¿Es factible esta relación? ¿Proporcional? Déjenme que les conteste contándoles una pequeña historia sobre mi día a día…
Mi empresa ha abrazado las tecnologías de la información: es totalmente puntera. Se nos vende a los trabajadores que cualquier medio tecnológico debe ser aprovechado al máximo para aumentar la producción y gestionar los recursos humanos.
Cada día, antes de llegar a mi puesto de trabajo, tengo que pasar por el correspondiente escáner de seguridad. Ah! Obviamente, el edificio está lleno de cámaras de seguridad, incluso en la mesa que ocupo porque así controlan mejor el rendimiento de cada trabajador.
Como somos muy tecnológicos, fichamos usando la huella digital, ya que es más rápido y seguro (o al menos eso dicen). ¡Qué tiempos aquellos de meter la tarjeta en una maquinita que te daba el saldo horario del mes! Sí, algunos se pasaban la tarjeta para fichar, pero ya se sabe, pagan “justos por pecadores”.
Hace unos meses nos pasaron unas instrucciones sobre uso y control del correo electrónico e Internet. Leyendo las citadas instrucciones, parece que cualquier medida, es válida ya que lo permite el artículo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores. O al menos así lo están interpretando, incluyendo los Tribunales. A este precepto le llamo cariñosamente “el artículo que vale para todo”.
Y a las conversaciones telefónicas que hacemos con los clientes tambén se puede acceder por eso de poder mejorar el servicio. Lo llaman “Plan de Mejora de la Calidad en la Atención Telefónica al Cliente”.
Cierto día, uno de los “jefazos” oyó algo llamado “BYOD” (“Bring your own device”), así que me instalaron en mi tableta particular, una aplicación para poder seguir trabajando cuando no estuviese en el trabajo. Además, también se podía inspeccionar mi tableta para ver el uso que había dado a la aplicación de la empresa. Al menos, eso me han dicho. Yo la verdad, no me fío mucho de este tipo de controles, porque como entenderán, al ser mi dispositivo privado tengo documentos míos, y no me gustaría que se accediese a los mismos.
Como las tecnologías avanzan, el “BYOD” evolucionó al “BYOC” (“Bring your own car”), así que los coches de empresa fueron sustituidos por los nuestros. Como nos pagaban la gasolina (el mantenimiento del coche es obvio que no), nos instalaron un GPS para controlar los kilómetros recorridos en función del gasto de gasolina. Y muchas veces, es un follón, porque sólo me dejan usar dos rutas como alternativas, y a veces por los atascos, doy demasiadas vueltas. Más kilómetros que los presupuestados.
Recientemente, hemos tenido dos novedades: para usar la máquina de café, bollos y golosinas, tenemos una tarjeta personaliza…¡Se acabó lo de usar los euros!, y prohíbido usar los móviles, deben estar apagados, so pena de que pueda haber fugas de información. ¡Y qué no le pillen a nadie con el móvil encendido!
*Los hechos aquí descritos son ficticios y surgen de la imaginación del autor, o tal vez no?