laboral debe avanzar hacia la paridad, rompiendo con todo tipo de techos de cristal, también por una cuestión de captación del talento y porque las ventajas competitivas y estratégicas de incorporar a quienes suponen más de la mitad de la población en España son evidentes. Empresas como GFT, con políticas de trabajo que apoyen la flexibilidad y la conciliación de la vida laboral y familiar con ambientes menos rígidos anclados en el pasado, y un plan de igualdad, incluyendo el especto desde posiciones más bajas son pilares fundamentales que nos ayudarán a lograr un mercado más equitativo entre géneros.
En los puestos de poder cuesta más establecer una igualdad absoluta. “Solo hay 22 mujeres Jefas de Estado en todo el mundo (entre casi 200 países), y 119 países nunca han sido dirigidos por una mujer. A este ritmo, no veremos la igualdad de género en los niveles más altos de poder hasta dentro de 130 años. Esperar pacientemente a que suceda no es una opción para nosotros, ni para las generaciones futuras”. Cuando una mujer rompe un techo de cristal, no solo lo hace para ella, sino también para todas las demás y comparten sus conocimientos para que lleguen a todas las posibles. Este año hemos asistido al nombramiento de la primera mujer vicepresidenta de los EEUU, Kamala Harris. Ella, en la toma de posesión, lo dejó muy claro con sus palabras: “Soy la primera, pero no voy a ser la última”.
Queda mucho por hacer y objetivos que conseguir, “nosotras somos el futuro, pero el futuro empieza ahora mismo y empieza en nosotras mismas”.
8M – Magdalena Valerio: Sin corresponsabilidad no habrá igualdad real
8M – María Emilia Adán: LIBERTAD Y EDUCACIÓN: ARIETES PARA ROMPER EL TECHO DE CRISTAL
8M – Victoria Ortega: El día que no queden techos por romper
8M – Isabel Winkels: ¿Han conseguido las mujeres romper el «techo de cristal» en el sector legal?
8M – Yvonne Pavía: ACABAR CON LOS ESTEREOTIPOS, TAMBIÉN EN LA ABOGACÍA
8M – Eva García: ¿HAN ROTO LAS MUJERES DIRECTIVAS EL TECHO DE CRISTAL?