MARKETING

COMUNICACIÓN

INTERNET

FORMACIÓN

RRHH

PUBLISHING & EVENTS

DIRECTORIO

PORTADA

Noticias de Despachos

Operaciones

Vida Colegial Comunidad Legal Sistema Judicial Internacional
Arbitraje Mediación TIC Abogados Jóvenes Entrevistas Colaboraciones/Opinión Reportajes Agenda BLOGS LP emprende

José Muelas Cerezuela - COMPAREZCO Y DIGO - BLOGS de LP emprende

 

"COMPAREZCO Y DIGO"

José Muelas Cerezuela - @josemuelas

27 de ENERO de 2014

Mis primeros pasos profesionales (III)

La cosa se torció desde el principio.
Yo estaba seguro que iba a ganar aquel juicio, mi primer juicio, un robo que me había tocado defender de oficio. Había estudiado minuciosamente el asunto, había analizado letra por letra la causa, había incluso calculado que el sol ya se había puesto a la hora en que ocurrieron los hechos, estaba convencido que la identificación de mi cliente podía ser errónea... Así que, con la confianza que da la inexperiencia, me coloqué mi mejor (y único) traje y entré en la sala con gesto grave, plenamente consciente de la alta misión que iba a llevar a cabo e imbuido de elevados ideales. Pero, como digo, la cosa se torció desde el principio.
Mi cliente, un hombre con gravísimos antecedentes, aún no había llegado pues venía conducido desde la prisión por la guardia civil, de forma que ocupé mi lugar en estrados tras saludar con mucha unción al magistrado y al fiscal que, tras devolverme el saludo, siguieron a lo suyo sin dar demasiada importancia a mi presencia.
Al poco se oyó ruido de golpes en los ascensores, un rumor alarmante que iba subiendo de intensidad a la par que subía el ascensor...
“Creo que ya viene su cliente...” (me dijo el juez) “lo digo por si quiere usted hablar con él...”
Iba a responderle pero el ascensor había llegado ya a nuestra planta y se oían con toda claridad gritos por el pasillo...
"¡Me voy a comer el corazón del juez! ¡Hijos de puta!"
Me quedé petrificado y todavía estaba pensando qué responder al Juez cuando A.V.H. hizo su entrada en la sala de vistas, esposado y con cuatro guardias tratando de sujetarlo pues mi cliente, lejos de resistirse a entrar en sala, lo que parecía pretender era abalanzarse sobre el juez. Los guardias a duras penas lo sujetaban, él lanzaba gritos de furia y trataba de cargar contra el juez; en un momento determinado la melé formada por mi cliente y los guardias llegó a la altura del banquillo de los acusados, el forcejeo cesó momentáneamente y A.V.H. levantó la cabeza y mirando al juez le dijo más que le gritó:
-"Hijo de puta"
En ese momento yo había perdido toda mi calma anterior, mi cliente, mi primer cliente, estaba insultando al juez y eso empezaba a sospechar no parecía demasiado beneficioso para mi bien estudiada estrategia procesal, mi pose antes digna y marmórea era ahora más bien una inmovilidad asustada y cerúlea. La afrenta materna, sin embargo, no pareció afectar demasiado al juez que respondió con sosiego:
-"Mire A., le conozco mucho, sé que tiene una larga condena y que trata de provocar delitos para buscar la fuga en los traslados... sé que lo ha logrado alguna vez pero ya está bien, mandaré que le saquen si sigue comportándose así... Mire, ahí tiene a su abogado..."
A.V.H. me miró en ese momento y dijo:
-¡Yo no quiero a ese abogado! ¡Que me lo cambien!
Vi el cielo abierto y balbuceé... "Bueno Señoría si el acusado renuncia a mí..." Pero no había acabado de empezar a ponerme en pié cuando el magistrado me dijo
-"Usted no se va, llevamos ya muchas suspensiones de este juicio...”
Emití un respetuoso "¡glups!" y volví a sentarme... A esas alturas ya no estaba para reflexiones jurídicas ni para contestar a nadie con coherencia. A.V.H. trató de cargar contra el juez dos o tres veces más y, tras esto y media docena de blasfemias, el juez mandó que lo sacaran de la sala.
Traté de poner en duda la fiabilidad del reconocimiento sin éxito, luego dijimos aquello de "por reproducidas" y "a definitivas" y me dieron la venia para informar. Mi bien preparado informe oral se convirtió en una sucesión de "ejems", toses, carraspeos y muletillas jurídicas sin sentido. Salí aturdido de la sala y sin demasiadas ganas de contar a nadie lo ocurrido.
Años después A.V.H. logró por fin su objetivo: Durante un juicio en la Audiencia Provincial de Murcia logró zafarse de los policías que le sujetaban y saltar sobre la mesa del tribunal donde conectó una fuerte patada en la cara a uno de los jueces, el suceso sorprendió a muchos, pero no a mí que ya conocía como se las gastaba.
Traté de seguir la pista de A.V.H., conocí de su larga carrera delictiva y, hará unos pocos años vi que tenía página en una red social; supe que había permanecido muchos años en prisión en durísimas condiciones, que había escrito un libro sobre sus experiencias en la cárcel que tuvo bastante éxito y que mantenía íntegro su espíritu rebelde. Ahora está en libertad y firma ejemplares de su obra en la feria del libro.
Me habría gustado ganar mi primer juicio pero, como dije, todo se torció desde el principio.
Sin embargo esto importa poco pues la vida es larga y siempre te da oportunidades. Y me las dio. Y no solo a mí sino también a A.V.H. Espero que todo le vaya (nos vaya) bien en el futuro, que el viento le sople de espaldas y que nunca más vuelva a necesitar un abogado.
Esta va por ti.
 

 
 
 
 

 



Buscar en lawyerpress.com

 


"COMPAREZCO Y DIGO"

José Muelas Cerezuela - @josemuelas

Me llamo José Muelas, soy abogado desde hace más de 25 años y tengo un despacho pequeño como el 85% de los abogados de España. Los abogados a los que admiro no miden su éxito en dinero, les ruego que me disculpen si ese es su criterio.

Se me reconocen ciertas habilidades en el mundo del derecho penal y el derecho de seguros, pero donde más a gusto me siento es reflexionando sobre el derecho y las nuevas tecnologías. En ese campo, para mi sorpresa, alguna vez se me ha reconocido la categoría de “experto” (no sé si echarme a temblar), esto me ha permitido participar en algún programa europeo y dar conferencias e impartir cursos en algunas universidades.

No me gustan las ideas preconcebidas ni los lugares comunes, prefiero las terceras vías (ya me entiendes: ni F.C. Barcelona ni Real Madrid, soy del Atletí desde que Reina se comió el gol del Bayern). Trato de entender la justicia y la moralidad humana de forma científica; no me busques en el Contrato Social, estoy más cerca de Darwin que de Rousseau. Trato también de entender cómo las tecnologías de la información han cambiado y cambiarán el mundo: Vivo una época apasionante y me fastidiaría no enterarme.

Por lo demás juego bastante bien al ajedrez (¿te he contado cuando me jugué la final del Masters 2004 de Benidorm contra el campeón del mundo?), toco el bajo eléctrico (bastante mal por cierto) y canto flamenco según dice un diploma de la Escuela de Arte Flamenco de La Unión, pero lo que dice ese papelito no es verdad.

Hace muchos años fui un outsider en política (hay una columna en El Mundo escrita por Paco Umbral que lo cuenta bastante bien) y ahora soy Decano del Colegio de Abogados de Cartagena, una ciudad a la que amo. Soy también Consejero en el Consejo General de la Abogacía (comisiones de infraestructuras tecnológicas y competencia, aunque no suelen hacerme mucho caso), patrono de la Fundación Abogacía para la defensa de los derechos humanos y la promoción de la cooperación internacional y Secretario General de la Asociación Murciana de Empresas de Nuevas Tecnologías, las comunicaciones y el Audiovisual.

Creo en las personas y en la creatividad.





 


 

 

 
 
Nosotros  /  Contacto  / MARKETING  / COMUNICACIÓN  / INTERNET  / DIRECTORIO DE BUFETES  / 

copyright, 2013 - Strong Element, S.L.  -  Peña Sacra 18  -  E-28260 Galapagar - Madrid  -  Spain -  Tel.: + 34 91 858 75 55  -  Fax: + 34 91 858 56 97   -   info@lawyerpress.com  -  www.lawyerpress.com - Aviso legal