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El
pasado
martes
4 de
noviembre
tuvo
lugar
la
Jornada
promovida
por
ESADE,
Cinco
Días
y el
Observatorio
Internacional
de
la
Propiedad
Intelectual
que
invitaba
a
reflexionar
a
los
asistentes
sobre
la
convergencia
de
los
derechos
de
propiedad
intelectual
y
los
negocios
vinculados
a
los
mismos
de
la
mano
de
reputados
profesionales
en
torno
a
las
negociaciones
del
Tratado
de
Libre
Comercio
entre
la
Unión
Europea
y
Estados
Unidos
(TTIP,
por
sus
siglas
en
inglés).
En
este
Tratado
EEUU
y la
UE
están
intentando
alcanzar
posiciones
comunes
en
varios
temas
como
la
propiedad
intelectual
para
mantener
y
promover
un
alto
nivel
de
protección.
Entre
los
asistentes
abogados,
productores
y
empresarios
del
sector
coincidían
en
que
la
lucha
contra
la
piratería
es
un
asunto
que
no
solo
destruye
puestos
de
trabajo
sino
que
empobrece
enormemente
el
país
y
que
debe
ser
incluida
en
la
agenda
de
España.
“La
gestión
de
los
bienes
y
servicios
culturales
aún
no
se
ha
desarrollado
en
el Tratado
de
Libre
Comercio
entre
Europa
y
Estados
Unidos
(TTIP),
aunque
eso
no
quiere
decir
que
no
se
haga
o no
deba
hacerse,
pues
están
en
juego
millones
de
puestos
de
trabajo,
además
de
la
identidad
y la
diversidad
cultural
europeas"
afirmaba el
director
de
la
SGAE
Enrique
Gómez
Piñeiro.
Entre
las
ponentes
Carolina
Pina,
socia
de
Garrigues,
arbitro
de
la
WIPO
manifestaba
abiertamente
su
desilusión
ante
la
reciente
reforma
legislativa
que
introduce
novedades
que
afectarán
a
los
usuarios
de
la
Red
y
afirmaba
que
España
se
encuentra
ante
una
clara
situación
de
inseguridad
jurídica
derivada
de
una
accidentada
tramitación,
cuajada
de
propuestas,
contrapropuestas
y
confusión.
A
esta
afirmación
se
unía
Luis
Elías
secretario
general
del
grupo
Planeta,
que
no
solo
criticó
duramente
la
nueva
ley
de
Propiedad
Intelectual,
sino
que
la
tildaba
de
“corta
e
insuficiente”,
algo
en
lo
que
pareció
ser
el
denominador
común
del
resto
de
ponentes
y de
muchos
asistentes
a la
conferencia.
Un
dato
curioso
que
aportó
Pina
fue
que
una
parte
de
los
que
consumen
productos
piratas
lo
realizan
a
modo
de
protesta
contra
el
sistema
y la
situación
de
algunas
empresas
dominantes.
Lo
cual
puso
de
manifiesto
nuevamente
que
el
consumir
productos
pirateados
o
descargarse
obras
es
un
ilícito
socialmente
admitido
en
España.
Como
representante
del
sector
musical
se
encontraba
en
la
mesa
Ricardo
Pachon,
productor
de
artistas
tan
consagrados
como
Camarón
o
Paco
de
Lucía,
recién
llegado
de
Japón
que
lamentaba
en
la
sala
"Leí
que
es
mejor
que
un
africano
copie
discos
a
robar,
como
si
la
piratería
no
fuera
un
robo
de
derechos
de
autor".
Este
reconocido
flamencólogo
reiteraba
de
la
importancia
de
la
protección
de
la
cultura
musical
y
cómo
el
arte
flamenco
es
sumamente
reconocido,
ensalzado
y
respetado
en
el
extranjero
como
parte
de
la
cultura
de
nuestro
país.
El
top
manta
fue,
una
vez
más,
objeto
de
debate
y
mención,
pues
continúa
siendo
un
mal
común
para
el
sector
musical
y
cinematográfico
ya
que
produce
perdidas
incalculables.
“La
propiedad
intelectual
no
está
siendo
asumida
y
tratada
con
el
interés
que
debería”
se
comentaba.
El
presidente
del
Observatorio
Internacional
de
la
Propiedad
Intelectual
José
Manuel
Gómez
Bravo,
representante
a su
vez
del
Grupo
Prisa
afirmaba
que
la
protección
de
la
cultura
es
básica
para
crear
país
y
consideraba
en
sus
afirmaciones
que
antes
de
llegar
a un
acuerdo
con
EE.UU,
España
debería
regular
su
situación
actual
argumentando
que
“La
creación
genera
riqueza
y
hay
que
poder
avanzar
en
su
defensa”.
Mario
Pérez
Consejero
de
Warner
Music
afirmaba
que
en
países
como
Suecia
las
suscripciones
de
pago
doblan
a
las
gratuitas,
todo
lo
contrario
que
en
España
ya
que
los
sistemas
de
difusión
varían,
ya
que
EE
UU
es
totalmente
fan
del
sistema
de
descargas
de
iTunes,
mientras
que
en
Europa
triunfa
el
streaming
con
Deezer
o
Spotify,
sistemas
que
pagan
sus
royalties
a
las
discográficas
por
cada
vez
que
se
escucha
una
canción
por
cada
usuario.
Esperanza
Ibáñez
de
Google
España
afirmaba
en
sus
declaraciones
que
reciben
cada
vez
más
reclamaciones
por
parte
de
autores
que
ven
como
sus
obras
son
colgadas
en
la
red
sin
consentimiento
y
afirmaba
que
a
pesar
de
estas
continuas
intromisiones,
Google
tiene
habilitado
un
sistema
mediante
el
que
consiguen
eliminar
este
tipo
de
actuaciones
ilícitas
mediante
cancelación
de
enlaces,
pero
afirmaba
que
es
de
vital
importancia
que
tecnología
y
contenido
vayan
de
la
mano
para
evitar
que
este
tipo
de
ilícitos
sean
tan
habituales.
Y es que
“nada
es
gratis
en
la
red”
y a
pesar
de
todo
los
usuarios
continuamente
comparten
contenido
sin
pensar
cómo
los
Derechos
de
Propiedad
Intelectual
pueden
quedar
afectados.
En la
Jornada
también
se
hizo
mención
a la
ausencia
de
pedagogía
sobre
esta
materia
en
comparación
con
otros
países
como
EE.UU,
en
el
que
al
parecer
son
celebridades
del
mundo
musical
como
Paul
Mccartney
quienes
orientan
desde
las
aulas
sobre
la
importancia
de
la
protección
de
la
cultura
en
este
caso,
musical.
Concluyó
la
jornada
Gómez
Bravo
apelando
a la
defensa
del
origen
y
destino
de
la
piratería,
considerando
que
beben
cargarse
las
tintas
sobre
el
intermediario
y
hablaba
de
cómo
los
partidos
políticos
deben
tener
más
en
cuenta
la
importancia
de
la
protección
de
la
Propiedad
Intelectual
que
han
convertido
en
la
actualidad
en
“la
maría
de
los
programas
políticos”
y
abogaba
por
una
clara
apuesta
pedagógica
básica
para
proteger
la
cultura
de
nuestro
país.
Sin
duda
unas
afirmaciones
claras
y
directas
que
no
dejaron
a
nadie
indiferente.
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