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Ponerse a Plan, alternativa ante la enésima reforma de las pensiones
MADRID, 04 de OCTUBRE de 2013 - LAWYERPRESS

Por Esther Mellado López, Abogada

Esther Mellado López, AbogadaRecién estrenado el mes de septiembre, cuando muchos españoles estaban aterrizando de las vacaciones estivales y otros no conseguían tomar pista porque, sencillamente, aún no han conseguido alzar el vuelo, nos encontramos con un motivo más con el que alimentar la depresión post-vacacional: nuestro gobierno central presentaba a los representantes de los sindicatos y patronal una propuesta para el diseño del Factor de Sostenibilidad de las pensiones, o lo que es lo mismo, una nueva pinceladita de negro a nuestro, cada vez, más gris futuro.
Esta nueva vuelta de tuerca supondrá dos cambios fundamentales en el sistema: por un lado, cambia la forma con la que se revalorizan cada año las prestaciones y, por otro, implicará un ajuste de la paga de todos los nuevos jubilados a partir de 2019. La duda es si ganarán o perderán los jubilados con el cambio, porque ahora el índice de revalorización tendrá un suelo del 0,25% y un techo que viene determinado por la suma del IPC más 0,25 % , las pensiones ya no evolucionarán con el IPC.
El otro punto de la reforma tiene que ver con la aplicación de un factor de sostenibilidad que mitigue la mayor esperanza de vida del pensionista, económicamente hablando, por supuesto. A mayor esperanza de vida en el momento de jubilarse, menor pensión mensual, y tal y como está estructurado ahora mismo el sistema de pensiones, no es sostenible, por ello la reforma es inevitable.
Algunos pensionistas aún creen que la pensión que reciben mensualmente es el mismo dinero que ellos en su día cotizaron, como si esa cantidad la hubiese ido guardando Papá Estado en una hucha con forma de cerdito, con el nombre impreso en ella, hasta el momento de su jubilación, o sea, el día de San Martín para nuestro cerdito-hucha, que a partir de ese momento pasa de la fase de cebado a la de sacrificio, con el consiguiente disfrute de lo ahorrado.
Pero aquí el único sacrificio será el nuestro, ya que nuestro sistema de Seguridad Social no es más que un esquema piramidal –sí, como todas esas empresas multinivel que aparecen y desaparecen dejando miles de afectados- solo que en este caso, “legal”. En este escenario, los “legalmente estafados” somos los actuales trabajadores, ya que cuando la entrada de nuevos cotizantes se ralentiza o crece de forma insuficiente, el sistema se colapsa al no poder hacer frente a las prestaciones que se deben satisfacer en cada momento, con lo cual, no recogemos lo que hemos aportado durante toda una vida laboral. Vamos, estafados como algunos inversores en sellos, pero a lo grande.
Para que el daño a nuestro bolsillo –o bolso en mi caso- sea el menor posible, se proponen varias alternativas para ayudar a la sostenibilidad del sistema de pensiones: en primer lugar aumentar el número de cotizantes; pero, como esto es bastante difícil en los tiempos de crisis y desempleo que vivimos, la respuesta sería prolongar la vida activa de los trabajadores mediante el retraso de la edad de jubilación. Cuanto más tiempo esté un trabajador en activo, más tarde se incorporará al colectivo de jubilados y, mientras tanto, seguirá aportando con sus cotizaciones al sistema de pensiones, para pagar así a los pensionistas actuales. En segundo lugar, disminuir la ratio de la pensión media sobre salario medio, es decir, a menor pensión respecto del último salario, mayor sostenibilidad del sistema. Y como tercera alternativa, aplicar un factor de sostenibilidad que parte de la idea clave de que hoy los españoles viven más años, por lo que la cuantía de la pensión debe modularse en función del tiempo en que se vaya a recibir.
Como a la vista está que el sistema actual de pensiones español no es sostenible y que es necesaria una reforma, deberíamos cuanto antes barajar otras opciones complementarias para cuando llegue el momento de nuestra jubilación. Precisamente estamos en un momento de cambios que invita a cambiar el chip, aunque esto en un principio nos puede causar preocupación e incertidumbre, debemos afrontar la nueva situación, sentarnos y pensar en nuestro futuro.
Es el momento de, como decía mi madre cuando se iba acercando el verano y quería lucir tipo, “ponerse a plan”.
Son cada vez más las voces que animan a contratar planes privados para complementar la mermada pensión pública. En este sentido el "plan de pensiones" sigue siendo el rey, pero hay un abanico de opciones en el mercado que deberíamos, por lo menos contemplar antes de decidirnos por una u otra. Vamos con ello.
A la hora de hacer aportaciones a un producto financiero hay que tener en cuenta una serie de cuestiones para no hacerlo al producto equivocado: En primer lugar hay que ver cuál es nuestra situación financiera y que es lo que necesito, es decir,
¿cuánto puedo aportar? y ¿necesito desgravar?.
Si mi situación financiera lo que permite es aportar 100€/mes tendría claro que lo que buscaría seria un producto que me permitiera hacer rescates en cualquier momento, pasados 1 año ó 2 (dependiendo las características del producto,) que me garantizara un tipo de interés y nada más. Este producto sería un plan de ahorro.

Ahora bien si mi economía es más boyante y me permite hacer aportaciones de 300€/mes lo que puede significar que mi Renta es elevada, a lo mejor lo que me interesa es un Plan de Pensiones porque este es un producto que a diferencia del mencionado anteriormente me desgrava en mi renta.
¿Qué factores sopesaría a la hora de hacer un plan de pensiones?:
Primero es un producto que me desgrave, porque esto supondrá que tendré que pagar menos impuestos a Hacienda o, incluso, que me devuelvan dinero. Segundo: aunque un plan de pensiones me desgrave hay que tener en cuenta que es un producto que, si necesito rescatar dinero, no me va a permitir hacerlo salvo en 3 supuestos: Fallecimiento, invalidez absoluta y permanente, paro (antes era de larga duración pero actualmente presentando la documentación correspondiente es una gestión rápida). Esto es muy importante saberlo porque hay mucho desconocimiento del producto y podemos llevarnos sorpresas.
Tercero: un Plan de pensiones como tal no garantiza ningún tipo de interés y ni siquiera el capital aportado, lo que significa que depende del tipo de Plan que hayamos elegido cuando nos manden la información trimestral podemos tener más dinero o menos dinero del aportado (Planes de Renta fija o Planes de Renta variable)
Actualmente hay una modalidad que son los PPA (PLANES DE PREVISION ASEGURADO) que son productos que tienen la misma fiscalidad que los planes de pensiones pero con la diferencia importante de que tiene un tipo de interés garantizado.
Teniendo esto claro, existe otra característica que cabe destacar:
si yo rescato el dinero de un Plan de Pensiones, hay que saber que si lo hago en forma de CAPITAL, es decir, rescato todo lo que hay en el Plan, tengo que saber que de las aportaciones hechas hasta diciembre de 2006 llevaban una reducción de un 40% y las aportaciones hechas a partir de Enero de 2007 no llevan ninguna reducción con lo cual a partir de esta fecha voy a tributar por el 100% de lo que haya en el plan; por tanto esto quiere decir que a la hora de rescatar voy a tener unas retenciones importantes y por tanto a lo mejor ahora no es tan buena idea hacer aportaciones a un plan de pensiones.

En un ejemplo práctico: si una persona que lleve aportando desde el año 2003 hasta 2013 y tenga en su plan unos 45.000€, decide rescatar totalmente, va a tener una retención de un 23% lo que significa que le van a retener unos 10.000€
Si este caso le trasladamos a un Plan de Ahorro normal (no tiene efecto de desgravación) a la hora de rescatar a este individuo le van a aplicar una retención del 21% sobre los beneficios y el resto estaría libre; quiere decir que si ha aportado unos 40000€ y ha obtenido unos beneficios de 5000€, sobre estos 5000€ le aplicaran el 21% de retención, es decir 1005€ y rescataría 44000€ netos
Estos son ejemplos de cómo está actualmente el panorama financiero y son datos que debe conocer el ciudadano de a pie que, finalmente, decida “ponerse a plan” y prepararse, no para el verano, sino el otoño de nuestras vidas.
 


 
 

 

 


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