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Estimado navegante
Se confirmaron los malos presagios y de nuevo la política se entrometió en la actividad jurídica de nuestro país una vez más. El presidente Rajoy frenaba la reforma de la ley del aborto asustado por los datos electorales y esa medida precipitaba la coherente dimisión de Alberto Ruiz Gallardón http://goo.gl/MzyFkx
Las reacciones ante esta decisión han sido unánimes entre los operadores jurídicos. La falta de diálogo del Ministro y su deseo por desarrollar unas reformas, que, siendo necesarias, estaban mal enfocadas, ha provocado que en algunos sitios se brindara con cava por la salida del Palacio de Parcent del propio Gallardón http://goo.gl/n51lM2
Sin embargo, como decía el propio Ministro defenestrado en la política no hay tiempo para la tranquilidad. A Rey muerto, rey puesto que dice nuestro refranero. Un día después tras el anuncio de dimisión de Gallardón ya conocíamos la identidad del nuevo titular de Justicia: Rafael Catalá, hombre que conoce bien la Administración por dentro y Secretario de Estado de Justicia con Michavilla en el periodo 2002.2004 es el elegido.
Catalá llega a Justicia en un momento clave para este servicio público. Mucho nos tememos que los cien días de cortesía que se le da a un gobernante en esta ocasión no pueda gozar de esa prerrogativa. Lo primero que debe hace es mantener contactos directos con los operadores jurídicos y restablecer diálogos entre jueces, abogados y otros interlocutores.
Como comentábamos hace unos días, las reformas que están en marcha de nuestra justicia parece que están en un tris de pararse http://goo.gl/ZMiAts Craso error sería para un país donde los señalamientos de juicios laborales se hacen a tres años y donde faltan medios humanos y materiales para que la justicia responda.
El nuevo Ministro llega cuando queda un año para la finalización de esta legislatura donde el citado Gallardón solo ha sido capaz de aprobar la ley que reformaba el CGPJ y la que impulsa las Tasas Judiciales, cuestionada desde todos los ámbitos jurídicos.
Da la sensación que en este año pocas cosas se podrán poner en marcha. Por desgracia las reformas procesales civiles y penales ya han quedado detenidas y otro tanto va a pasar con la LOPJ, clave para la nueva gestión de nuestra justicia.
A nadie se le escapa que el curso político marcará muy mucho el devenir de la actuación de Catalá y su equipo. Previsiblemente reformas polémicas como la de Servicios y Colegios Profesionales y la ya citada de la LOPJ quedarán paralizadas.
Lo dice en nuestro diario Agustín Azparren, ex vocal del CGPJ y ahora actual presidente de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial, http://goo.gl/xyxvrW llevamos muchos años hablando de lo mismo, de las reformas de la justicia, que el fiscal lleve la instrucción como pasa en otros países de Europa pero nunca se hace nada. “ Al final te conviertes en escéptico cuando te dicen que se va a reformar la justicia.
En este entorno, entendemos que lo más lógico es que el nuevo Ministro de Justicia impulse el diálogo entre los operadores jurídicos, roto por la falta de mano izquierda del saliente Gallardón.
Es fundamental hablar con los abogados y consensuar una nueva reforma de la Justicia Gratuita, dialogar con jueces y fiscales y gestionar otra LOPJ e impulsar otro modelo de Jurisdicción Voluntaria que no gusta ni a notarios ni a secretarios judiciales.
Todo lo que sea alejarnos de ese escenario convertirá a nuestra justicia en un lugar de enfrentamientos donde las sospechas de la politización e independencia de nuestros magistrados seguirán manteniéndose.
Confiemos que nuestros dirigentes piensen en el bien común y no en sus intereses
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