¿Para qué buscar talento si queremos obediencia?

Publicado el martes, 26 enero 2021

Carlos Ranera González ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en el sector bancario y ahora ejerce como director general de Negocio del bufete internacional ONTIER. Es un reconocido divulgador y formador en las nuevas técnicas de gestión y desarrollo de negocio.

Carlos Ranera González

Carlos Ranera González

A todos nos encanta estar rodeados de personas ingeniosas, talentosas, con capacidad para ver de manera diferente las cosas que todos vemos igual.  Tener gente así hace que las sociedades avancen, las empresas evolucionen y que todos salgamos beneficiados. El talento es el principal motor para el desarrollo humano, para la mejora de las condiciones de vida y para la generación de valor de todo tipo.

¿Por qué entonces nos cuesta tanto fomentar que el talento surja, se desarrolle y aporte? ¿Por qué sociedades evolucionadas como la nuestra lo propicia tan poco? Creo que para responder a estas preguntas deberíamos, en primer lugar, cuestionar nuestro modelo educativo, donde se incentiva y valora solo un determinado tipo de capacidades, despreciando otras muchas formas de inteligencia. Hablo de cuestionar nuestro modelo educativo, ese que cambiamos cada cuatro años, no a nuestros educadores, sufridores igualmente del modelo. Es una pena la cantidad de personas talentosas que nos estamos perdiendo por no tener los circuitos necesarios para detectarlo y hacer que destaquen. Creo que debemos hacer una profunda reflexión sobre este asunto, aunque éste no es el motivo de este artículo.

Hoy me quiero centrar en el análisis de por qué no surge más talento en las empresas y por qué el que hay no brilla más. Creo que a todos, alguna vez en nuestra vida, nos ha llamado la atención la inteligencia de esos perros callejeros que hace años se veían por los pueblos y ciudades de nuestro país. A todos nos ha sorprendido su forma de comportarse, de buscarse la vida, cómo su intuición les lleva a aliarse con otros para ganar fuerza, protegerse y cuidarse.

Imaginen que adoptamos a uno de esos perros. Nos lo llevamos a casa, lo bañamos, le damos comida y un sitio caliente y seco para dormir. A cambio queremos que sea nuestra mascota, que se siente a nuestro lado para acariciarlo, jugar a tirarle una pelota y que nos la traiga. Queremos que se quede quieto, que no moleste y que se convierta en nuestro perro de compañía. ¿Creen que ese perro será feliz cambiando su libertad y su forma de ver la vida por tener asegurada la comida y un techo? Eso es lo que las empresas suelen hacer con el talento. Les llama la atención su brillantez, su forma de pensar, su distinta manera de ver la misma realidad. Nos esforzamos en incorporarlo a la organización por todo lo que puede aportar y cuando lo conseguimos nos incomoda, no nos gusta que lleve la contraria, queremos que sea obediente y disciplinado y que se adapte a nuestra forma de trabajar. Es decir, ponerle el collar y la correa.

Siempre ocurre lo mismo, nos enamoramos del talento para a renglón seguido querer convertirlo en obediencia. Ese perro no será feliz y un día se irá para no volver. Muchas empresas pierden talento porque se va o, si se queda, terminan enterrándolo en modelos obsoletos, antiguos y disciplinados. El talento en esa organización no brillará porque será fagocitado a las pocas semanas y siempre habrá alguien que diga; “¡pues no lo veo yo tan brillante…!”. Efectivamente, el perro callejero será peor perro de compañía que los perros entrenados para eso. Nunca se acostumbrará a traerles la pelota y no querrá nunca llevar un collar con su nombre, ni darles la patita, ni pasear atados con una correa.

Si lo que buscan para su empresa es talento, piensen que les va a decir cosas que no les gusten, que hará las cosas de otra manera, que no les dirá que ustedes son los más listos y que todo es perfecto. Si lo que quieren es alguien que haga lo que ustedes han pensado y decidido busquen personas obedientes, que no tengan grandes aspiraciones y que se conformen con que de su cuerpo, lo que más les interese sean sus manos y no su cerebro.


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15 Comentarios sobre este articulo. Comenta tu primero.

  1. Avatar
    ANDRÉS A. FLOREZ 26 enero, 2021 a las 15:18 - Reply

    Excelente razonamiento, que comparto en su totalidad.
    Eres «grande» Carlos.

  2. Avatar
    Avelino Agustín Fernández García 26 enero, 2021 a las 18:59 - Reply

    Nunca mejor dicho

  3. Avatar
    Beatriz Laviada 27 enero, 2021 a las 22:28 - Reply

    Bravo!!!!!! En un mundo de borregos, alguien piensa. Cuanto talento echado a perder por el miedo a decir y hacer lo que se piensa.
    Así nos va……..

  4. Avatar
    Juan Gonzalez 27 enero, 2021 a las 22:49 - Reply

    ¿Porque no se aplica la teoria en su organización?

  5. Avatar
    Carlos 31 enero, 2021 a las 13:26 - Reply

    Absolutamente. Muy bueno Carlos.

  6. Avatar
    Rafael Uribarri 1 febrero, 2021 a las 14:34 - Reply

    Absolutamente cierto. Quizá lo que ocurre es que se selecciona y retiene el talento, pero la promoción está fuertemente restringida al aplauso y la fiel ejecución de las decisiones recibidas del superior jerárquico.

  7. Avatar
    GRACIELA ALONSO URIA 2 febrero, 2021 a las 20:38 - Reply

    Un excelente articulo cuya clave para mi está en nuestro sistema educativo , ahí empieza la raiz de todos nuestros males .
    Quizás ese talento al transcurrir el tiempo se pregunta «¿ quién soy yo para ser brillante ,magnifico, talentoso y fabuloso ? «. La respuesta deberia de ser ¿quien eres para no serlo». Espero que aquellos que ocupais puestos relevantes sepais ver el talento por sí, y como bien dices lo fomenteis , ese será vuestro verdadero éxito como empresa.

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    Maren Hernando 8 febrero, 2021 a las 17:55 - Reply

    Gracias por la reflexión que comparto totalmente.
    En un mundo que fomenta la mediocridad y el “borreguismo “no hay cabida para el talento

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    Lucía Serrate 14 febrero, 2021 a las 23:06 - Reply

    La mediocridad del líder impide el florecimiento del talento, por eso las empresas valoran el talento con incentivos económicos…para aborregar al talentoso.
    Gracias por la reflexión y por el artículo.

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    Patricia Olbricht 15 febrero, 2021 a las 01:44 - Reply

    En el mundo laboral creo que las jerarquías marcan la pauta, en términos generales no se premia la creatividad ni la imaginación ( talento a fin de cuentas) si el silencio y la sumisión para que las medallas se las pongan los cargos superiores. Dicen que cuando a una persona con iniciativa se le corta a la primera nunca más vuelve a tenerla, en esa empresa claro…

  11. Avatar
    Victoriano Colmenarejo 15 febrero, 2021 a las 10:58 - Reply

    Hola Carlos.

    La verdad es que no he visto un artículo tan real, brillante e inteligente como el tuyo en relación con el asunto que tratas. Y precisamente no soy una persona que le guste regalar aplausos sin fundamento.

    También comentarte que en mi último trabajo me pasó bastante de lo que comentas. Estaría encantado de poder cruzar algún correo o comentario contigo al respecto. No te he visto en linkedin.

  12. Avatar
    Yousi 16 febrero, 2021 a las 09:20 - Reply

    Excelente articulo. Es cierto las empresas intentando hacerte a sus normas, dejan que el talento y la iniciativa se pierdan.

  13. Avatar
    Vicvi 17 febrero, 2021 a las 17:09 - Reply

    Brillante artículo y reflexión. Comparto.

  14. Avatar
    Carmela 22 febrero, 2021 a las 12:00 - Reply

    Excelente artículo!
    Es triste comprobar cómo se destruye y drena el talento.
    La creatividad, la innovación, la asertividad y proactividad debieran aceptarse y promoverse.
    Llegas a una empresa/organización con toda la ilusión para promover cambios y qué desilusión! Los jefes te frenan, no desean salir de su zona de confort, se respira envidia, promoción interna nula.
    Ciertas empresas parecen organizaciones con rango militar.
    Las verdades duelen.
    Surge la desmotivación, el talento es silenciado. Para que buscan talento si luego no lo valoran, incluso a veces lo destruyen.
    Hay empresas en las que, por más que lo propongas diplomáticamente, no hay forma de proponer ideas. Realmente sólo quieren personal «aborregado», alienado, sumiso, pelota… Y así nos va!

  15. Avatar
    Nuria 27 febrero, 2021 a las 08:39 - Reply

    Una reflexión para el que crea que pulsar ideas o pensar diferente es un signo de desobediencia, falta de respeto, desafío…

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