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Estimado navegante:
Resulta curioso que cuando estamos digiriendo la sentencia ya histórica del pasado mes de mayo del TJE sobre derecho al olvido, que para nuestro medio, José Luis Piñar, único miembro del Comité Asesor de Google sobre esta materia http://goo.gl/7RN9F5 , desbrozó de forma clara y magistral, tengamos que volver a hablar de privacidad.
La privacidad, un derecho fundamental en nuestro ordenamiento constitucional, es un elemento muy expuesto tanto por el auge de Internet como por el desarrollo de los medios de comunicación. A lo largo de la jurisprudencia española se observa la lucha entre ese derecho a la información y el derecho a la intimidad de la persona , de la que no podemos descifrar un resultado claro para uno u otro lugar.
En otra entrevista, Ofelia Tejerina, directora jurídica de la Asociación de Internautas y experta en derecho constitucional ,también alertaba de los graves riesgos que para la privacidad de los ciudadanos supone el poder de los Estados http://goo.gl/Zfe2sD , un poder político que muchas veces sabe todo de nosotros.
La llegada del ébola a nuestro país ha despertado los instintos más bajos para determinados medios de comunicación y generado el nerviosismo en nuestros gobiernos autonómicos y central. Desafortunadas las declaraciones del Consejero de Sanidad, Javier Rodriguez, menospreciando a la enfermera ingresada y tibia respuesta de la Ministra de Sanidad, Ana Mato, notablemente superada por los acontecimientos que han ido convirtiendo este asunto en un espectáculo mediático de escaso buen gusto.
En este contexto de nervios e histeria, la privacidad de Teresa, la mujer ingresada por contagio del virus ebola, ha sido vulnerada en varias ocasiones. Capturas de fotos suyas en Facebook o conversaciones con ella a través del móvil pese al estado de debilidad en el que se encuentra, no son las monedas de honestidad para ningún medio informativo que se precie de serlo y vulneran la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en esta materia donde el consentimiento es clave para poder realizar ese trabajo fotográfico
En un momento en el que Legálitas lanza una campaña masiva divulgativa a través de diferentes medios de comunicación para concienciar sobre los riesgos de Internet http://goo.gl/flQN7d Y es que un terreno como en el que están las redes sociales es propicio a muchos abusos, algunos de los cuales los ha sufrido la citada enfermera ingresada en el Hospital San Carlos.
Frente a la privacidad en Internet no puede haber relajación. Ya nos comentaba en el pasado caluroso mes de agosto la inspectora Silvia Barrera de la UIT http://goo.gl/i9LKzT la necesidad de controlar mejor ese espacio privado en la red de forma propia y autónoma.
Mientras la autorregulación de las redes sociales no funcione de manera fluida y las respuestas judiciales sean lentas ante determinados hechos, al ciudadano solo le queda ser prudente. En su actuación en redes sociales.
Pensarse muy mucho que esa noticia o esa foto que suba puede condicionar su vida en algunas situaciones. Y que ese contenido a la vista de todos también un tercero puede utilizarlo para fines poco correctos.
Por desgracia, como ha pasado en el caso de Teresa, fotos suyas de Facebook han servido para que la opinión pública la conozca y salga de su anonimato. Otro momento tenso de esta historia tuvo lugar en la noche del sábado cuando diferentes medios informativos colgaron en sus portales de Internet una foto cedida por Reuters donde se veía a la citada enfermera entubada en su habitación.
Un documento informativo que ha abierto de nuevo el debate entre privacidad y libertad de información por saberse ante todo que la propia interesada no había dado ningún tipo de consentimiento para ser fotografiada en esa dura situación personal. Una clara vulneración, por tanto a la doctrina del Constitucional y a un derecho fundamental como es la privacidad.
Después de lo vivido en estos días es fundamental una profunda reflexión sobre la privacidad en nuestro país.
Convertir la vida de una persona en espectáculo sin su consentimiento es algo que se debe evitar y que debe perseguirse con la legislación en la mano.
Es una mala noticia que la privacidad, nuestra privacidad también esté en cuarentena.
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