El 17J a las 13:00
los
juristas
tenemos
una
cita
frente
al
ministerio
de
justicia
en
la
calle
San
Bernardo
de
Madrid
y tú
sabes
que
tienes
que
ir.
Tienes que ir porque,
si
eres
jurista,
a ti
no
te
pueden
engañar
con
falsedades
ni
mentiras,
porque
tú
tienes
el
deber
de
impedir
que
engañen
a
tus
conciudadanos
con
esas
mismas
cancamusas
y
porque,
tú,
puedes
señalar
a
todos
dónde
está
el
ministerio
y
dónde
está
la
Justicia,
dónde
están
los
que
defienden
a
los
administrados
y
dónde
están
los
que
no
se
sabe
qué
defienden,
dónde
están
los
políticos
de
oficio
y
dónde
están
los
que
son,
de
oficio,
abogados.
Hoy en España el Ministerio
de
Justicia
es
un
oxímoron
patético
y
siniestro:
la
voluntad
de
dar
a
cada
uno
lo
suyo
hace
tiempo
que
ya
no
habita
en
él y
es
preciso
que
lo
señales
e
incluso
que
lo
grites
para
que
toda
la
población
lo
sepa.
Cuando las personas
creen
que
no
les
queda
nada
siempre
les
queda
ese
último
gesto
que
hizo
que
los
griegos
llamasen
al
ser
humano
“anthropós”
(el
que
mira
hacia
arriba);
es
decir,
erguirnos,
levantarnos,
ponernos
en
pié
y
gritar
que
no
vamos
a
vivir
en
un
país
sin
justicia,
que
un
país
así
no
merece
la
pena,
que
no
es
lo
que
queremos
dejar
a
nuestros
hijos.
Hace 36 años (en 1978)
los
españoles
nos
dimos
una
constitución
para
establecer
la
Justicia
entre
nosotros
y
así
lo
dicen
aún
las
siete
primeras
palabras
de
nuestra
Carta
Magna:
“La
nación
española,
deseando
establecer
la
Justicia…”
y en
2014
esos
mismos
españoles
no
vamos
a
permitir
que
se
acabe
con
ella:
no
vamos
a
dejar
que
el
acceso
a la
justicia
venga
determinado
por
la
capacidad
económica
de
los
ciudadanos;
no
vamos
a
aceptar
que
la
independencia
del
poder
judicial
sea
liquidada;
no
vamos
a
tolerar
que
se
aleje
la
justicia
del
ciudadano
y no
vamos
a
consentir
que
se
trate
como
un
gasto
poco
menos
que
suntuario
ese
valor
que
es
principio
y
fin
de
cualquier
estado
de
derecho:
La
Justicia.
Si vamos más o menos
abogados
importa
poco:
tú
sabes
de
qué
lado
estás
y lo
que
has
de
hacer.
No
mires
a
los
lados
ni
cuentes
asistentes,
mira
hacia
arriba
y
toma
conciencia
de
quién
eres
y
por
qué
estas
ahí;
lo
demás
vendrá
solo,
esta
historia
tendrá
un
final
feliz
o no
tendrá
final.
Por eso el 17J tienes
que
ir:
porque
sabes
que
lo
tienes
que
hacer.
Es
de
justicia
y
ahora
es
tu
turno.
Compañeros, será un
honor
estar
en
pie
a
vuestro
lado.
Nos
vemos
el
17.