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Bienvenidas sean este tipo
de
entidades.
Varias
cosas
quedaron
claras
en
el
recientemente
celebrado
Congreso
Nacional
de
Docencia
del
Derecho
en
el
que
tuve
la
oportunidad
de
participar.
Primero:
Que
esta
práctica
de
clínicas
legales
es
una
gran
desconocida.
No
solo
en
los
ambientes
de
colaboración
solidaria,
sino
también
dentro
de
la
propia
Universidad.
Segundo:
Esto
no
es
un
inconveniente,
al
revés,
es
una
gran
oportunidad
para
empezar
a
trabajar
en
ello,
según
ha
quedado
demostrado
en
este
congreso
por
la
afluencia
de
profesores
asistentes
a
los
paneles
específicos
de
clínicas
legales.
Tercero:
Gracias
al
gran
interés
que
ha
suscitado,
por
lo
atractivo
de
tal
práctica
para
las
Universidades,
tanto
en
la
docencia
como
en
el
aspecto
social
y en
la
reputación
de
la
propia
Universidad.
Varias
facultades
de
Derecho
de
Universidades
públicas
y
privadas
se
han
comprometido
a
iniciar
trámites
para
implantar
estas
clínicas
legales.
Me
gustaría
citar
las
universidades
en
las
que
ya
están
funcionando
distintas
clínicas
legales
como
son
la
Universidad
Rovira
i
Virgili,
Universidad
de
Barcelona,
Universidad
Jaume
I de
Castellón,
Universidad
de
Valencia,
Universidad
de
Deusto,
Universidad
Antonio
de
Nebrija
y la
Carlos
III
de
Madrid.
Todas
ellas
representadas
por
profesores
entregados
y
convencidos,
que
compartieron
con
nosotros
sus
experiencias
despertando
así
las
ganas
de
repetir
esta
práctica
en
el
resto
de
Universidades
presentes,
así
pudimos
comprobar
por
sus
preguntas
el
interés
de
la
Facultad
de
Derecho
de
Comillas,
Málaga,
Navarra,
Valladolid,
La
Rioja
y
Murcia,
y
posiblemente
alguna
más
que
ahora
no
puedo
recordar,
por
iniciarse
en
estas
prácticas.
Resumiendo,
los
expertos
insistieron
en
que
las
características
que
toda
Clínica
Jurídica
debe
cumplir
son:
los
alumnos
trabajen
casos
reales,
los
casos
objetos
de
estas
clínicas
estén
destinados
a
personas
con
pocos
recursos,
necesiten
de
una
supervisión
de
una
persona
que
ejerza
de
abogado.
Las
clínicas
deberían
ir
incluidas
en
la
formación
de
acceso
al
ejercicio
de
la
abogacía.
Las
universidades
deberían
dar
créditos
por
la
realización
de
estas
prácticas.
Claramente
esto
redundará
en
una
mejora
de
la
formación
por
su
carácter
interdisciplinar.
Se
hace
responsable
al
alumno
en
la
resolución
del
caso.
Ventajas
del
trabajo
en
común
con
Ong’s
e
Instituciones
y se
busca
la
participación
activa
de
búsqueda
del
caso
por
parte
de
los
alumnos
como
medio
de
aproximación
a la
problemática
social.
Pero
no
todas
las
clínicas
legales
son
y
están,
especializadas,
en
la
problemática
local,
como
puede
ser
el
caso
de
Inmigración,
o
coyuntural,
como
el
caso
de
las
hipotecas,
se
organizan
distintos
tipos
de
clínicas;
Las
street
Law
,
con
casos
reales
y
clientes
reales,
ponen
el
derecho
a
disposición
del
público
no
jurídico,
formando
estudiantes
en
temas
de
DDHH
para
a su
vez
formar
a
otras
personas
para
que
protejan
sus
derechos.
Existen
Clínicas
de
Medioambiente,
que
recogen
denuncias
sobre
la
vulneración
de
parques,
aguas,
contaminación,
etc..,
Clínicas
de
derecho
Inmobiliario,
que
asesoran
a
las
personas
afectadas
por
las
hipotecas,
y
Mediación
Clínicas
Penitenciarias,
Clínicas
de
inmigración,
etc.
Según
José
García
Añón,
Organizador
del
Congreso
y
Director
del
Intitut
de
Drets
Humanos
de
Valencia
, y
a
petición
de
una
servidora
de
resumirme
en
unas
líneas
sus
conclusiones
,
dijo
“el
sabor
que
ha
dejado
el
resultado
del
Congreso
es
muy
positivo
y el
ambiente
se
puede
calificar
de
ilusionante.
¿Qué
aspectos
destacaría?
Al
menos,
cuatro:
la
participación,
la
formación
de
formadores
frente
a la
tradicional
puesta
en
común
de
experiencias,
el
interés
por
la
metodología
clínica
y la
apuesta
por
la
continuidad
futura
de
estas
reuniones.
El
escaparate
de
propuestas,
experiencias
y
preocupaciones
de
lo
que
se
enseña
para
formar
a
los
futuros
juristas
no
solo
quedó
patente,
sino
que
se
trasladó
a
los
gestores
de
las
Facultades
de
Derecho.
La
tercera
idea,
que
además
estoy
convencido
de
que
es
un
elemento
de
transformación
de
nuestras
facultades,
es
la
implantación
de
los
espacios
y
tiempos
de
aprendizaje
a
través
de
las
clínicas
jurídicas
y
todo
lo
que
conlleva:
la
formación
a
partir
de
la
experiencia,
la
conexión
con
los
problemas
reales,
la
función
social
de
nuestras
facultades,
la
vinculación
entre
las
diferentes
instituciones.
Esto
ha
calado
en
muchos
de
los
participantes
que
desconocían
esta
metodología
arraigada
en
otras
universidades
del
mundo.
Por
último,
se
ha
conseguido
articular
una
continuidad,
más
o
menos
formalizada,
a
través
de
una
red
en
la
que
pondremos
en
contacto
experiencias,
formación
e
investigación
y
que
sustentará
el
próximo
Congreso
que
organizará
la
Universidad
de
Barcelona”.
Gracias
José
García
Añón,
coincidimos
;)
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