El ICAM presenta el «I Estudio sobre la situación de la abogacía madrileña»

Publicado el jueves, 21 diciembre 2023

I ESTUDIO INTEGRAL SOBRE LA SITUACIÓN PROFESIONAL DE LA ABOGACÍA

El Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha realizado, junto con la conocida empresa de análisis GAD3, el «I Estudio sobre la situación de la abogacía madrileña», cuyos resultados ofrecen una visión detallada de la vida profesional de los cerca de 75.000 abogados que conforman el mayor colegio profesional de Europa. El estudio aborda temas como el perfil sociolaboral de los abogados, sus condiciones de trabajo, el nivel de ingresos, los desafíos de la conciliación laboral y personal, y el uso de la tecnología en la práctica legal, entre otros. Los hallazgos revelan tendencias significativas en la profesión, proporcionando una base para futuras mejoras y políticas en el sector legal de la capital española.

“Nuestro compromiso continuo con el bienestar y el desarrollo profesional de nuestros colegiados hacía necesario tener una comprensión más profunda y actualizada de las diversas realidades que enfrentan en su vida profesional diaria”, explica Eugenio Ribón, Decano del ICAM.

“Esta iniciativa nace de la necesidad de obtener una visión clara y actualizada de cómo nuestros abogados y abogadas enfrentan los desafíos y oportunidades en su práctica profesional. Este estudio es crucial, ya que nos permite identificar y entender la amplia gama de prácticas y experiencias dentro de la abogacía madrileña. Desde abogados autónomos y ejercientes en despachos unipersonales hasta aquellos empleados en firmas de mayor dimensión o en el sector público, cada uno desempeña un papel vital en el tejido jurídico de nuestra sociedad”, señala.

Situación laboral: mayoría autónomos y con mayores ingresos en la abogacía de empresa

El estudio del ICAM y GAD3 refleja que, dentro de la gran variedad que existe en la profesión, existe un denominador común: la mayoría de los colegiados en el ICAM ejercen la abogacía en un despacho (el 65%), mientras 2 de cada 10 (19%) son abogados de empresa, un 8% trabaja en la función pública y el 4 % se dedica a la docencia o a la investigación.

En este reparto se observan diferencias significativas entre los colegiados ejercientes y no ejercientes. Así, casi la totalidad de los ejercientes (el 84%) desarrolla su profesión en un despacho. En cambio, en los no ejercientes este porcentaje baja hasta el 36%, otro tercio de estos es abogado de empresa (31%) y uno de cada seis trabaja en un organismo público (16%).

El pluriempleo está presente en la profesión, con un 6% trabajando en más de una posición al mismo tiempo.

Respecto a las dimensiones de los despachos, una significativa proporción de abogados ejercientes, el 73%, trabaja en despachos pequeños (38%) o unipersonales (35%), en particular los abogados mayores de 45 años. Atendiendo a la edad, los jóvenes menores de 35 años tienden a trabajar en mayor medida en despachos más grandes (19%).

En cuanto al régimen laboral, más de la mitad de los abogados/as madrileños (el 52%) trabajan como autónomos. Entre los ejercientes, esta cifra crece hasta el 68%, mientras que en los no ejercientes se invierte la tendencia: siete de cada diez trabajan como empleado por cuenta ajena (72%). Un 5% se define como autónomo trabajando para un empleador, lo que conocemos como ‘falso autónomo’, siendo una situación más frecuente (hasta el 9%) en el caso de colegiados jóvenes ejercientes.

Contrariamente a la media, los abogados juniors, especialmente los menores de 35 años, tienden a inclinarse hacia el empleo asalariado, lo que sugiere un cambio en la tendencia laboral.

Nivel de ingresos: abogacía de empresa y no ejercientes por encima de la media

¿Cómo de rentable económicamente es la abogacía? Según los datos que arroja el estudio de GAD3, la abogacía madrileña se situaría en la parte alta de la tabla de las profesiones, de media, mejor remuneradas. Los abogados madrileños, en promedio, ganan unos 45.700 euros brutos anuales, con un 52% superando los 40.000 euros anuales.

No todos los distritos de Madrid son iguales: los colegiados con ingresos más elevados se concentran en áreas acomodadas en el centro y norte de la capital.

Pero las diferencias en el nivel de ingresos no varían solo según la ubicación, también hay variaciones en función de cómo y en qué destino profesional se ejerce la abogacía. Los colegiados de empresa son quienes más ganan de media (53.000 euros brutos anuales), seguidos por aquellos que trabajan en un organismo público (46.000 euros brutos anuales) y, en tercera posición, los que trabajan en despachos (43.600 euros/año).

También perciben ingresos superiores de media los no ejercientes (50.600 euros/año) respecto a los ejercientes (42.400 euros/año); y los asalariados cobran de media más (48.400 euros/año) que los autónomos (43.900 euros/año). Al final del ranking de ingresos se encuentran aquellos que se definen como ‘falsos autónomos’, que cuentan con 36.295 euros brutos al año de media.

Respecto a franjas de edad, entre los ejercientes los mayores ingresos se encuentran en la franja de 45-55 años, seguida de los mayores de 65 años.

También hay saltos significativos según la dimensión del despacho en el que se trabaje: los abogados ejercientes de despachos grandes son quienes más cobran de media, 57.000 euros brutos al año.

Especializaciones y práctica legal

Sobre las ramas del Derecho en las que los colegiados ejercientes practican la abogacía, hay que destacar que un 74% lo hace en más de un campo, con un predominio del Derecho Civil, al que se dedican un mayor porcentaje de colegiados (70%), seguido por el Derecho Procesal (41%), Laboral (39%), Penal (34%), de Familia (34%), Mercantil (33%) y Administrativo (32%).

Por debajo de un tercio se encuentran las siguientes especialidades: Fiscal o Tributario (13%), Derecho Internacional (5%) y Derecho Constitucional (4%).

En cuanto al género, las abogadas tienden a tener una presencia destacada en áreas como el Derecho de Familia y Laboral, mientras que los hombres se concentran más en el Derecho Procesal.

Perfil del abogado/a joven

Entre la abogacía joven (menores de 35 años), predomina la presencia de mujeres colegiadas que suponen el 56% de los entrevistados. Por norma general, el abogado joven, en la mitad de los casos (54%), es ejerciente y en siete de cada diez casos trabaja en un despacho (71%).

En el caso de las mujeres, hay mayor proporción de ejercientes (56%) y que trabajan como abogado de empresa (24%)

Siete de cada diez abogados jóvenes trabajan como asalariado (72%). Esta proporción es mayor entre las mujeres (75%) y entre los no ejercientes (84%).

Aunque el salario medio del abogado joven es de unos 35.000 euros brutos anuales, hay una notable diferencia según dónde ejerza la profesión: así, los abogados jóvenes que trabajan como abogados de empresa o en despachos grandes consiguen unos ingresos casi un 40% superiores, alcanzando los 43.300 euros de media. En el otro extremo se encuentran los jóvenes profesionales que ejercen en despachos medianos o pequeños, con unos ingresos medios de 27.900 euros/año, o en despachos unipersonales, con 23.900 euros brutos al año.

Dificultades en los inicios profesionales

Los abogados/as jóvenes, en general, destacan la precariedad laboral y la falta de experiencia como las dificultades principales que se encuentran al iniciar su carrera profesional.

Entre los jóvenes que son ejercientes destacan una mayor precariedad laboral y una mayor dificultad en la captación de clientes que los no ejercientes.

Entre los hombres, la captación de clientes destaca en mayor medida entre las principales barreras para iniciar su carrera profesional. Por su parte, las mujeres hacen una mayor referencia a la falta de orientación profesional.

Los abogados/as jóvenes de despachos unipersonales muestran una mayor preocupación por la captación de clientes.  Sin embargo, en los despachos grandes destaca la alta competitividad como una inquietud relevante.

Vulneración del derecho de defensa

Un 71% de los abogados encuestados afirma haber experimentado algún tipo de maltrato, descortesía o restricción en el ejercicio del derecho de defensa. Los casos más frecuentes se dan en las áreas de Derecho Constitucional, Penal y Procesal.

Al analizar la relación entre la vulneración del derecho de defensa y el género, se observa que las mujeres superan la media en términos de casos de este tipo. En cuanto a la edad, el grupo más afectado por este tipo de situaciones se encuentra entre los 36 y 45 años.

Los abogados/as presentes en despachos han sufrido en un mayor porcentaje maltrato por parte de los tribunales (un 75% de media), no habiendo diferencias apenas según la dimensión del despacho: de los de mayor tamaño a los unipersonales, más de 7 de cada 10 profesionales denuncia haber pasado por algún tipo de estas situaciones. Sin embargo, la abogacía de empresa es quien menos han experimentado estas situaciones, descendiendo el porcentaje en este caso al 57%.

Tipos de vulneración del derecho de defensa y frecuencia

Entre aquellos abogados que afirman haber experimentado una vulneración del derecho de defensa, una mayoría significativa destaca las dilaciones en la tramitación de los procedimientos, los retrasos injustificados en la celebración de actuaciones judiciales y el trato desconsiderado verbal y escrito como las vulneraciones más frecuentes.

De los abogados que han sufrido alguna clase de vulneración, un 96% declara haber experimentado 2 o más situaciones de este tipo.

Mientras los hombres declaran sufrir una limitación indebida de los informes orales en juicio, las mujeres señalan en mayor medida haber experimentado trato desconsiderado verbal o escrito.

Actitud frente a situaciones de vulneración del derecho de defensa

Llama la atención que más de la mitad de los abogados que han sufrido vulneración del derecho de defensa (61%) han optado por no hacer nada al respecto, un 29% lo denunciado en redes sociales o en su entorno profesional, un 19% ha presentado una queja en organismos de la Administración de Justicia y solo un 13% ha presentado una queja en el ICAM.

Digitalización en la profesión

Las herramientas digitales más extendidas son el correo electrónico, las herramientas de ofimática (Word, Excel, etc.) y la firma electrónica. Por otro lado, el software de análisis de datos y la inteligencia artificial son las herramientas con menos implantación entre los abogados colegiados en el ICAM.

Mientras los ejercientes utilizan en mayor medida tecnologías como la firma electrónica y las bases de datos jurídicas, los no ejercientes emplean más a menudo las herramientas de colaboración en línea, el software de análisis de datos y la IA en su trabajo.

Por sexo, las diferencias del uso de herramientas digitales son muy pequeñas. Sólo en las herramientas de colaboración en línea las diferencias son notables, siendo las mujeres las que hace un mayor uso de esta tecnología.

Tomando en cuenta la edad en relación con el nivel de digitalización, destaca nuevamente la similitud entre los diferentes grupos. Sin embargo, existen diferencias notables en las herramientas de colaboración en línea y el software de gestión, que es más usado entre los jóvenes.

En líneas generales, los despachos grandes muestran niveles de digitalización más altos. Esta diferencia se destaca especialmente en áreas como las bases de datos jurídicas, las herramientas de colaboración en línea, el software de gestión y el uso de redes sociales.

Equilibrio entre trabajo y vida personal

Un 52% de los abogados/as del ICAM declara tener algún tipo de dificultad a la hora de conciliar.

Este porcentaje se incrementa al 58% en el caso de las mujeres y en los profesionales ejercientes. Por edad, a medida que esta aumenta los abogados declaran tener menos dificultades para conciliar. Por otro lado, los abogados que acuden a los tribunales muestran más problemas de conciliación que los que no lo hacen.

En cuanto al tamaño del despacho, es en los despachos grandes donde se presentan las mayores dificultades de conciliación. Por nivel de ingresos, los colegiados en el ICAM comprendidos en el segundo decil (10K-20K) muestran más dificultades.

Respecto a las principales razones que dificultan la conciliación entre la vida personal y laboral, las personas encuestadas señalan la excesiva carga de trabajo, la duración de la jornada laboral y la dificultad para establecer límites y desconectar.

Los hombres destacan la extensión de la jornada laboral en mayor medida que las mujeres.

Estas últimas, en cambio, señalan la falta de apoyo de políticas públicas que ayuden a la conciliación.

Las mayores distancias respecto del resto de grupos entre los abogados jóvenes se dan en relación con la extensión de la jornada laboral y la falta de medidas de flexibilidad relativas al lugar de trabajo. El grupo de edad de 36 a 45 señala la falta de apoyo en políticas públicas y los mayores de 45 mencionan la sobrecarga de responsabilidades personales.

En los despachos más grandes destacan la carga de trabajo, la extensión de la jornada laboral, la falta de medidas de flexibilidad y la excesiva presión laboral como las razones principales que impiden conciliar. Por otro lado, en los despachos unipersonales señalan las dificultades para desconectar, las expectativas de los clientes y la sobrecarga de responsabilidades personales.

Conclusiones: necesidad de mejorar en dignidad de la profesión, conciliación y apoyo a los jóvenes

A juicio del Decano Eugenio Ribón, este ‘I Estudio sobre la situación de la abogacía madrileña’ tiene varias consecuencias e implicaciones significativas para la profesión legal en Madrid. En primer lugar, sobre la protección ante el Maltrato y la vulneración de derechos de los profesionales de la abogacía en los Juzgados.

“El alto porcentaje de abogados que reportan haber experimentado maltrato o restricciones en el ejercicio de su profesión pone de manifiesto una necesidad urgente de mecanismos de protección y soporte, así como de una mayor sensibilización y reformas en el sistema”, advierte.

En segundo lugar, Eugenio Ribón señala la necesidad de “apoyo a la Abogacía Joven: Los jóvenes abogados enfrentan desafíos únicos como la precariedad laboral y la dificultad en la captación de clientes. Esto indica la necesidad de programas de mentoría, oportunidades de networking y soporte en el desarrollo de habilidades comerciales y profesionales”.

A continuación, el Decano del ICAM llama la atención sobre lo que es una de sus campañas personales: la necesidad de mejoras en la conciliación laboral y personal. “El informe revela que una proporción considerable de abogados lucha por equilibrar el trabajo y la vida personal. Esto sugiere la necesidad de políticas y prácticas que promuevan un mejor equilibrio, como horarios más flexibles, soporte para el cuidado de los niños y ancianos, una cultura laboral más comprensiva y, sobre todo, normas que garanticen que los profesionales de la abogacía no estén sujetos a plazos improrrogables independientemente de su situación”, señala.

Además, el Decano del ICAM pone, en cuarto lugar, el acento en la Digitalización y la Formación Tecnológica: “con la creciente importancia de la tecnología en el ámbito legal, el uso limitado de herramientas avanzadas como el análisis de datos y la inteligencia artificial señala la necesidad de una mayor formación y adaptación tecnológica entre los abogados”, explica.

En cuanto a la estructura laboral, “dado que muchos abogados trabajan en despachos pequeños o como autónomos, se pone en evidencia la necesidad de ofrecer soporte desde el Colegio en áreas como la gestión de negocios y el cumplimiento normativo. Algo que ya venimos haciendo, y de forma reforzada para el Turno de Oficio, con una oferta formativa gratuita que se ha multiplicado, pero que, además, a raíz de estos datos intensificaremos”.

Finalmente, Ribón advierte sobre la necesidad de atención a la diversidad y la inclusión: “La presencia destacada de mujeres jóvenes en la profesión y la diferencia en los roles y salarios entre géneros ponen de relieve la importancia de abordar temas de igualdad de género y diversidad en la profesión”.

En resumen, a juicio del Decano del ICAM, “los resultados del estudio pueden guiar al ICAM en la formulación de políticas, la toma de decisiones y la planificación de servicios y soporte para sus colegiados, asegurando que sus acciones sean relevantes y efectivas para la realidad actual de la profesión”.

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